sábado, 27 de octubre de 2012

Carta Abierta al Sr. Comandante de la Fragata ARA. Libertad

Al Señor Comandante de la Fragata ARA “Libertad”
Capitán de Navío D. Pablo Lucio Salonio

Señor Comandante de la Fragata ARA "Libertad", no se mucho de Comando de buques navales.

Soy solo un soldado del Ejército que prestó servicio en las guerras y funciones que se le ordenaron, comandó aeronaves y pequeñas Unidades de Aviación, nada muy glorioso.

La historia muy pocas veces me han enfrentado con situaciones límites aunque me ha ocurrido, nada muy heroico, y por suerte puedo mirar de frente a mis Subalternos, no tengo Superior que pueda reprocharme, ni conducta de que me avergüence.

Conozco el Manual del Cadete Embarcado (Escuela Naval Militar, Río Santiago edición 1946, espero siga vigente!), en el se establece como Leyes del Honor Naval:

1. Ningún buque argentino debe caer en manos del enemigo
2. Todo buque argentino se hunde antes de rendir el pabellón
3. El puesto del oficial es siempre el de mayor riesgo
4. Ningún hombre de mar abandona a otro hombre de mar en peligro
5. Las tradiciones del servicio son exponentes de honor y respeto y el deber de todo oficial de marina es mantenerlos y enaltecerlos, como base del prestigio de que goza la Armada en el país.

Sé de las atribuciones del Comandante de aeronave, derivadas de las leyes del mar:

- el Comandante es el "dueño" de su comando
- tiene atribuciones gravísimas, no comunes a ningún otro tipo de función
- es el único que decide en condiciones de crisis
- cumple sus funciones solo, aislado, decide por sí

Tengo fe en Usted, no debe desconocer el Código de Honor y seguramente cree en él; no desconoce sus atribuciones ni las desatenderá alegremente; debe tener la destreza de un profesional de la Armada con sus años de servicio y perfeccionamiento.

Habrá tomado las previsiones para navegar en "aguas inseguras", muy por delante de las imprevisiones de los aficionados políticos o militares o cultores de la "sabiduría del después".

Si no lo hizo, estará salvando el error noche tras noche, recurriendo a lo que resulte menester, asistido por su eficiente y aguerrida Plana Mayor.

Estará esperando el momento, las circunstancias, las mejores condiciones; debe haberse quedado con la mínima y más confiable tripulación para reducir riesgos, minimizar requerimientos logísticos, sin perder libertad de acción, solo unos descomedidos o ignorantes pueden pensar que Usted es solo un Jefe de Guardia.

Si no ha tomado una decisión hasta el momento será porque ni los "tiempos navales" ni la situación se lo han impuesto, y no habrá permitido que lo coloquen en una posición en la que no tenga la "ultima" palabra.

Confío en Usted, todos los días leo el diario y escucho las noticias esperando la sorpresa que seguramente nos dará (particularmente estaré atento el 7 de noviembre).

Le transcribo la orden de Operaciones más corta, clara y precisa que escuché en mi vida, impartida por el Coronel De Guernica en circunstancias realmente dramáticas a un jefe de Regimiento:

"Tcnl ... como está bien? me alegro mucho!; ...; El Tcnl ... necesita apoyo; ...; Ud. es Tcnl y sabe lo que tiene que hacer! entre en operaciones, cuídese, ... pero no mucho!"

Por suerte su carrera no esté en juego, en la mejor o peor de las situaciones está terminada, de lo que resulte será culpable; deseo fervientemente el Señor le dé una larga vida para poder disfrutar los méritos de sus acciones, su nombre ya está en la Historia (como Soldado no desconocerá como admiro tamaño oportunidad).

Sr. Capitán de Navío confío en los Oficiales de la Armada Argentina, no tengo ningún temor, independientemente de los aciertos o errores de la conducción política y militar, sé que Usted no nos defraudará, o ¿sí? (disculpe, solo una humorada para distender el momento).

Con respeto y gratitud por los buenos servicios prestados en bien de la Patria, confiado en que figurará en las páginas de gloria de nuestra querida Armada.

C. Enrique Alsina
Tcnl (R)
VGCT


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