jueves, 18 de abril de 2013

DESESPERADOS, BUSCAN SALVARSE Y NO DEJAR NADA EN PIE


(La República en peligro inminente)

Cada día que pasa el oficialismo, sin objetivos y sin rumbo, va mostrando su verdadera esencia. Ya no les importa disimular ni fingir su principal meta: aferrarse a toda costa al poder, utilizando cualquier medio.
El ropaje democrático y las banderas enarboladas durante casi un década, van cayendo una a una, dejando ver clara y indudablemente la verdadera naturaleza del kirchnerismo: un gobierno poco y nada democrático, autoritario y personalista, pero además, completamente incapaz e incompetente.

Y ese bastardo objetivo, cada vez más evidente ante todos los argentinos, que ve y siente en carne propia la proximidad del naufragio de este inexistente, pero a la vez tantas veces  proclamado “modelo”, que nos conduce a la negrura de un oscuro y cada vez más profundo abismo.

Las banderas tantas veces presentes en los verborágicas discursos de la presidente Fernández, ya mueven a risa si no fueran tan dramáticos: los “Derechos Humanos” consistió simplemente en  agitar los fantasmas del pasado, que como una dosis de veneno fue alimentando el rencor, odio y resentimiento, a la vez que se convirtió en una fuente casi inagotable de desmedida y escandalosa corrupción.
La “distribución de riqueza” no solo no redujo la distancia entre los más ricos y más pobres, sino, la aumentó. Fundamentalmente, teniendo en cuenta los “amigos del poder”. También ello constituyó una fuente de desvergonzada corrupción.
La “institucionalidad” que la mandataria prometió varias veces en incrementar, desde antes de asumir la primera magistratura y varias veces durante su mandato, prácticamente va desapareciendo totalmente en este “unicato” y destruyendo las bases de lo que debe ser una República.
Los “servicios públicos” se fueron degradando a lo largo de todos estos años, absorbiendo enormes y millonarias sumas de dinero de los contribuyentes en formas de subsidios sin control y supervisión, constituyendo también en una fuente casi inagotable de corrupción. Viajar en transportes públicos hoy día, significa prácticamente poner en riesgo la vida por la obsolescencia del material.
Las “nacionalizaciones y estatizaciones”, tales como Aerolíneas Argentinas o YPF, realizados por la presidente, fueron verdaderos y estruendosos fracasos que también arrojan enormes y multimillonarias pérdidas del erario público.
La inseguridad de la sociedad argentina por el sistemática denigración y destrucción de las Fuerzas Policiales y lo que es más grave aún, nuestro país, el octavo en el mundo en superficie territorial, sin FF.AA. en capacidad de defender nuestras inmensas riquezas.
Hoy sin tapujos y sin disimulo quieren arrasar con lo poco que queda de este burdo experimento político iniciado por el perverso “matrimonio” en el año 2003.
Pero lo más grave de este mal llamado “modelo”, entre muchos otros, que sería muy largo de enumerar, a semejanza de Venezuela, ha polarizado a la población. Prácticamente los argentinos están en dos bandos antagónicos e irreconciliables.
El pasado vuelve ser traído una y otra vez sobre el tapete causando una permanente irritación y hartazgo en la ciudadanía. Toda la gestión del gobierno se aleja cada vez más de la paz social.
       El estancamiento político y la ausencia de paz social en la Argentina están reflejados en una excelente frase de la escritora Françoise Sagan; “para abrir las puertas al futuro es necesario cerrar las ventanas al pasado”.
Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando se insiste en alargarla más de lo necesario, se pierde el sentido de la construcción del desarrollo del porvenir.
El centro de gravedad del esfuerzo se pierde en la nada. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos…,  lo importante es dejar en el pasado aquellos hechos que ya pertenecen a la historia. 



Por otro lado la economía del país se ha convertido en un verdadero laberinto sin salida. Cuatro o más personajes que crean las medidas y disposiciones económicas, muchas francamente opuestas entre si. Estos personajes, sin la aptitud y condiciones adecuadas, o tal vez también sin el valor personal de decirle a la presidente que de esta manera es imposible arribar a un buen puerto.
Pero ahora entre las tantas acciones sin sentido y desprovistos de toda racionalidad (obviamente me refiero al sin sentido y racionalidad para afianzar la República), arremete contra uno de los Poderes de la Nación. el Poder Judicial y particularmente la Corte Suprema de Justicia.
En su falso y erróneo concepto de lo que es la República aducen que los tres poderes deben estar en sintonía y acompañar las decisiones del Ejecutivo.
Especialmente la “Dra.” Fernández debería releer a  Montesquieu, quien claramente expresó que la mejor alternativa para garantizar las libertades individuales era el sistema republicano, pero con el requisito de que el gobierno tuviera tres poderes independientes.
Está claro que desconocen, adrede, el sistema de balance, equilibrio y contrapesos previsto en nuestra Constitución.
Se deduce claramente, en esta absurda maniobra, cuál es la finalidad de esta arremetida y nuevo factor de discordia nacional. Pero por su extensión será reflejada en un próximo artículo.
Mientras tanto el país cada vez retrocede más en el concierto de las Naciones. Ya sin disimulo, otros países, inclusive nuestros vecinos y amigos reflejan nuestras inconsistencias y prácticamente se nos ríen en la cara por torpezas cada vez más absurdas y desprovistos de la más mínima lógica.

   17-Abr-13      
   Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL 
   alfredo@weinstabl.com.ar