jueves, 15 de diciembre de 2011

Este es el "buen combate" en defensa de la Justicia.

A continuación del discurso pronunciado por el Dr. Alberto Solanet, en oportunidad de la Asamblea de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia celebrada el día 13 del diciembre de 2011. Adherimos totalmente a sus dichos y reiteramos que esta asociación está librando el “buen combate” en defensa de la justicia.


Para nuestra Asociación es un honor muy singular recibir este reconocimiento de la Promoción 103. Agradezco a los Coroneles Cabrera Rojo y Bengoa y especialmente a  nuestro querido Coronel Guglielmoni, quien desde nuestros primeros pasos en esta campaña que llevamos adelante, desde hace tres años, ha sido un colaborador estrecho en todos nuestros emprendimientos, aquí, como en  los viajes al interior. Casi todos los miembros de esta camada han peleado en Malvinas. Aquí aprovecho, ante la proximidad de cumplirse 30 años de la gloriosa gesta, para rendir tributo a quienes pelearon, a quienes pelearon y hoy están presos a quienes murieron. a todos los héroes de Malvinas les rendimos el homenaje, que una sociedad decadente no supo hacerlo. 


Rendimos especial homenaje al Coronel Locito, y en su persona a todos los heroicos combatientes en Malvinas, que hoy están presos, víctimas de la más ominosa venganza de un gobierno corrupto, de un Congreso corrupto y de una justicia corrupta, en medio de una sociedad adormecida y complaciente. A esta sociedad es a la que debemos depertar con nuestra denuncia. A esta sociedad hedonista, que solo se inquieta cuando le meten la mano en el bolsillo, a esta sociedad desinteresada de la suerte de los cientos de presos políticos y de los 150 muertos en cautiverio. Esta sociedad que no reacciona frente a la sanción de leyes inicuas, que están dando vuelta a la argentina como un guante.


Leyes que corrompen los principios del orden de la naturaleza sobre los que se asienta toda sociedad organizada. Es que la revolución cultural y moral que padecemos, para transformar la república, comienza por destruir la familia. De ahí, que rápidamente, sin ningún reclamo, sin siquiera la adhesión de los votos, ya que no figuraron en ninguna plataforma partidaria, se sancionó el matrimonio de homosexuales, y hoy tienen media sanción la llamada ley de “identidad de género”; la de “Fertilización asistida” y la eutanasia. Queda el aborto para el año que viene, no nos quepa la menor duda. Quedará la argentina a la vanguardia de la revolución mundial, apodada con el eufemismo de “progresismo”. Esta revolución persigue especialmente a la Iglesia católica, destruye las fuerzas armadas, corrompe el alma de los argentinos, desde de la mas tierna infancia a través de los mas abyectos programas de educación, de lo que se transmite, sin los mas elementales limites morales por los medios de comunicación etc...


La dirigencia política, por bastardas alianzas  de poder o por afinidad ideológica, salvo honrosas excepciones, que se podrían contar con los dedos de la mano, está acompañando este esperpento. No puedo pasar por alto, por estar directamente relacionado con nuestro quehacer, lo ocurrido en el concurso 140, dirimido por el Consejo de la Magistratura. Mediante un obscuro contubernio, se consumó el acuerdo con la mayoría oficialista. El resultado, según sus propios protagonistas, fue elegir un juez corrupto en lugar de cuatro, aplicando para el caso, como ellos sostienen, “la teoría del mal menor”. Con ello se quedan con la conciencia tranquila mientras contribuyen a profundizar el envilecimiento de la justicia.

En estos días hemos sido testigos de acontecimientos que demuestran la profundidad de la decadencia de la sociedad argentina. Comenzando por el juramento de buena cantidad de diputados, quienes en una competencia de chabacanería y mal gusto utilizaron formulas grotescas para expresar su adhesión al régimen. Y que decir de lo que vino después, en la jura presidencial, en medio de un  espectáculo de una ramplonería deplorable, la presidente quiso demostrar a la ciudad y al mundo, que  ostenta la suma del poder público, permitiéndose transgredir todo protocolo, empezando por su juramento esotérico. Trascartón la puesta de la banda por su hija, lo que superó cualquier expectativa del mal gusto. Como colofón cantó, nada menos que el Himno Nacional, en ritmo de rock, contorneándose  de la mano del autor de semejante insolencia y con el coro de “la Cámpora”, la moderna JP.  Señores lo mas grave es que estos episodios no despertaron la más mínima reacción de la dirigencia política. Vuelvo a repetir, más allá de la vulgaridad del espectáculo, lo que mas debiera preocuparnos,  son los signos que se transmitieron a través de todo ello.


De indisimulado color ideológico, inspirado por ese núcleo duro enquistado en el gobierno, en el que abundan ex terroristas, la presidente ha dado señales inequívocas, que la política de odio y venganza continuará en toda su virulencia. En su discurso inaugural, señaló que deseaba que cuando asuma su sucesor, no haya pendiente ningún juicio por derechos humanos

Denunciamos esta difusa política de “derechos humanos” que hoy sustituye al orden jurídico y en tal sentido, reiteramos también nuestro enérgico repudio a la actitud del Presidente de la Corte Suprema, contumaz prevaricador, quien no se cansa de sostener que esa política es “política de estado” Lo hizo públicamente, nada menos que en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, rodeado del señor Anguita, ex terrorista del ERP, Hebe de Bonafini, la Sra. de Carlotto, gente de “la Cámpora”, todo lo que constituye una proclama de su inaceptable ideología. En sintonía con esta política, la presidente demostró que no considera entre sus prioridades la concordia de los argentinos, palabra que no pronunció a lo largo de su extensa perorata en el Congreso.


