domingo, 10 de marzo de 2013

LA CONDENA A LA PANDO

Oportunamente el jueves, 7 de marzo de 2013, publicamos la nota EL PERIODISMO Y LOS JUECES DE OBEDIENCIA DEBIDA escrita por Andrea Palomas Alarcón y fuimos actualizándola con la injusta condena aplicada a la señora Cecilia Pando con un revelador vídeo de la audiencia.



Ante una nueva muestra del circo mediático y judicial montado esta vez para desacreditar y discriminar a la presidente de AFYAPPA, sentimos la obligación de defender la posición de la señora injustamente condenada y difundimos la indignación de otros ciudadanos –para ser breves solo publicamos dos– y el desafío de Cecilia a los jueces a que digan qué otras condenas han sido aplicadas en los últimos diez años por motivos similares.

En nuestra memoria aún nos duele la profanación de defecar detrás del altar en la Catedral Metropolitana. ¿Recuerdan? La titular de las Madres de Plaza de Mayo reveló entonces que “nos clausuraron los baños y tuvimos que improvisar uno, detrás del altar”, dijo sin que se le moviera un solo pelo. Esa afrenta a la Iglesia Católica y a los feligreses argentinos… no es nada y no importó demasiado. En el país del nuevo socio del poder de turno –IRÁN- hubiera sido aplicada la pena de muerte si alguien hacía lo mismo en una mezquita.

Al igual que la mayoría del pueblo argentino, exigimos
libertad de expresión e igualdad ante la ley, dos derechos cada vez más restringidos en nuestro país.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
Por una Nueva Década en Paz y para Siempre



NO FUERON TOCADOS

En LA NACION online se informó que la señora Cecilia Pando fue condenada por "haber dañado los emblemáticos pañuelos de las Madres que se encuentran pintados en las cercanías de la Pirámide de Mayo". Quien cubrió la parodia de juicio a la que fue sometida, no se molestó en constatar la veracidad de lo que iba a publicar. La señora Pando fue condenada porque la metodología del prevaricato para negar justicia también alcanzó a la justicia contravencional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, esta vez de la mano de Guillermo Eduardo Hugo Morrosi, que funge de juez en esa jurisdicción. El cronista debería haber ahondado más. Con muchísima tristeza debo decir que LA NACION también miente porque los "emblemáticos pañuelos" que inmortalizan el gran negociado de las Madres de Plaza de Mayo, hecho bajo el amparo de una supuesta defensa de los derechos humanos, jamás fueron siquiera tocados.

Tte. Cnl. (R) Emilio Guillermo Nani
LE 4.526.260






DESIGUALDAD

Con gran sorpresa e indignación recibí la noticia de que la señora María Cecilia Pando fue condenada porque "había sido denunciada por dañar los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo que están pintados en cercanías a la Pirámide de Mayo". Habiendo sido testigo presencial y partícipe de las marchas impulsadas por dicha señora, puedo afirmar que no solo no se dañaron los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo, sino que se pintó un emblema recordatorio de las víctimas del terrorismo, casualmente para que, ante el ocultamiento intencional de éstas, por parte de la "historia oficial", las personas que transitan por allí las tuvieran también presentes. Pero, resulta ser que para nuestra pseudo- justicia, las Madres de Plaza de Mayo pueden pintar alrededor de la Pirámide de Mayo, pero quienes honran y recuerdan a las víctimas del terrorismo que asoló a la Nación en los años 60/70, no lo pueden hacer. ¿Y la igualdad ante la ley, dónde está? ¿O será porque las Madres de Plaza de Mayo son amigas y socias del poder?

Lamentable, ilegal y repudiable fallo.

Horacio Guglielmone
h_guglielmone@yahoo.com.ar 


UNA CONDENA POLÍTICA

Diversos medios están informando que fui condenada a cinco meses de prisión y 30 horas semanales de trabajo comunitario por haber realizado pintadas sobre los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo. Lo único cierto de eso fue la pena impuesta, pero jamás toqué los pañuelos pintados por las madres. Simplemente, me limité a pintar, en un lugar próximo, pero a suficiente distancia, un logo recordatorio de las víctimas del terrorismo de los 70. La condena impuesta atenta contra la libertad de expresión y la igualdad ante la ley, porque el mismo derecho tenemos a expresarnos quienes reclamamos memoria para las víctimas del terrorismo, que las madres que en su oportunidad pintaron los pañuelos. Cualquier disposición en contrario resulta inconstitucional.

Hoy, que los medios no oficialistas son discriminados por el Gobierno, quisiera reclamar también solidaridad para otras formas de expresión que no se manifiestan necesariamente por los medios pero que resultan discriminadas por no adherir al relato oficial.

En una ciudad en la que innumerables edificios y monumentos han sido pintarrajeados y dañados a la vista de todos, en muchos casos con leyendas obscenas, por parte de grupos e individuos de diversa procedencia, sin que se haya sabido de una sola condena por tal causa, resulta evidente que el tribunal obró por motivaciones políticas o por temor, en forma injusta y discriminatoria, ya que la equidad es condición indispensable de cualquier administración de justicia sana.


Desafío a los jueces a que digan qué otras condenas han sido aplicadas en los últimos diez años por motivos similares. Frente al tribunal, ejerciendo una presión manifiesta, se plantó durante el juicio el secretario de Derechos Humanos de la Legislatura, con una camiseta que contenía una leyenda alusiva a los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo. ¿Eso no es una presión de un poder sobre otro?


Envío esta carta porque la difusión de un hecho que no cometí, el daño a los pañuelos de las madres, contribuye a la impunidad moral de sentencias inicuas como la que acaba de dictarse y a la discriminación que practica el Gobierno contra diversas formas de libertad de expresión.

María Cecilia Pando
DNI 18.470.203