sábado, 16 de marzo de 2013

ENTREVISTA EXCLUSIVA AL TENIENTE GENERAL (R) JORGE RAFAEL VIDELA




entrevista
RICARDO ANGOSO
Jorge Rafael Videla

La ‘vendetta’ de Kirchner
contra el ejército seguirá
mientras persista el Unicato”

Se considera a sí mismo un preso político, aunque las autoridades argentinas no le confieren ese título y le desprecian abiertamente, tal como hizo la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner cuando ofreció la primera entrevista a esta revista. Ahora, desde la cárcel, sigue defendiendo la legitimidad de sus acciones en el periodo que algunos denominan como la dictadura más cruel e implacable de la historia argentina y otros como el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983). Videla sigue defendiendo la legitimidad de sus acciones de entonces, asegurando que solo hubo 7.600 desaparecidos y nos los 30.000 que aseguran las Madres de Mayo, y denunciando lo que denomina como el ‘totalitarismo kirchnerista’ entonces, asegurando que solo hubo 7.600 desaparecidos y nos los 30.000 que aseguran las Madres de Mayo, y denunciando lo que denomina como el ‘totalitarismo kirchnerista’


Ha habido una gran polémica el año pasado con sus declaraciones. ¿A qué se debe?

Con motivo de los documentos escritos por mí y otros hechos públicos, en oportunidad del juicio a las Juntas Militares, decidí llamarme a silencio porque creía que en ese tiempo era la actitud más correcta y conveniente.

Transcurrido el tiempo y ante el estado de anomia política que padece la sociedad argentina, provocada por el propio Gobierno, pensé que por las mismas razones de correcta y conveniente, resultaba oportuna la ruptura de mi silencio en las actuales circunstancias.

Ese cambio de actitud, como era de esperar, abrió una polémica, animada por la publicación de un libro titulado Disposición final, del cual es autor Ceferino Reato, en el que tuve participación sobre temas de actualidad y también del pasado. 



¿Por qué la izquierda y otros sectores siguen utilizando el asunto de los desaparecidos para atacar a los militares? ¿qué puede decirnos de este asunto?


En efecto, el tema de los derechos humanos ha perdido relevancia en cuanto se descubrió que, más allá de lo que moralmente significan, fueron usados como arma de presión política que encubre una maraña de negociados (por ejemplo, el Plan de Viviendas del que resultó exclusivamente beneficiada la Asociación de Madres de Plaza de Mayo). Sin perjuicio de ello, puede también haber contribuido el “blanqueo” a que personalmente hice mención en el libro titulado Disposición Final. 

¿Qué papel tuvieron los Kirchner durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional? ¿eran tan “heroicos combatientes” como los consideraban en este sentido?

La pareja Kirchner, estudiantes de la Universidad de la Plata y novios en ese entonces, no pasaba de participar en los movimientos de agitación estudiantil de aquella época y ninguno de los dos concretó hechos de violencia.

En la entrevista anterior que tuve para Cambio16 con usted, Ricardo Angoso, yo los llamaba “simples panfleteros”, lo que a mi juicio, generó en ellos un complejo del que buscaron desprenderse cuando fueron gobierno, alentando la guerra por medios no violentos, tal como propone Gramsci.

¿Qué errores, en grandes líneas, reconoce del Proceso de Reorganización Nacional?

A mi juicio, el más grave fue el no darle otra razón de ser que justificara su existencia, luego de haber logrado –a mediados de 1978– su objetivo primario, cual era poner orden frente a la anarquía con que amenazaba el vacío de poder generado por el Gobierno de la presidenta María Estela Martínez Perón, después del fallecimiento de su marido. En mi opinión era ese el momento para una apertura política ordenada.


Usted ha hablado de una venganza política contra las Fuerzas Armadas, parece que incluso de un plan para destruirlas. ¿Es así?

En efecto, las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida promulgadas por el presidente Alfonsín, así como los decretos de indultos dictados por el presidente Menem, crearon a su debido tiempo, en 1987 y 1989, respectivamente, una suerte de pacificación interior, frente a las secuelas dejadas por la guerra interna librada contra el terrorismo y ganada por las Fuerzas Armadas. Contrariamente, al asumir el gobierno, el matrimonio Kirchner se encargó de dejar sin efecto aquellas leyes y decretos, vulnerando elementales aspectos constitucionales (por los que algún día deberían rendir cuenta, ellos y muchos funcionarios políticos y judiciales), dando lugar a la reapertura de los juicios de manera totalmente inconstitucional.

