lunes, 16 de enero de 2012

EL DEPREDADOR DE SU PROPIA MISERIA


por el Lic Gustavo Adolfo Bunse     16 enero 2012

No se le puede pedir a este gobierno que entregue la cabeza de ninguno de los delincuentes que componen su elenco. Jamás lo haría.

Pero… ni siquiera se trata de la cabeza de los delincuentes ocultos.

Parece absolutamente elemental que, por lo menos, entregue la cabeza de los imbéciles… los cuales, además de ser ladrones de gallinas, han perpetrado su felonía a cielo abierto… y a la vista y paciencia de toda la sociedad. 

El Poder Ejecutivo, ni siquiera ha tenido la decencia de constituirse en querellante de ninguno de ellos.            

No lo hizo… ni como escarmiento a un miembro de su propia banda que “se la estaba llevando solito”… sin decirle nada a todos ellos.

Prefirió quedar basculando entre… soltarle la mano y pagarle un retiro por debajo de la alfombra.          

 Así lo hizo con el Claudio Uberti, con Felisa Miceli, con Ricardo Jaime, con Manolo Vázquez y con otra media docena de tránsfugas de la moral.


Ni siquiera le importa a la corona… parar mientes en la auto purificación… mostrando que corta los brotes malos aunque por todo el árbol corra la savia de la corruptela. No. Apuesta al silencio y se acabó.

Ya se ocupará nuestra sociedad… sorda y ciega, de olvidarse, distraída con cualquier abalorio… en los confines del tiempo.   

Quien esto escribe pensaba hablar aquí en detalle del vuelo impúdico de Milton, que administrando la provincia récord nacional de desnutrición y raquitismo, se fue a unos hoteles de ultra lujo en Panamá con sus hijas, en el avión jet del Estado provincial y con un presupuesto astronómico pagado por la misma caja de la que debería salir el auxilio a aquel drama.
  

Con información coleccionada durante cinco días,…se puede ver desde cualquier ángulo, que ese viaje, en esas condiciones... es una absoluta obscenidad axiológica. Ilegítima e ilegal.

Pero acaso sea mejor levantar vuelo mucho más alto que esa aeronave de lujo… y mirarlo a este sátrapa desde una altura superior.


Analizar su contexto… dentro de los bordes del infierno de pobreza de una provincia famélica en la que él mismo nació… y en cuya desgracia creció viéndola en forma directa, sin tener, justamente por eso, la menor razón humana para ignorar u olvidar esa calamidad.  

Él sabe bien que hay una especie de septicemia allí, que se propaga sin pausa con el incentivo permanente de los hombres de su propio poder ejecutivo… para que todo dependa solamente de sus designios y se sufrague con la “caja” que le adjudican… por ser uno de los ahijados de la monarca.   

Sabe perfectamente que nadie le hará  daño… ni le llamará la atención.

Sabe (y por eso se va a Panamá de ese modo escandaloso) que cuando prende este virus, entonces ya no hay remedio alguno.   Todo está en sus manos y por eso tiene prefigurados los cuestionamientos.

Los más elementales niveles de conciencia crítica, quedan aturdidos y reducidos… saturados por este tipo de larvas que enarbolan la peor perversidad organizada especialmente desde el gobierno de provincias como esta… que están hambreadas hasta los tuétanos.

Y justamente la población del Chaco… postrada y menesterosa, es la que lo ha reelegido hasta el 2015 con el 66% de los votos.

La más terrible confusión e indignación… empieza a embargarlo a uno cuando se mira al trasluz este tipo de canalladas y allí se comprende la causa por la que aparece el acostumbramiento social a dejarse depredar

Es la absolución de las vacas… a cualquiera de estas demasías… como caldo de cultivo ideal para la pérdida de la capacidad de asombro y para el colapso de la identidad de las acciones nobles.

Y a fuerza de terribles confusiones… editadas y publicadas en cientos de diarios, el ciudadano, … absorto, e indolente… tiende a confundir  la acción con la expiación y el vicio con la virtud.

y  termina viendo como una conquista… a su propio aniquilamiento.

Una especie rara de cinismo colectivo y de hipocresía social… hace que muchos… como en el Chaco… estén llegando a pensar que eso es algo absolutamente normal…

O que es propia de nuestro sistema… la depredación gubernamental de esa misma caja…. que debería alimentar a miles de chicos raquíticos y agonizantes… con su panza crecida por la desnutrición.


Y nosotros,… ante la rapiña que hace este trapacero, bajamos la cerviz, como estúpidos de enciclopedia, apostados sin pudor en una cornisa… que da al abismo… desde la que… sin esfuerzo… podemos ver la nada.

El hartazgo ha superado ampliamente a quien esto escribe.

Este y otros tres gobernadores,… aprendieron a rechazar la doctrina de las obligaciones de un mandatario, y ya -realmente- no tienen la menor idea del compromiso ineludible de hacerse cargo de ellas.

En este paisaje repugnante… es imposible no mencionar a un nutrido grupo de empresarios provinciales rastreros y dirigentes… expertos en genuflexión, que asisten a cada desfalco… aplaudiéndolo.

El hartazgo… suele devenir en la ira,  con un prolapso imprevisible

Pues una cosa es errar en el gobierno, y tropezar con errores, elegir el camino equivocado… o acaso perder el rumbo.           

Pero algo bien distinto es refregarle a la sociedad una saga de actos casi de provocación por su impudicia… en un lujo robado a las sacas de la ayuda social mezquinada y malversada. Otra cosa es burlar a esa sociedad famélica, y arrojarla de ex profeso, para que transite la peor crispación, la confusión y la angustia, avisándole que las cosas van a seguir así… hasta que termine este segundo mandato. 

No puede ser que un ratón de este calibre robe en la cara de esos niños, depredándole burlonamente los fondos que están sólo para paliar su impresionante miseria…  y aserrándoles el piso de cualquier esperanza.


Sumidos en el letargo de la sequía… y la imposibilidad fáctica de los reflejos… hasta de pensar… están ya entregados a cualquier humillación, abnegados y  urgidos por la vida… postrados de hambre. 

Que les puede importar ya un avión lear jet … y ese desfalco salvaje?

Se ven… sin duda alguna, elementos tan lapidarios y definitivos  que dejan en estas horas al jovenzuelo, al borde del estado de autoconfesión en el vulgar delito de acción pública de Robo al Estado Provincial.

Las carambolas del destino, han  favorecido mucho a este aventurero.

Aún empujado por la impunidad, no tiene excusa humana posible. Por cuanto está depredando… en el marco de miseria donde nació, a los seres humanos que dependen del presupuesto que él administra.

Si no fuera un raquítico mental, en lugar de pasear a su familia con gran desparpajo en hoteles extravagantes de Panamá… debería trasladar ya mismo y hasta finalizar su mandato… a todo su gabinete de parásitos,  y a todos los mecanismos estatales de la asistencia social… a una carpa en el medio del “impenetrable”, para ver… cada mañana… ese desastre. 

La contracara peligrosa para él… es que, como todos los parásitos de la escoria social… con esas cabriolas de carterista rampante…  se va a estrellar… más temprano que tarde, contra la realidad

… esa que regresa fatalmente, siempre… a cobrar su parte de razón…
… la que tenía.

                                                 Lic Gustavo Adolfo Bunse
                                                                       gabunse@yahoo.com.ar