sábado, 15 de diciembre de 2012

NUESTRA LIBERTAD NO ESTÁ EN VENTA


Lo que aquí dejo expresado no es más que un sentir genuino de la mayoría de nuestra sociedad. Mi intención es puntualizar algunos aspectos de este compromiso que tenemos los ciudadanos argentinos de restablecer la Constitución Nacional en valores  para la nación.  Cuando digo tenemos los ciudadanos me refiero a TODOS, a recuperar un campo innegable  de participación y de coraje cívico en los cuales la dimensión de la conversación de lo político tiene que ser restablecido como una práctica constitucional, cívica y republicana. Esto último es imprescindible para recuperar el país que perdimos. Nuestra calidad de vida no se agota frente a una Urna sino que para elevarla debemos mantener nuestros ideales y nuestras esperanzas.


Las Instituciones que, como tales, han colapsado en el vaciamiento de sus funciones, en la independencia de sus poderes, en la vocación de servicio a la ciudadanía, han sido coartadas y tomadas como rehenes para que, una vez en el poder, sea apropiado para servirse de las mismas a los efectos de acrecentar considerablemente los patrimonios y heredades, de aquellos que exhiben  el poderío, relegando los más sublimes objetivos de la nación. Esto está plasmado como un profundo sentir popular y genera, con gran certeza, inmensa impugnación.


Así como la mayoría de la ciudadanía no mantiene su vida mediante la rapacería ó la limosna, sino por su propio esfuerzo tampoco busca obtener su felicidad a través del daño o el favor de otros sino por sus propios logros.

Así como no hay contradicciones en sus valores, ni conflictos entre sus deseos, tampoco hay víctimas ni compromisos de interés entre hombres racionales, hombres que no desean lo no ganado y no ven a otro con intenciones caníbales, hombres que no hacen libaciones ni aceptan inmolaciones.


Esto me lleva a repreguntarme: ¿Qué obligación MORAL tiene la señora Presidente hacia sus semejantes? NINGUNA.

Solo la comprometen a Ud. sus objetivos materiales y el beneficio de obtener todo lo que exista de cualquier manera.

Nuestra naturaleza social requiere un trato por medio de la RAZÓN hacia y entre los hombres.

Para ganar o vencer, un ciudadano, no usa más que la lógica y la ética y no se rinde ante nada más. Ya no entrega fácilmente su negocio, ni su lógica, ni su moral, ni la razón y evita la gente que sí negocia hasta su Alma haciéndolo evidente con estruendoso sentir.


Cada día esta ciudadanía, que despierta, toma como único valor que se puede ofrecer el trabajo y su mente.

Desprecia la interposición de amenazas de destrucción por parte de este régimen, viendo en ella la negación de supervivencia; se niega a ser forzada a actuar contra su propio juicio, pues es exigirlo a actuar contra su propio sentido.

Señora Presidente, ¿por qué ante cualquier causa o finalidad, inicia Ud. el uso de la fuerza actuando siempre bajo una sola premisa: la destrucción o negación  de la capacidad de inteligencia de nuestra ciudadanía. Acaso su mente la ha convencido de su derecho a forzar todas las mentes?


Señora, fuerza y mente son opuestos. Señora, la MORAL termina donde comienza su amenaza que como un arma letal apunta a su objetivo.

No puede haber “DERECHO” para destruir, en definitiva, la fuente de los derechos. Única vía para juzgar lo correcto y lo equivocado de la mente y las acciones.


Señora, no se puede forzar a un hombre a renunciar a su mente, ni a sus derechos y mucho menos a su LIBERTAD, para aceptar su voluntad como sustituto, con amenazas, con terror pues está Ud. entonces, intentando existir desafiando la realidad. Esta realidad exige raciocinio, mientras su amenaza atenta contra su permanencia.

Señora, su “realidad” nos amenaza todos los días, ya que no actúa de acuerdo a su juicio racional. Nos lleva violentados a un mundo en el que el precio de la vida es la renuncia a todas las VIRTUDES requeridas y que esta sociedad no está dispuesta a mudar.

Señora, sus amenazas se han convertido en poder reinante. Es su argumento “ganador”, según su propia óptica, sobre esta sociedad que hace tiempo le está diciendo BASTA. BASTA de ultimátum. BASTA de tu mente o tu vida.


Señora, esta sociedad que se ha puesto de pié, no comparte su malquerencia y mucho menos se sumerge en sus concepto de “ética y moral”.

Señora, Ud. es libre y tiene derecho a elegir.

No pida a esta ciudadanía que elija, pues nuestra LIBERTAD NO ESTÁ EN VENTA.


CRUZADA CONSERVADORA
Fernando A. Castro Pintos (secretario)  castropintos@yahoo.com.ar