Ese proceso generó una persecución judicial que aún hoy continúa y que ha llevado a la cárcel a numerosos militares que no son más que presos políticos.

Argentina no parece que vaya por el mejor de los caminos. ¿A qué se debe esta crisis?

A mi juicio, la Argentina soporta hoy una nueva guerra sin hacer uso de la violencia física tal cual lo propone Gramsci, tomando a las instituciones como rehenes y desacreditando a los principios y valores que les dieron origen y razón de ser; con ello podemos decir que la República ha “desaparecido” a fin de ser reemplazada paulatinamente por un sistema ajeno a nuestro tradicional estilo de vida.

¿Qué testimonio querría dejar para la historia? ¿cómo querría ser recordado?

Por la honestidad de mi conducta pública y privada, pero también por la prudencia de mis decisiones no carentes de firmeza. El cristiano, a mi juicio, debe actuar con la palabra como mensajero de Cristo; pero además con el testimonio de sus obras como soldado de Cristo.

¿Cree que Argentina va a reaccionar ante su actual situación?

Si la Argentina aspira a reencontrarse con la República hoy “desaparecida”, tal como debe ocurrir, inexorablemente debe reaccionar en la búsqueda de los principios y valores que le dieron origen como tal. No hay otro camino para este país.


¿Qué mensaje le daría a las futuras generaciones de argentinos que están confusos y desilusionados?

Resulta deplorable que aún hoy, con espíritu de revancha, se pretenda tergiversar la verdad histórica mediante una visión hemipléjica de la misma. Se ha producido una clara tergiversación acerca de acontecimientos que costaron la vida de muchos conciudadanos, civiles y militares, que cayeron por defender a la patria en pos de ideales equivocados.

Con esta actitud, solo se ha logrado sembrar el odio y el resentimiento en muchos corazones argentinos, postergando la tan ansiada unión nacional. Pareciera llegado el momento para que la sociedad toda, tomando como marco de referencia nuestra última guerra interna, asuma su protagonismo perdido; y, descartando la memoria mítica instalada en varios sectores de sus componentes, fuera de cualquier especulación sectorial o escapismos hipócritas, promueva un riguroso juicio histórico para superar nuestras discordias del pasado reciente. 

Sin olvido, pero sin rencor; con justicia, pero no con venganza; en busca solo de la pacificación nacional todavía no lograda, de manera tal que podamos introducirnos en la comunidad internacional de naciones, formando parte de una Argentina grande reconciliada y en paz. En ese marco de concordia concentrada, sería el momento para delinear, con el esfuerzo de todos, ese proyecto de vida común que proponía Ortega y Gasett y no el capricho del caudillo de turno.

¿Hacia dónde va la Argentina?

Eso, lamentablemente, debe responderlo el Unicato Totalitario que nos gobierna actualmente sin dar participación alguna a la ciudadanía.


¿Qué les diría a sus compañeros de armas que sufren presidio hoy?

Que así como el prisionero de guerra, desde el primer momento de su detención, debe planificar su escape, el preso político debe aceptar su prisión como un acto de servicio, llevando la lucha al campo de la política con actitudes testimoniales.

No obstante, también quiero recordarle a cada uno de ellos, principalmente a los más jóvenes, que hoy promedian las edades de 58 a 68 años, que aún están en aptitud física de combatir, que en caso de continuar sosteniéndose este injusto encarcelamiento y denotación de los valores básicos, ameriten el deber de armarse nuevamente en defensa de las instituciones básicas de la República, hoy avasalladas por este régimen kirchnerista encabezado por la presidenta Cristina y sus secuaces que, medrando con la sangre de los otrora mal llamados jóvenes idealistas (Montoneros),  continúan hundiendo a la patria en el abismo anacrónico del marxismo.

Asimismo barrunto que de perpetuarse el gobierno actual en el poder, ya sea merced a una reforma constitucional o por la fuerza, en la estólida senda de trocar nuestro sistema representativo, republicano y federal por un fracasado comunismo a la cubana, nuevamente serán las Fuerzas Armadas y de Seguridad  que junto a su pueblo del cual provienen, impedirán por imperio de lo normado en la Constitución Argentina, según el artículo, 36, cuarto párrafo: “Todos los ciudadanos tienen el derecho de resistencia contra quienes ejecutaren los actos de fuerza enunciados en este artículo, a saber: Contra el orden institucional y el sistema democrático”.

