domingo, 25 de noviembre de 2012

PARA NUESTROS HIJOS, NIETOS, SOBRINOS, AMIGOS y TODAS LAS PERSONAS DE BIEN QUE QUIEREN UN PAIS VERDADERAMENTE JUSTO Y SOBERANO


El día 16 de noviembre de 2012, los miembros de la promoción 89 de la Escuela Naval Militar, cumplieron 50 años de su egreso como guardiamarinas de la Armada Argentina, con ese motivo visitaron la Escuela Naval Militar en Rio Santiago donde fueron muy bien recibidos por sus actuales autoridades, se celebró una misa en memoria de los difuntos y privados de su libertad, recorrieron las dependencias, rememorando «tiempos idos pero no olvidados» y previo a un almuerzo de camaradería con la autoridades de la Escuela y en el patio cubierto (CORAZON DE LA E.N.M.) frente a la placa conmemorativa de su egreso se rindió homenaje a la Armada y a sus hombres.


La esencia de este homenaje fueron las palabras pronunciadas por el señor  Capitán de Navío VGM (RE) Don Carlos Arturo Cortalezzi primero de promoción, las que en forma muy precisa y sintética describen lo que es la formación e ideales de quienes en su momento eligieron la carrera militar, las dos guerras que desde distintos lugares les tocó pelear, la tergiversación de la historia posterior y los peligros que hoy acechan a la Nación, las que piden por favor sean leídas en su totalidad especialmente por los jóvenes y los no tanto pero hoy desmemoriados, gracias.   


PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL SEÑOR CAPITÁN DE NAVÍO VGM (RE) DON CARLOS ARTURO CORTALEZZI

"Cuando aquel  22 de enero de 1957 desembarcamos del ferry  lo hicimos con la ilusión de ser parte de la Armada.  De su Escuela Naval Militar,  de pertenecer a su cuerpo de cadetes y de vestir orgullosamente su uniforme

Sabíamos que la Armada no nos iba a proporcionar fortuna material, todo lo contrario. Abrazábamos la Carrera Naval para cumplir la sagrada misión de Servir a la Patria, a su Pueblo, defender sus Derechos, su Soberanía y su Libertad.


Si lográbamos éxito, la verdadera fortuna, la espiritual, estaría colmada, ya que conformaríamos  una Sociedad Pluralista  y Democrática. Defensora de las Libertades Individuales y la Seguridad Jurídica. Comprometida con la erradicación de la Pobreza y buscadora de un Desarrollo Económico y Social con equidad.

Para ello debíamos ganar Honras en los campos del Estudio y Laureles en los de la Lucha, si la Patria así lo exigía.

A partir de allí tuvimos que cumplir normas rigurosas, severas. Aprendimos que para la conducción del grupo humano en el mar,  debíamos acatar órdenes que consideramos a veces ilógicas o arbitrarias. Sin embargo y poco a poco, logramos comprender su verdadero  sentido moral  y formativo.

Nuestro Arte del Mando Naval y nuestros superiores nos proporcionaron entonces, las bases para dicha conducción.


Nos enseñaron que la Armada es esencial y necesariamente aristocrática. Es decir  una amalgama de hombres, comandada  por los más capaces para llevar a cabo su  misión. Por ello San Martín, Belgrano y Brown fueron y aún lo son,  nuestros ejemplos a seguir.


En esa época la Familia era la sólida base de nuestra sociedad y en la Argentina, a la autoridad se la respetaba, a la Justicia se la obedecía, el Che era un asesino sistemático y a Alí Babá y sus 40 ladrones se los creía lejanos personajes mitológicos y solo se los conocía por los relatos de las Mil y una noches.


Tuvimos la enorme suerte de no ver entonces enturbiadas nuestras ideas por el Gramscismo que inunda ahora la cultura occidental, tratando de desmantelar los últimos reductos de nuestras cristianas convicciones.

Pero pasaron los años y nos vimos envueltos en dos guerras. Había llegado el momento de poner en práctica aquello para lo que nos habíamos preparado.

En la guerra clásica, con inmenso dolor NO Vencimos.

Quedó entonces flotando la idea de que por no haberse producido el enfrentamiento naval decisivo, la Armada no peleó.

Pero vaya si lo hizo, hizo mucho  y lo hizo bien.

Las unidades de la Flota de Mar que con valor se lanzaron atacar en tres grupos de tareas al enemigo británico,  no tuvieron  increíblemente ese primero de mayo, el indispensable viento para catapultar el ataque aeronaval que posiblemente hubiera infligido aún a grandes costos, un daño considerable al enemigo posibilitando un desarrollo posterior más favorable del conflicto.


