jueves, 17 de enero de 2013

EL SECRETO DE SUS PIOJOS



por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse  18/1/2013

       


Si el más grande referente social de la comarca y el único paradigma de las impugnaciones al gobierno resulta ser el actor Ricardo Darín… pues entonces… damas y caballeros… estamos mucho más que perdidos.

Ocurre que no se entiende muy bien… si se arrepintió del interrogante perfectamente legítimo que formuló… o si ahora lo están por internar con un ataque de miedo.    

¿Quiere ir a darle explicaciones a ella… en forma personal?

¿No quiere la confrontación y dice tener respeto por la investidura?

¿Ella…  tiene una investidura?

¿Puede ser quizás que ahora… transido de miedo… el actor no necesita que nadie le explique el origen de la fortuna que ha alcanzado la abogada exitosa… a quien no se le conoce una sola causa presentada y firmada por ella ante juzgado alguno ?

Con este nivel de arrojo varonil … que es aún más huidizo que el de un tero y con este romanticismo heroico de alcantarilla, elegirlo a Ricardo Darín como referente… forma parte del nivel de orfandad y de catástrofe de sumisión de una sociedad que se ha resignado a ser conducida por una ladrona profesional.

Una depredadora social… que no sólo debería sentirse avergonzada de exhibir como explicación de su inocencia… un sobreseimiento firmado por un juez como  Procusto… un corrupto y un gran amoral que tiene el récord sudamericano de enjuagues venales para otorgar beneficios al oficialismo.

¿Qué explicaciones le quiere dar ahora a la reina del latrocinio?

¿De cuál de sus venganzas tiene miedo luego de arrojar esa piedra?    
       
El coraje de la comarca… sin dudas… está lleno de piojos.


La valentía se diluye ante el menor gruñido de los inmorales que nos gobiernan… El valor de la nobleza y la rectitud al exigir una explicación quedan fulminados en 24 horas en el alma de los temerosos que jamás en su vida pusieron a prueba su estoicismo en la resistencia.

Son los graciosos amagues de un heroísmo de palangana… de una piel cuyo espesor se carcome rápido con los piojos del temor.

Antes bien… ella aprovecha y -a sabiendas de que provocará la huida en desbandada– entonces… emprende el contraataque…
  
Y allí… a quien esto escribe… empieza a formársele la sospecha de una cabriola diseñada en el aforismo lo que no te mata te fortalece.  

El refinamiento de la hipocresía necesita siempre un poco de talento para poder desarrollarse en su expresión más efectiva.
     
Ella solo ha adquirido talento para robar…

Y… de hecho para enriquecerse en forma ilícita…

Antes bien… para ejercer su conducta especial de hipócrita de baldío… necesita destinatarios que sean unos verdaderos imbéciles.   

El pueblo de la comarca -según su óptica- cumple a la perfección con tal “virtud”, de modo que la práctica cotidiana de la burla hipócrita es una especie de deporte que ella puede practicar hace muchos años.

De maniobras armadas con actos de hipocresía tiene cierta práctica:

Genera, por ejemplo, una novela de confrontación con el Poder Judicial.
  
Cualquier fallo a su favor…  (y adviértase que se vienen y muchos) se podrá convertir así en una resolución absolutamente ecuánime e insospechada de parcialidad.

El 98% de la justicia está cooptada y comprada por ella.

Su ataque al Poder Judicial es pues… una trampa para ratones. 


Si alguien cree pues…que la justicia volvió a funcionar, o que aquí habrá fallos que la perjudiquen… que pierda ya toda esperanza y que se prepare para llenarse de frustraciones.

Me produce sinceramente una honda piedad esta terrible oleada de  esperanzas sobre la supuesta independencia de la justicia.

Los primeros que debieron condenar gravemente al juez Procusto y expulsarlo de su seno con una sanción  en serio…. son sus pares.


… Y no lo hicieron.

No lo han hecho… ni lo harán… por cuanto la catadura moral promedio de ese honorable poder… es equivalente a la de una 

Cualquier chispazo de valentía que provenga de ese poder corrupto, es una engañifa absolutamente saturada de esos piojos


Es una guerra de tránsfugas de la moral y de ladrones de baldío.

Tómese aquí… el bando que se quiera.

Pero no admito una sola lisonja al Poder Judicial de la Comarca.
     
Ese poder, en principio… es el que le ha permitido a ella y a su difunto esposo…. robar a mansalva.

Existen no menos 20 causas penales objetivas para enjuiciarla y llevarla a la cárcel. La mayoría de ellas están vinculadas con el uso que hace del Estado como si este fuera una parte de su patrimonio personal.

Gracias al Poder Judicial… ella ha hecho y hace lo que se le antoja.

Usa al Estado, para vehiculizar sus sentimientos de rencor, para las emociones de sus venganzas secretas… que para ella nunca tienen fin…. y también para tomar de las arcas del Estado los dineros públicos para su uso personal…  y el de su familia.

Paga el sostenimiento de su gobierno… ya inviable…

Lisa y llanamente lo solventa…  lo financia con la caja estatal que dimana del salvajismo impositivo.          

Abusa del poder… fulmina mañana, tarde y noche las instituciones de la República… amenaza y avasalla a los otros poderes, corrompe con dineros públicos a los medios de comunicación logrando ya que casi el 100% sea adicto.   Y hace todo eso a la luz del día.   Impune

No le basta. Quiere todo. Lo ha dicho una y mil veces.

Destila veneno y se la oye gritar. 
        
En la Argentina existen y han existido gran cantidad de amorales en todos los escenarios imaginables… y aún en áreas de decisión que afectan muy sensiblemente la vida nacional.

Creo que, si en este país, todos los amorales y los ladrones levantaran vuelo al mismo tiempo… taparían la luz del sol.

No nos cuesta mucho advertir, bajo sus capas negras de déspotas, totalitarios y demagogos, la verdadera esencia de amorales que tienen dentro… como yacimiento inmanente de su falsa retórica y como sostén endeble de su prédica ordinaria y de burdel.

Saben que no es una sociedad de valientes.

Y los valientes que aparecen con tibieza sospechosa… y retroceden ante el menor bulto que se menea… tienen… sin duda un secreto:

“El secreto de sus piojos”.

Lic. Gustavo Adolfo Bunse