Todos mis camaradas saben perfectamente que las FFAA no procedieron a accionar contra cualquier sospechoso de pertenecer a los grupos terroristas, sino sólo sobre aquellos sobre los que no existía duda alguna  de su Pertenencia a Montoneros, ERP, FAR, PCML, OPCO o algunas de las restantes organizaciones  subversivas responsables de los más de 23.000 atentados terroristas, entre ellos los que se encuentran los asesinatos de 2.500 militares y civiles inocentes.

La prueba más evidente de ello lo constituye el hecho de que, en la investigación sobre los grupos subversivos en todo el país, hay que reseñar que fueron detenidas aproximadamente 32.000 personas, de las cuales 25.000 recuperaron la libertad.

La mayoría de ellos han declarado como testigos en los juicios, reconociendo, en no pocos casos, haber formado parte de los grupos subversivos, pero, como no se pudo demostrar, las Fuerzas Armadas los liberaron.

La categoría de detenidos-desaparecidos, que se calcula pregona en 30.000 (permanentemente declamado, pero nunca debidamente demostrado y sí puesto en evidencia en el libro Nunca más, que demuestra que nunca pasaron de los 7.600), incluye estos 25.000 detenidos y luego puestos en libertad.

Mis camaradas más jóvenes, que en ese entonces tenían escasa jerarquía (subtenientes, tenientes, sargentos y otros mandos inferiores), y que contaban entre 22 y 26 años, saben perfectamente que están injustamente  detenidos y que las actividades en las que participaron fueron en el marco del cumplimiento de las leyes y reglamentos que regían a las Fuerzas Armadas y de Seguridad.

Es inconcebible que los jóvenes de ese entonces, que no tenían poder alguno de decisión, estén hoy presos por  haber cumplido las órdenes emanadas de los superiores.

Si hay algún responsable de lo acontecido soy yo como comandante en jefe y los generales y coroneles que ostentaban el mando del Ejército en ese momento, pero nunca los cuadros subalternos, repito, hoy injustamente presos.


¿Esta presunta ‘vendetta política’ que usted insinúa que hay contra el ejército concluirá algún día?

Indudablemente mientras siga este Unicato Kirchnerista  persistan en el poder sus secuaces gramscianos.

¿Qué le pareció el libro de Ceferino Reato La confesión?

A mi juicio hay que distinguir: la acción marketinera para la venta editorial de un libro antes de la inauguración de la Feria del Libro de ese año, recurriendo a cualquier precio, lo que me obligó a rectificarlo públicamente; del contenido del libro, que se ajusta a la entrevista mantenida con su autor. Las cuestiones allí plasmadas por el periodista son falaces.


¿Cree que la izquierda más radical (los Montoneros) les ganó la batalla política o no?

Recuerdo un manifiesto hecho público por la organización guerrillera Montoneros al promediar el año 1977, en el que se decía: “A los militares no pudimos doblegarlos por el temor del combate; en ese campo nos ganaron. Es momento de replegarse, los dirigentes al exilio, los militantes mimetizándose con las masas y esperar. Cuando llegue el momento de la política volveremos a la lucha en ese campo que los militares desconocen y allí los venceremos”.

La realidad de nuestro país a la fecha pareciera darles la razón; no obstante, el rechazo de la ciudadanía a los procederes dictatoriales del kirchnerismo y sus secuaces, nuevamente los hará morder el polvo y esperemos que esta vez sea para siempre.

¿Por qué la oposición argentina de hoy es tan débil políticamente hablando y tiene poca credibilidad entre la mayoría de ciudadanos?

Porque ha sucumbido al miedo y a las dádivas que el gobierno impone en todos los campos, más allá de sus falaces apariencias democráticas.


internacional
Jorge Rafael Videla
Reflexiones desde
la cárcel
En una suerte de ‘reflexión final’ enviada desde la prisión, el general y expresidente Jorge Rafael Videla examina y opina sobre diversas cuestiones relativas al pasado, presente y futuro de su país

Sin ningún asomo de arrepentimiento, incluso con indisimulado orgullo, Videla analiza los acontecimientos ocurridos entre 1976 y 1983 –periodo en que transcurre la última dictadura militar– y sus responsabilidades acerca de algunos de los capítulos más controvertidos de la historia de Argentina. Reproducimos algunos de los extractos de esta suerte de confesión final, sin hacer comentario alguno, y dejamos al lector que sea por sí mismo quien emita su juicio de valor sobre tan singular (e incluso excepcional) personaje histórico.