La Historia de las Operaciones Navales en Malvinas muestra innumerables casos de profesionalismo, heroísmo, valentía y abnegación, pero el fiel de la balanza nos fue esquivo y no nos favoreció con la tan ansiada Victoria.


Nombrar además del Sobral, a la Flota de mar, a la Fuerza de Submarinos, a la Infantería de Marina, a los Comandos Anfibios y Buzos tácticos, a la Aviación Naval y a todos los otros componentes del Poder Naval donde prestamos servicio es redundante, pues tuvimos siempre presente aquel Ideal por el que ingresamos a la Armada y que siempre guió nuestra decisión y nuestra acción: Servir a la Patria y a su Pueblo.


La otra guerra, la no convencional, la que provino «desde adentro” con su hoguera de muerte. La que innecesaria pero costosísimamente reencendió  la Amnistía del 73, junto a la disolución de la Cámara Federal en lo Penal y la derogación de las leyes antisubversivas, la ganamos en el campo de batalla con el sacrificio de innumerables vidas  pero la perdimos, ante la opinión del país y del mundo.

La escritura mentirosa de la Historia Argentina es altamente preocupante y despierta la necesidad de refrescarla.  La mayoría de los jóvenes de hoy  y muchos  «adultos desinformados» creen y nos quieren hacer creer, que los guerrilleros de los años 70 fueron solo muchachos idealistas.


Perón, como Presidente de la Nación, en enero de 1974 puso las cosas en claro al expresar ante un grupo de legisladores del PJ: «Un crimen es un crimen, cualquiera sea el sentimiento, pensamiento o pasión que impulse al criminal y puestos a enfrentar violencia con violencia tenemos más medios para aplastarla y lo haremos a cualquier precio porque no estamos aquí de monigotes».


El decreto del gobierno democrático de Isabel Perón de «Aniquilar el accionar de la subversión», refleja fielmente no solo el pensamiento del General Perón sino el de la totalidad de la población argentina de entonces, de cumplir con el mandato constitucional de Preservar la Paz interior.

Ningún gobierno democrático puede admitir el accionar de ejércitos, así se autotitulaban ERP y Montoneros, cuyo objetivo era asaltar el Poder a fin de subvertir nuestros Valores  y para lo cual debían eliminar a las FFAA, a las de Seguridad y a todo aquel que consideraran un obstáculo para lograr sus fines.

¿Cómo iban a hacerlo? Como lo intentaron: Falseando los hechos, seduciendo a los ilusos, robando, secuestrando, asesinando y cometiendo los actos de terrorismo más sangrientos de nuestra historia.

Actos IMPRESCRIPTIBLES que en algún futuro no demasiado lejano la Justicia se verá en la imposibilidad de seguir ninguneando.   Querían crear, según el consejo del Che, uno, diez, cien, mil, Vietnam para repartirse el norte del país con el ERP y el centro-sur con Montoneros.

¿Cómo nos distrajimos entonces hasta ser sorprendidos por el asesinato del General Aramburu? ¿Cómo nos dejamos sorprender? ¿Por qué unos, pocos pero calificados oficiales, algunos educados a nuestro lado, fueron seducidos por la prédica guerrillera?

Y después de la victoria, ¿Cómo rifamos en la paz la victoria armada?  ¿Algo conquistado con la pérdida de tantas vidas?

¿Por qué nos engañamos y nos dejamos robar la historia? ¿Porque no continuamos la  batalla cultural  y en cambio bajamos la guardia?  ¿Estaremos cometiendo ahora el mismo error?

La guerra antisubversiva la perdimos en la paz. Paz que dolorosamente  conquistamos con la sangre de los caídos de ambos bandos, del de ellos y del nuestro, pero que la tibieza de nuestros procederes, el espíritu vengativo de los derrotados  y el frívolo humor de la justicia, de la que supimos sentirnos orgullosos y que ahora contraría totalmente la Jurisprudencia Nacional e Internacional y los Protocolos de Ginebra de 1949, cobijó.

Comprobamos entonces y con profunda amargura que hay dos tipos de Argentinos:

Los que Viven De la Argentina y los que la Aman y la Sienten.

Los primeros son pocos pero importantes y están normalmente encaramados en los círculos más altos del Nivel Nacional. Juzgan al País como si fuera un hotel. Para ellos la Argentina vale cuando su vida personal puede desarrollarse sin inconvenientes, sus negocios prosperan, el estado cuida sus intereses y los Militares permanecemos al margen de la Vida Nacional.

