martes, 25 de diciembre de 2012

A ELLOS

jueves, 20 de diciembre de 2012, 12:47

A ellos, que vistieron el uniforme de la patria con honor.


A ellos, que un día la patria les reclamó que den su vida.


A ellos, que emprendieron una lucha difícil contra un enemigo claro, que hoy se le pretende ver como monaguillos del bien.


A ellos, que obedientes se avinieron a defender la patria sin ningún interés particular, de rangos, de cargos, económicos, solo a luchar por defensa de la nación contra un enemigo que levantó sus armas, vistiendo uniformes, teniendo cargos militares, apoyo del exterior; invadiendo poblaciones, matando civiles y militares y llevando el máximo caos al país entero.


A ellos, que hoy son desconocidos por sus propias fuerzas armadas, por los propios poderes de la nación, por su propio presidente.


A ellos, que en silencio llevan el peso de la cruz de una guerra que han triunfado en honor a la patria y obedientes a los poderes de la nación.


A ellos, que nada se les reconoce. A ellos, que hoy son tratados como delincuentes. A ellos, que a pesar del interés malicioso del trato que le dan los hombres que detentan los poderes del estado, como grandes soldados se avienen a soportar este peso injusto.


A ellos, que la historia sabrá darles el honor que hoy detrás de un manto blanco o detrás del interés particular del gobierno, pretenden desconocerles.


A ellos, que lo único que han sido, son simplemente soldados.

A ellos, que mantienen el carácter de hombres castrenses amantes de sus fuerzas armadas, sirvientes de la patria creyentes en haber cumplido el mandato de la nación.

A ellos, que son obligados a someterse como presos comunes y ser agredidos en cada trato que se les brinda.


A ellos, que no les otorgan ni derechos a defenderse en el marco de las normas que corresponden.

A ellos, que los han alejado de sus familias y tratados como presos y sin pena alguna encerrados en cárceles comunes y en muchos casos por una década.

A ellos, que bien saben hasta los propios autores de esta persecución injustificada, que resultan ser grandes soldados.

A ellos, que la templanza los acompaña. A ellos, que no esperan nada de la nación y solo entienden haber cumplido con su mandato como soldados en un conflicto en donde su propia patria le ordenó actuar.


A ellos, que actuaron obedientes en forma castrense. A ellos, que deben culminar sus días sin el deber de una nación en rendirles honor y solo esperando el momento del encuentro de los clarines celestiales que sonarán dando cuenta del verdadero reconocimiento en justicia que Dios les tiene.

A ellos, que la historia, sin duda, no podrá olvidar y deberá rendir el reconocimiento debido. A ellos, que como mi padre, fueron y son grandes y orgullosos soldados de una patria que los ha olvidado, no porque no los reconozca, sino porque grupos que buscan su interés particular y pecuniario, conjuntamente con un gobierno parcial y lejos de los intereses del pueblo, han nublado la verdadera historia, la han distorsionado y pretenden transformar a los verdaderos monstruos de esa guerra en monaguillos sirvientes del bien.

Entonces, a ellos, los grandes soldados que hoy injustamente enfrentan juicios sin sustento constitucional, ausentes de todas las garantías y con una parcialidad manifiesta frente a la gran presión del poder ejecutivo; a ellos, a estos soldados de la patria, es mi gran deseo que tengan una navidad cercana a Dios, esperando un año nuevo, que les mantenga el valor que los ha hecho, a cada uno, UN GRAN SOLDADO.

                            Dr. GUILLERMO FELIPE CORONEL


Hijo de un gran soldado, el mayor de ejército Don Julio César Coronel; herido en combate en la guerra contra los delincuentes guerrilleros, a quienes hoy se les pretende rendir homenaje desde el Gobierno Nacional; y muerto en la batalla de esta maliciosa guerra de desprestigio y olvido, que ha gestado el Gobierno Kirchnerista. Pero triunfante, por saber que no pudo mentirosamente condenarlo: muy por el contrario, DEBIÓ ABSOLVERLO.