EL TERRORISMO

La nación argentina respondió a la invasión marxista subversiva con los medios legales a su alcance, las Fuerzas de Seguridad, y al ser manifiestamente sobrepasadas las mismas, recurriría a la utilización del poder disuasivo de las Fuerzas Armadas. La guerra es una humana desgracia ancestral que nadie en su sano juicio desea y menos los propios uniformados, que por vocación y sublime amor a la patria consagran su vida a ella.

LA GUERRA Y LA PAZ


“Prepárate para la guerra… para mantener la paz”, sabio adagio que representa el vilipendiado factor de existencia de las Fuerzas Armadas de todo país del mundo, resumido en la razón disuasiva que genera su sola presencia. El respeto a los derechos de los demás… es la paz.

LOS MONTONEROS

Acabadamente percibí la convicción de que la conducción de los Montoneros no sabía ni quería hacer política, sólo se valía de la violencia con fines políticos, que es la mejor definición de terrorismo que existe y sufríamos. Tanto es así que las cuotas mensuales de ejecución exigidas por la conducción Montonera y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) obligaban a veces a sus cuadros combatientes a elegir sus víctimas en la calle, simplemente por pertenecer a las Fuerzas Armadas, para enterarse después de sus identidades y jerarquías cuando los nombres aparecían en los diarios.

ISABELITA PERÓN

Es justo recordar que Isabel Perón, peronista que llegó a la presidencia por decisión nada menos que de Juan Domingo Perón, también bañó sus manos en la sangre de los argentinos, por su apoyo e incentivo a los crímenes de la Triple A durante su gobierno (1974-1976).

Fue ella quien dio la primera orden oficial avalada y firmada por la totalidad de los ministros del gabinete nacional para “aniquilar” a los guerrilleros. Su desempeño en el cargo de presidente fue de una mediocridad tal que no encuentra parangón en la historia argentina. Sin embargo, nadie la recuerda, ni la crítica, combinación perfecta para continuar disfrutando de su libertad y dinero en España, país que niega su extradición requerida por un valeroso juez federal argentino.

MADRES DE LA PLAZA DE MAYO

Destaco la perversa victimización de la verdad, a manos de las madres, hijos y abuelas de Plaza de Mayo en colusión con el clan Kirchner, que cometieron un crimen imposible de castigar, pero tan deleznable como violento en el plano simbólico como el de sus acusados en el plano material. A nosotros, los militares, nos endosan el abatimiento del enemigo borrando los rastros de las personas.

Pero aunque los movimientos de derechos humanos no hayan matado a nadie con arma de fuego o blanca, sí lo hacen a diario encarcelándonos pues a la fecha ya van 191 homicidios de camaradas por abandono en prisión.
Las mencionadas organizaciones en coautoría con el gobierno se mimetizaron con las intenciones de sus antagonistas al pretender borrar los rastros de una mitad de la verdad histórica de las víctimas.

AÑOS DE PLOMO DE ARGENTINA

Nunca jamás quise la guerra, ella me fue impuesta por el ataque de las organizaciones en sus diversas concepciones, siendo las más despiadadas y numerosas Montoneros y ERP, cuestión que nadie bien nacido puede negar. Valga solo como ejemplo lo que Carlos Marighella publica, en 1969, en el Manual del guerrillero urbano, un libro de referencia para los distintos grupos del continente, incluso los argentinos.

El líder brasileño caracteriza las ejecuciones, los secuestros y el terrorismo en general como modelos de acción legítimos de la guerrilla urbana, concluyendo con énfasis que “el terrorismo es un arma que el revolucionario no puede abandonar”. La acción violenta destinada a matar y a producir terror con fines políticos es una práctica que abarca todo el espectro de la marxista izquierda. Al respecto, los Montoneros surgieron y consolidaron su organización en el culto a la violencia. Ellos fueron capaces de matar a todos los que se cruzaron por delante de su voluntad política, sin importarles su condición, ya fueran peronistas o antiperonistas, militares, políticos, sindicalistas, mujeres y niños.

