sábado, 1 de diciembre de 2012

6 D

No quiero a Clarín. No es otra cosa que una mala y pretenciosa copia de Le Monde, especialmente por su ideología “progre” que lo ha puesto siempre al servicio de todas aquellas tendencias que tengan como objetivo estigmatizar a la Iglesia Católica, agraviar a las Fuerzas Armadas, menoscabar la idea de familia, apoyar un garantismo irrestricto que roza el abolicionismo y, a partir de esto, fomentar la indisciplina social. Y no tengo duda alguna que si no hubiera sido negocio mantener un suplemento para el campo seguramente sus diatribas hacia quienes lo trabajan tendrían el veneno y el resentimiento con que la progresía se refiere a ellos desde hace años.


Fue en Clarín, y cuando digo Clarín me estoy refiriendo a todo el multimedios, desde donde se urdieron las más groseras calumnias contra los soldados que combatieron a la subversión. Aún hoy podemos ver como a partir de las mentiras de una periodista - antigua guerrillera especializada en vender perejiles, trabajo que incluía ser invitada a bailar a Mau Mau por quienes prestaban servicios en la ESMA- hablan, en su canal de noticias, de los vuelos de la muerte con la infame liviandad de aquellos que hicieron - y hacen- de los DD.HH. un estupendo negocio.


Fue en Clarín, desde donde se montó la mentira del pacto militar sindical que posibilitó el ascenso a la presidencia de Alfonsín, y fue el multimedios el primero en aplaudir el juicio a las juntas, el crédito de 1.500 millones de dólares jamás devuelto por Cuba, la instauración de un plan educativo que ya había fracasado en otros países y las estupideces varias que ese gobierno perpetró, aunque finalmente dedicaron su mejor esfuerzo a desgastar desvergonzadamente al presidente cuando éste ya no les fue de utilidad.


Fue en Clarín donde se les dio prensa y púlpito a la madre y a las abuelas putativas para que educaran a la sociedad en el odio y la aversión contra aquellos  que no creían en sus patrañas, y luego les dio el poder mediático para que el éxito coronara sus negocios inmobiliarios y extorsivos. Concubinaje artero pergeñado por el multimedios que tuvo rápido fin cuando la abuela putativa siguiendo órdenes del oficialismo llevó a cabo contra los hijos de la Directora del periódico una de la más infames campañas que hayamos conocido.


Fue en Clarín donde primero se tergiversaron las declaraciones de Monseñor Baseotto, declaraciones que fueron aprovechadas por quienes detentaban el poder para asociarlas a los vuelos de la muerte y así, utilizando esta argucia infame en esa época donde el multimedios era culo y calzón con el kirchnerismo, perfeccionar esa afrenta a la Constitución que son los juicios contra quienes combatieron a la subversión.


Fue en Clarín donde como nunca en su historia, al menos hasta este divorcio de conventillo acaecido en 2008, se apoyó y se trabajó por la candidatura de alguien - Néstor Kirchner- a la presidencia, para luego para hacernos creer que la república podía darse por conforme de tener un gobierno progresista y popular y que habíamos tenido la inusual suerte de estar en manos de un mago de la economía cuando la verdad era que si no hubiera sido por el incremento mundial de precios de los commodities los “exitosos abogados del sur” no hubieran completado ni el primer período. Esfuerzo que fue muy bien pagado ya que el multimedios entre 2003 y 2006 fue el más favorecido por la propaganda oficial.


Son demasiados los pecados de Clarín para enumerarlos a todos, hay demasiada roña en su tinta como para tenerle un mínimo de respeto. Mueve al rechazo y a olvidarnos de su destino ya que, campeón de la adhesión al oficialismo -a cualquier oficialismo sea este de charreteras, corbatas o pañuelos Hermés- esta vez la taba le cayó de culo. Si esta pelea a la que hoy asistimos se redujera a la presidente y su pandilla contra el multimedios muchos seríamos los que estaríamos viendo con alegría como se despedazan entre ellos para ver quién se queda con el hueso con caracú del puchero y sucumbiríamos, quizás, a la tentación de dejar solo al multimedios en esta hora de ajuste de cuentas entre mafiosos. Pero esta vez eso es imposible. Esto va más allá de un hueso. Detrás de esto está la única verdad que ha dicho, en estos nueve años, la presidente. Detrás de esta pelea de comadronas  está el “Vamos por todo” chillado pérfidamente en Rosario y que no es otra cosa que lo que exactamente quiere significar, ese “ir por todo” va más allá de la riña con un multimedios al que los argentinos le debemos un sinnúmero de chanchadas; ese “Ir por todo” es ir por nuestro derecho a ser informados como merecemos, a opinar como queramos, a pensar como se nos ocurra y a defender todo aquellos que nos dé el derecho a ser una República en serio. No nos equivoquemos, el 6D no estamos defendiendo a Clarín, estamos ejerciendo nuestro derecho a la legítima defensa.


JOSE LUIS MILIA