La destrucción de la justicia y de las fuerzas armadas, son mojones importantes en el cauce de la revolución cultural que padecemos y que a través de una constante y machacona prédica ha calado hondo en la conciencia de los argentinos. Como ya hemos dicho, la cizaña ha crecido mucho en la argentina y quienes la siembran, a diferencia de la parábola, trabajan no solo de noche sino todo el día. Pero no desesperemos, llegará la siega, la verdad algún día  triunfará, combatir por ella es nuestra vocación.

Seguiremos denunciando a la Corte y a los Jueces corruptos y prevaricadores.  Continuaremos sin descanso, nuestra prédica ante los foros que corresponda. Entre otras actividades, estamos en plena organización de un Congreso internacional en torno a la vigencia del derecho en el marco de los llamados “Derechos Humanos” aproximadamente para el mes de junio, al cual invitaremos a especialistas de Italia, Francia, España Estados Unidos  Chile, Perú Uruguay, Brasil y Colombia. Con la intención de hacer conocer en el exterior la verdad acerca del drama argentino.


No debemos desesperar, ni tampoco abandonar la lucha, con sentido apocalíptico, ni tampoco en la seguridad de que algún día se impondrá la verdad por si sola. No debemos adoptar el expediente del poeta Guido Spano,  meternos en cama al aguardo de nuevos vientos. No. Dios nos puso aquí y ahora, en la argentina, en medio de todo lo que pasa, con estos enemigos concretos. No desesperemos, que no nos va exigir mas de lo que nosotros podamos realizar, pero si nos pide que lo hagamos. Confiemos en su Providencia.

En nuestra patria, al lado o dentro de la sociedad descripta mas arriba, todavía existe capacidad de reacción, por parte de mucha gente que continúa adhiriendo a valores tradicionales, a la espera de ser convocada para defenderlos. No es una utopía, hace dos años se  llenaron las plazas del monumento a la Bandera y del monumento de los españoles, no solo en procura de reducir un impuesto excesivo, sino fundamentalmente por cuanto se presintió que estaban en juego principios y valores tradicionales de los argentinos. Hay un buen vasallo, solo falta el buen señor.


Este año se dictó sentencia en uno de los procesos mas emblemáticos del siniestro proyecto fijado por la tiranía, en la llamada ‘Causa ESMA’ que fue una gigantesca vuelta de tuerca al orden jurídico argentino y nuevo motivo de profunda pesadumbre para quienes hicimos del Derecho algo más que un medio de vida. Como nuestra Asociación manifestó en  esa oportunidad, agregando que “duele asistir otra vez a la violación flagrante no solamente de las leyes y la Constitución, sino de los fundamentos y principios que las sustentan y sin los cuales aquellas son huecas declamaciones.” Señores en esta causa y en todos los procesos en marcha, las sentencias están previamente dictadas y los presos cumpliendo las condenas  antes que sean impuestas. El principio de legalidad y del debido proceso han sido groseramente violentados.       


Agradecemos a Dios, por todos los beneficios recibidos y le pedimos que no nos falte ni paciencia ni esperanza ni valor para enfrentar, como siempre decimos, este duro y desigual combate. Especialmente gracias a todos los infatigables colaboradores integrantes de la  Mesa Chica; a nuestra secretaria  Patricia Junor, a nuestros  socios, quienes nos apoyan en todo momento; a las entidades militares y civiles, con quienes nos unen idénticos propósitos; a todos los aquí presentes. Reitero el homenaje a quienes durante todos los martes del año se plantaron frente a Tribunales, me refiero a las corajudas señoras de los presos, que  soportando estoicamente el olvido institucional de las fuerzas que supieron instruir a sus maridos, en plena juventud, para combatir y vencer por las armas al terrorismo marxista; Nuestro permanente agradecimiento a los presos que nos edifican con su fortaleza y amor a la patria. Nuestras oraciones por los muertos en cautiverio.


La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia hace oír su voz para formular una  advertencia: estemos prevenidos, porque no hay justicia en la Argentina. Y si no la hay, tampoco habrá paz.

Una tiranía como la que padece nuestra patria, con un Congreso, que no dudamos será obsecuente mas una justicia corrupta, dan por resultado una combinación letal para la vigencia de la República. De todas maneras, debemos seguir bregando para conseguir la paz social, tal como lo hemos repetido reiteradamente, la verdadera paz, definida por San agustín como “la tranquilidad en el orden” como condición indispensable para cualquier gobierno que se proponga un mejor futuro. Es indispensable volcar los esfuerzos y las esperanzas hacia un futuro que debiera construirse con todos y para todos los argentinos. Para ello se hace necesaria la pacificación y reconciliación de los argentinos.

Para exhortar a no bajar los brazos y seguir en la lucha, recurro a Estrada  que dijo Venimos a alarmar conciencias, a despertar dormidos, a reanimar pusilánimes, a enardecer espíritus, a vincular corazones: a disciplinar para las batallas del Señor.”  Muchas gracias, que Dios nos ayude.

Buenos Aires, diciembre 13 de 2011

Dr. Alberto Solanet
Presidente de la AAJYC
Libertad inmediata a los Presos Políticos