miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡Atención argentinos!


Llegamos al tan ansiado y temido 8-N, ansiado por la sociedad que está harta de la injusticias, la inseguridad, la corrupción, los intentos re-reeleccionistas, la inflación, la pobreza, la desocupación, el destrato y las mentiras…  temido por el poder de turno, los zánganos mantenidos y también por una oposición inoperante cuando no es funcional al ejecutivo.

Deseamos que 8-N marque un antes y un después, que de una vez por todas en la República Argentina se produzca el nacimiento de la buena política, capaz de enterrar para siempre los malos hábitos de la clase política que nos representa desde 1983 a la fecha.

Lo mejor que nos puede ocurrir como república es que la presidente comprenda que su poder no es eterno, es temporal y tiene fecha de vencimiento el 10 de diciembre de 2015, que ese día se vaya por la puerta grande, no por la de servicio y a las escondidas. Es hora que gobierne y administre para todos, sin discriminación, que le ponga coto a la delincuencia, fin a la presión sobre los poderes legislativo y judicial, que administre federalmente, que recuerde a los jubilados y los compense por tantas penurias, que pacifique al país y mire hacia un futuro prometedor, digno de legar a las generaciones venideras.

Para que todo se cumpla en paz, es necesario la alternancia en el poder político y absoluta transparencia en su legitimidad. Demasiadas mentiras nos han gobernado… no queremos que nos mientan más y menos en los futuros actos electorales.

COMO SE HACE EL FRAUDE PERFECTO

En Venezuela ¿ganó Chavez? o quizá deba decirse que GANÓ INDRA la empresa contratada para manejar la elección. Muchos venezolanos no entienden los resultados, sobre todo en los distritos en que Capriles llevaba una ventaja de más de 20 puntos. Como todos suponemos, cualquier dato electrónico se puede alterar con programación. Todos los que trabajan en sistemas informáticos sabe que es mucho más fácil manipular data electrónica que data manual, sin que quede evidencia de ello. Si el software es alterado por medio de un algoritmo que le reste votos a una lista, o le invente votos a otra, las elecciones serán fraudulentas.

Estamos corriendo el riesgo que se lleve a cabo un fraude electoral electrónico si un organismo independiente, imparcial y competente[1] no permite que se revise el código del software de sus bases de datos para revisar si no se alteró para favorecer un resultado a medida del poder de turno.


Confesiones en vivo del autor del programa:

El video que verán a continuación fue grabado en Estados Unidos y es un testimonio de un programador de software que fue contratado por el partido republicano para que alterara los resultados de las elecciones y que confiesa que eso fue lo que le pidieron los republicanos: alterar el software de los conteos para que se manipularan los resultados y se crearan resultados fraudulentos a favor de los republicanos (en este caso a favor de George W. Bush).


El programador advierte que el uso de este software para alterar los resultados es indetectable. Y dice además que la manera de saber si los resultados de una elección son fraudulentos es comparándolos con las encuestas de salida. Si los resultados son distintos a las encuestas de salida, se trata entonces de un fraude. Eso fue exactamente lo que sucedió en las elecciones de 2004 en Estados Unidos: las encuestas de salida (exit-polls) daban como ganador a John Kerry. Pero luego misteriosamente Bush gana las elecciones y no queda rastro del fraude.




Las mayorías obtenidas en las elecciones argentinas, especialmente el último 54%, se lograron utilizando los métodos que se describen en la confesión. La empresa encargada del cómputo desde 1997 (INDRA) es la misma que “negoció” y consiguió voluminosos contratos a través del exsecretario de transporte Ricardo Jaime (inmerso en múltiples causas por corrupción) y su asociado un lobbista español. El correo que procesó los telegramas está gestionado por el gobierno y hay sobradas evidencias de adulteración de telegramas; además, es la misma entidad que transporta las urnas con los votos, y también la misma que provee de sellos y fajas, por lo que el oficialismo puede manejar el contenido de cada urna a su absoluto arbitrio. Esta misma empresa procesó las elecciones de Venezuela.

En Argentina, debido a las numerosas denuncias de fraude, se practicó un insólito recuento «sin abrir las urnas» pero, un oportuno incendio las destruyó, impidiendo contabilizar -como corresponde según la Ley- el recuento «voto por voto» para establecer el resultado de las mesas cuestionadas y que, como dice el testigo del video, "es el único método para descubrir si hubo manipulación del resultado".

Es breve, claro y contundente. Quién más contrató a INDRA: Kadafi que sacaba casi 70% en todas las elecciones, en Angola -donde fue acusada de fraude por la comisión nacional electoral, en España donde también hubo escándalo, en Nicaragua con protestas y 4 muertos Ortega se alzó con el 60%, en Ecuador donde Correa se consagró en dos elecciones (56,65% y 51,99%) y en la Bolivia de Evo Morales que se atribuyó el 64,22%.


En España, su país de origen, Indra también estuvo en el ojo del huracán por los numerosos errores producidos en la consulta electrónica sobre la reforma de la Diagonal de Barcelona. Lo que no impidió que semanas después la multinacional española se adjudicase el escrutinio de las elecciones autonómicas catalanas que otorgó un triunfo al CIU (38,47%) pero con un abstencionismo de 40.05% de los votantes. Indra ha sido acusada de fraude electoral en Venezuela, Argentina y otros países.

En Argentina, llegó de la mano del corrupto ex secretario de transportes (Jaime) que le adjudicó el también escandaloso contrato por la SUBE aunque el contrato para manejar las elecciones se lo otorgó el Ministerio de Interior de forma directa (SIN LICITACIÓN) cuando estaba a cargo de Aníbal Fernández, le costó al Estado argentino más de 45 millones de dólares.


