jueves, 18 de abril de 2013

¿QUÉ PODEMOS AGRADECERLE AL GOBIERNO K?


“Soberbio, implacable con los que no lo servían incondicionalmente, 
sordo a las sugestiones que no fueran las que quería escuchar,
encerrado en un grupo de íntimos, no todos desestimables
 pero todos comprometidos en una actitud de repugnante adulación”. [1]



¿La reforma política que prometiera llevar adelante Kirchner y profundizar su esposa, que ambos incumplieron?; ¿que las políticas llevadas a cabo por la “pareja” destruyeran sistemáticamente las autonomías provinciales consagradas en nuestra Constitución?. ¿Tal vez el renacimiento del fallido Pacto Social del Bicentenario que alumbró en el 2008 tras su llegada al Gobierno pero que el conflicto con el campo sepultó?; ¿la pérdida de prestigio internacional de nuestro país?; ¿o que los sistemas educativos, de seguridad y de salud, sigan enfrentando debilidades estructurales significativas que se traducen en más desigualdades?; ¿que el estado de bienestar general se venga resquebrajando mes a mes?; ¿qué los niveles de salud psicofísica sigan siendo deficitarios para el 52% de la población?; ¿qué el acceso a la salud del estrato socioeconómico más bajo presente un déficit que involucra al 58% de la población o que el 12% de la población carezca de cobertura educativa?; ¿qué gracias a la mal llamada ley de Solidaridad Previsional que eliminó la “movilidad” en las jubilaciones, el 63% de los jubilados cobren “la mínima” que obviamente, al dejarlos al límite entre la pobreza e indigencia  no les permite satisfacer mínimamente sus necesidades básicas alimentarias, ni atender dignamente su salud, más allá de cuánto hayan aportado o le hayan esquilmado a sus haberes con pagos no remunerativos?


¿Festejaremos que nuestro país figure al tope de los rankings de consumo de cocaína y de adictos más jóvenes en Sudamérica? (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes –JIFE- ); que solo se riegue el 5% de los más de 30 millones de hectáreas cultivables del país o la permanente manipulación de datos de la actividad económica y con ellos a la opinión pública?


¿Deberemos agradecerles la permanente descarga de rencores y odios de los K contra todo lo que se oponga a sus inclinaciones o simpatías ideológica, (actitud típica en aquellos que se sintieron o fueron abandonados, despreciados, rechazados, maltratados, sojuzgados y/o humillados a través de la violencia social), o la permanente manipulación de la memoria; o la falta de un razonamiento autocrítico (aunque siempre la Presidenta se declara dispuesta a ejercerlo)?


¿Festejaremos el “apriete” a los jueces por medio de la “democratización de la Justicia” o de investigaciones selectivas con claro sesgo político contra cualquier magistrado que haga lugar a temas en causas vinculadas a violaciones de derechos humanos o a las “retenciones móviles”; deberemos alegrarnos qué cada año 68.374 niños de entre 6 a 11 años abandonen la escuela o qué sobre 57 países estemos en el lugar 53 en lectura, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico y para no desentonar también figuremos en los últimos lugares en matemáticas y ciencia?.


¿Debemos aplaudirles la inconfundible esencia centralista de la política K que produjo que en un país potencialmente rico, mucha gente deba dormir en las entradas de edificios o en galerías del centro de Buenos Aires, o que familias completas anden hurgando por la noche los tachos de basura de los restaurantes para proveerse del alimento diario; qué el 86% de la población argentina viva en la ciudad?

¿Deberemos agradecerles que el 28% de los suelos estén sujetos a procesos de erosión y que 22 millones de hectáreas cultivables (casi el 10%) directamente estén degradadas?.


¿Debe complacernos que de la superficie boscosa original se hayan deforestado ya casi dos tercios de la misma, o que en sintonía con la caída de la actividad industrial también haya caído la utilización de la capacidad instalada?.


Seguramente el solo recuerdo de la promulgación durante la gestión de CFK de las Leyes de Movilidad Jubilatoria, la del Blanqueo de Capitales, la que permitió la nacionalización de Aerolíneas Argentinas (para que todos los abuelos puedan viajar por el mundo) y la estatización de los Fondos Jubilatorios, producirá una hemorragia de placer en todos los argentinos. Dicha algarabía popular será demostrada dentro de unas horas en los movilizaciones programadas para el día #18A.


Si analizan en forma aislada todos estos datos pueden darles un panorama engañoso de la situación; pero vistos en conjunto, muestran en forma inequívoca que la situación psicosocial se va agravando día a día, realidad esta que puede entrañar graves peligros para la vida en libertad de los argentinos porque el gobierno K sigue implementando políticas que generan alta conflictividad, elevada incertidumbre y desconfianza creciente.

Mis amigos, estamos conviviendo en un país vacilante que se hunde cada vez más en una cienaga de nuestra propia creación y elección.

NUESTRO FUTURO PENDE DE UN HILO.

... “Solo tendremos autoridades respetables y pueblos respetuosos, 
cuando hayamos conseguido encarnar en nuestras masas 
y en todas las clases sociales, 
que el voto electoral no es solo el más grande de nuestros derechos, 
sino el más sagrado de nuestros deberes; 
que es el voto lo único que levanta y dignifica al ciudadano...”[2]


En azul y blanco,

HUGO CESAR RENES



[1] Julio Argentino Roca, al referirse a Juárez Celman, según Félix Luna en su libro Soy Roca, pág.251 (seguramente usted creyó que describía el perfil de otra persona...¿o no?).
[2] Dr. Carlos Pellegrini