Lucran con la Anarquía Desgarrante y solo se preocupan por los aspectos materiales de la Vida, ya que la Formación Ética y Moral los tiene sin cuidado.

Niegan que sufrimos una Sediciosa Guerra Revolucionaria y para curar del trauma de Malvinas, emiten sus opiniones de acuerdo a su momentánea conveniencia personal.

Ellos muchas veces nos aconsejaron «Que hacer”, pero miraron al costado cuando llegó el momento de asumir responsabilidades.

Afortunadamente están los otros. Aquellos que la quieren y por lo tanto les duele La Argentina. Que vibran por ella, compartiendo sus angustias y sus dolores.

Que saben que sobre sus espaldas, por su Decisión, su Compromiso y su Acción pasa y pesa el futuro de la Nación.

Son los que la Sirven y que Sienten lo que significa Entrega y Aceptación de Sacrificio. Y que se llama simplemente, Amor a la Patria.

Amor verdadero donde no cabe el egoísmo. En el que el Bien Común, sobre todo en épocas difíciles, está muy por encima del Bien Personal.

Va por esto nuestro homenaje a todos los que, cumpliendo estrictas órdenes del servicio, actuaron para defender a nuestra Patria en ambas guerras.

Lamentablemente muchos de ellos están ahora presos y otros, como Luis Dímperio, Jorge Perren y Carlos Pazo que no pudiendo resistir la falta de justicia, nos dejaron  su ejemplo de valentía, abnegación y sacrificio.

¿Que nos pasó desde entonces?  ¿Interpretamos erróneamente nuestra Constitución y la situación nacional ? ¿Nos abandonamos al hedonismo convincente?

Desde el Poder quieren, desde hace mucho tiempo, vendernos extrañas ideas antibélicas que no debemos admitir, pues tener una FA inerme e ineficaz es una contradicción en sí misma.

Para ello es quizás más conveniente no tenerla.

La historia nos brinda a cada paso ejemplos ingenuos como el de Chamberlain, que por creer en las buenas intenciones de Hitler, permitió que Gran Bretaña fuera casi arrasada por el poderío alemán. ¿No le pasó acaso lo mismo a Carlos IV con Napoleón? ¿No nos pasó lo mismo con la Fragata Libertad?  Abundan en este convulsionado mundo muchos casos de inocentes concesiones.

Por ellas fuimos sorprendidos en el pasado y por ello lo seremos nuevamente si permitimos que nos ROBEN LA HISTORIA.  Si nos dejamos seducir por la pereza y aparente tranquilidad del “No te metás».

Miremos nuestra realidad actual.

Vivimos una Argentina con FFAA profundamente deprimidas y moralmente desarticuladas. No hay ocupación para ellas. La voluntad colectiva adoptó sumaria, radicalmente, la inquebrantable decisión de no volver a entrar en bélicas empresas y algunos militares se sienten en el fondo de su alma contaminados por esta decisión.

En este preciso caso resplandece la necesidad de interpretar dinámicamente la convivencia nacional, de comprender que solo la acción y  el proyecto de ejecutar un día grandes emprendimientos,  son capaces de dar contenido, estructura y cohesión al campo militar.

Una Armada no puede existir cuando se elimina de su horizonte la posibilidad de un conflicto. La imagen, siquiera el fantasma de una contienda posible debe ejercer su mística de espiritual gravitación.

La idea de que el fusil va a ser un día usado, es necesaria para cuidarlo y tenerlo a punto.

Sin conflicto posible no hay forma de moralizar una Fuerza Armada, de apoyar en él  la disciplina para tener alguna garantía de su eficacia.

Sin este sustento es inevitable que quedemos aislados, desnacionalizados, sin trabazón con el resto de la sociedad e interiormente dispersos.

Este concepto de la PAX  Argentina nos encuentra Proletarizados Espiritualmente y desgraciadamente inermes ante la más mínima agresión.

Por ello queridos Compañeros Estemos muy atentos, Seamos más Racionales que Emocionales. Trabajemos tesoneramente para evitar que nos vendan «otra historia” y pidamos a Dios que con su Sabiduría, no permita que nuestra juventud y ahora hasta nuestros niños, se vean seducidos por falsas quimeras que destruyen nuestros tradicionales Cimientos Fundacionales de Familia Cristiana y Amor a la Patria.

Queridos compañeros, no permitamos que nos Roben la Historia.

Queridos Compañeros «In Mare Vincimus».

Queridos compañeros «Viva la Patria»