La Sindicatura General de la Nación detectó en 2004 que Indra cometió “irregularidades” (Léase FRAUDE) en los comicios que llevaron a Néstor Kirchner a la Presidencia. Entre otras cosas el citado organismo dictaminó que “se han constatado inconsistencias en la carga de datos”. Lo mismo se repitió en las últimas elecciones cuando la actual presidente Cristina F. de Kirchner obtuvo su "famoso" 54%.

Y no pasó nada, ya que no pudo realizarse el recuento debido a que las urnas fueron quemadas. Las denuncias de fraude según se señala en el libro "La Maldición Argentina" fueron muchas. En la página 241 de ese libro se lee: Aprovechando que, en las últimas elecciones también hubo ausencias masivas -y crecientes- por parte de los ciudadanos designados como presidentes de mesa, la “justicia” electoral que conocemos, esta vez designó nuevas autoridades, pero -según la queja opositora- no ciudadanos neutrales, sino leales militantes del oficialismo.


El alcalde de Pergamino, Héctor Gutiérrez, en declaraciones radiales (FM Identidad 92.1) ha hecho una gravísima denuncia que confirma este sistema. “Vimos actas en las que directamente se habían alterado los números con Liquid Paper y no coinciden la cantidad de votantes con la de votos (…) al día siguiente confronto con los datos que ofrece la página del Ministerio del Interior y había un faltante de 800 votos (…) Además, había mesas con 0 votos, y eso es imposible, porque aunque sea vota el fiscal. Nuestra impresión es que se ha hecho fraude. (…)”

El empleado de correo recolecta en las escuelas las actas y la lleva a la sede del distrito de correo. En ese espacio de tiempo, que puede haber resultado de una o dos horas, se puede haber modificado. Es tan burdo que hasta borraron los renglones.

Nos sorprende porque es la primera vez que en una localidad como Pergamino ocurre esto, que es una estafa al votante”. Debido a los numerosos reclamos se practicó un insólito recuento «sin abrir las urnas» pero, un oportuno incendio [otro] posterior las destruyó, impidiendo contabilizar como corresponde «voto por voto» el resultado de las mesas cuestionadas.


En Venezuela, Chávez ordenó otros contratos de INDRA con la Guardia Nacional, además con el Ministerio del Interior y PDVSA (Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima). El diario on line Tribuna de Periodistas, antes de la elección en Venezuela anticipó con asombrosa precisión, el pasado 24 de septiembre, que Chávez vencería en estos comicios: “En Venezuela, igual que aquí, operará Indra para manipular los datos que arrojen como resultado el triunfo de Chávez, y ya que están lo harán por un margen superior al 50% de los votos”, dijo basándose en que "Chavez contrató a nuevamente a INDRA" como en 2009 cuando organizó un referéndum a su gestión en el que ganó (Oh! casualidad) con el 54,86% de los votos, "un número muy cercano al 54,42% último".

Como es sabido, "Cristina Kirchner también utilizó los servicios de INDRA para las elecciones de 2011 y también obtuvo 54,11%.” El diario se pregunta "¿por qué siempre aparece este mágico número?"  Si a lo antedicho se suman las mediciones llevadas a cabo por consultoras independientes —que se dieron a conocer antes de saberse los resultados finales—, las cuales coincidieron en ubicar a Capriles en más del 50% de las preferencias electorales, no queda mucho más que decir.

En las elecciones del año próximo ¿permitiremos los argentinos que se repita este esquema?


El que se pueda votar con el nuevo DNI (no con la libreta en la que se asientan los votos) es el primer paso de la TRAMPA QUE SE AVECINA, igualmente que el voto de los extranjeros y menores de 16 años.

Todos los que marcharán el 8-N deberían saber esto y prepararse para exigir que NO SE REPITA ESTA BURLA A LA SOBERANÍA DEL PUEBLO y SE CONTRATE A OTRAS EMPRESAS, MEDIANTE LICITACIÓN PÚBLICA Y CONTROLADAS POR AUDITORIAS INDEPENDIENTES, porque de lo contrario, todos los esfuerzos para cambiar nuestra triste realidad, terminarán como los de la oposición en Venezuela: sepultados por la electrónica del fraude. Podemos hacer 100 marchas pero si no cambiamos estas cosas, todo permanecerá igual o peor.










Lic. Francisco Scolaro



[1]   En la Argentina, la competencia en materia electoral y de partidos políticos, en el orden federal, corresponde a la  justicia nacional electoral, formada por 24 jueces federales electorales (uno por cada distrito
electoral) y un único tribunal de apelaciones con competencia en todo el territorio nacional, que conoce de  las decisiones adoptadas por los magistrados de primera instancia.  Se trata de la Cámara Nacional Electoral, compuesta por tres jueces  de cámara, cuyos fallos son de seguimiento obligatorio (cf. artículo 6, Ley 19.108) para los magistrados de primera instancia y para las Juntas Electorales Nacionales, que son organismos transitorios, que se forman en tiempo de elecciones en cada distrito con magistrados judiciales
  
El carácter plenario de los fallos busca no solo unificar la jurisprudencia en un tema que tiene  un estricto nivel  técnico, sino que además tiende a prevenir la inseguridad jurídica que podría ocasionar -en una materia muy sensible desde el punto de vista institucional- la eventual existencia de pronunciamientos contradictorios, tanto más cuando los plazos procesales electorales son muy breves y requieren de prontas y claras definiciones tendientes a preservar el objetivo político de la elección.