TERRORISMO DE ESTADO

Es falso afirmar la existencia de un ‘terrorismo de Estado’ como si fuera una entidad pura y separada del resto de la sociedad, tal como pretenden las organizaciones de derechos humanos y el gobierno de los Kirchner. Un terrorismo no es más o menos terrorista en función de su origen, sino de su contribución a la dinámica de terror dentro de una comunidad política.

Si un movimiento terrorista, venga de donde venga, pretende exterminar a un grupo aislado e indefenso, constituye el peor terrorismo imaginable, lo que el derecho internacional llama un crimen contra la humanidad.

LOS KIRCHNER Y LA MEMORIA HISTÓRICA

Los “museos de la memoria” construidos durante el gobierno de la dinastía Kirchner registran solamente a las víctimas de un lado, pero no del otro, ocultando el hecho de la beligerancia compartida.

Y para asegurar una mejor construcción del supuesto crimen contra la humanidad de los militares, sus víctimas son transformadas en inocentes sin ningún tipo de identificación o vínculo con las organizaciones guerrilleras que asolaron nuestra Argentina.

LA RESPONSABILIDAD DE VIDELA

Asumo mi responsabilidad en cuanto a que la obligada represión en la guerra contra el terrorismo subversivo marxista tuvo un cartesiano método, la violencia fue tan cruel como la del oponente –como en toda guerra para la especie revolucionaria–, pero jamás indiscriminada y menos aún contra población civil de mis propios compatriotas en vil falaz invento que ofende la inteligencia hasta del mas ignorante.

LOS JUICIOS A LOS MILITARES

La lucha del gobierno de facto obligado que yo libré contra la subversión fue legítima. La guerra revolucionaria convirtió a todos en víctimas y victimarios recíprocos.

Hubo más víctimas en un lado que en otro, pocos inocentes y muchos culpables. Sin embargo, solo hay procesos y sentencias para los cuadros de las fuerzas legales de la república, sus Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad.

LOS DESAPARECIDOS

Triste y desconsolante es la suma aproximada de 7.000 almas donde nadie sabe su destino, pero en paralelo con el pesar de semejante colosal monto, me enerva la falacia del relato de los 30.000, no porque tan solo uno no sea terriblemente cruel e inhumano, sino el porqué de la mentira oficial, donde en los 30 años que ya llevo de proceso y juzgamiento encarcelado me he hartado de solicitar la lista con nombre apellido y DNI de los supuestos 30.000 desaparecidos que jamás no solo no me proporcionaron a mi petición, sino que tampoco lo han hecho para con el resto de mis compatriotas. Por ello tengo derecho a colegir que quien miente en algo, miente en todo, extensivo al relato de las crueldades de las que nos responsabilizan.

EL VIDELA CATÓLICO

Soy un hombre de profunda convicción católica, apostólica y romana, en calidad de practicante. He sido y soy honesto, no destacable como virtud, sino como natural obligación humana. Al respecto nadie podrá afirmar que he robado ni me he enriquecido en la función pública, cuestión que con desprecio y vergüenza ajena no puedo decir lo mismo respecto a las actuales jerarquías castrenses.

PERDÓN Y RECONCILIACIÓN

El perdón es el único camino que garantiza la reconciliación. Sin pedir perdón, sin perdonar a quien lo pide, y por ello expresamente lo peticiono, los errores del pasado continuarán amenazando al presente y al futuro. Pero sin el sacrificio de la confesión, el perdón puede tornarse un artificio instrumental sin efecto. El sacrificio es un elemento central porque demuestra la autenticidad del perdón. El sacrificio de la confesión garantiza la verdadera intención de paz. Que esa intención no existe en Argentina se prueba fácilmente: incluso después de cuarenta años de la tragedia de los años 70, no existe el menor deseo de confesar por parte de los participantes en los hechos de violencia.

EL DESTINO DE LOS DESAPARECIDOS

Pido perdón a las víctimas de las acciones que obligadamente he ordenado. Pido también perdón a los inocentes y a las generaciones posteriores a la mía, que aun sin ser responsables por los acontecimientos de la reciente historia argentina continúan siendo castigadas con la cruel ignorancia de no saber el destino de sus seres queridos.

FUENTE: http://cambio16.es/