domingo, 23 de junio de 2013

ESE PEDACITO DE CIELO LLAMADO MODELO

“Recuerdo que entonces reías / Si yo te leía mi verso mejor. / Y ahora, capricho del tiempo, Leyendo esos versos… lloramos los dos” (Pedacito de Cielo – Homero Expósito)



Frío. Una escarcha hermosa blanquea el patio de la casa de mi infancia, ahí donde cada tanto vuelvo a zambullir mis huesos, para abrazarme a los afectos y hacer tangibles los recuerdos lejanos en el tiempo y en la vida. Los años van pasando… ¿terribles?, ¿malvados?, como escribiera el genial Homero que no era Simpson sino Expósito


Perdón, pero en los tiempos que corren es necesario aclarar que hubo vida antes de Los Simpson, y que hubo Patria antes de los Kirchner. No sé si terribles y malvados pero que “los años de la infancia, pasaron pasaron…”, eso sí. Y la vida. Pero hay más vida, y eso es lo que importa. Y cuando no haya más, veremos. 

Nunca le temí al invierno ni a los recuerdos. No me asustó jamás la nostalgia, a la que acudo con la frente bien alta para hablarle mirándola a los ojos. Tampoco vivo del recuerdo ni aferrado al pasado ni anclado en el tiempo… pero sí estoy en paz con el pasado, y los recuerdos no me incomodan las entrañas ni me quitan el sueño. Para mí, el invierno en estos lares debe ser así. Con escarcha, con heladas, con ese frío en la cara que hace llorar hasta los ojos más felices. Con ese cielo bien celeste (aunque le cueste) de frío, o de nubes grises bien plomo de más frío. Así me gusta el invierno. 

Galleta de Gualeguay
Cuando éramos chicos salíamos para la vieja Escuela de Comercio, allí donde ahora se levanta una mansión de la abundancia, abrigados hasta las cejas, en bici pero con las manos en los bolsillos. Los sabañones más chicos eran del tamaño de una hoja A 4. Lindos días de inviernos felices. De comprar a través de la reja de la ventana de la Escuela, sin que Vico se diera cuenta. Allí estacionaba el carro pura sangre de “lo Guerscovich” y nosotros estirábamos los brazos tras los barrotes para comprar galleta. Yo les cuento esto a mis hijos y creen que les hablo de la prehistoria. 

Sabañones
Me gusta el invierno, aún ahora, que mis huesos opinan lo contrario. Me niego a la queja climática del frío en invierno. Esas quejas mariconas cada vez que el termómetro baja de los 5 grados. Y ojo que cuando digo mariconas lo digo poéticamente y de ninguna manera como una crítica hacia la libertad sexual… es que ahora hay que andar con cuidado. Paso a paso, con pié de plomo, pensando cada letra de cada palabra de cada renglón de cada párrafo de cada página que uno escribe. No vaya a ser que mañana un veedor de la “patria” o del “modelo” crea que mis letras infringen algún artículo perdido de un código que nunca leí. Ni pienso leer. Los censores “democráticos” agazapados. Y no tanto. Los veedores de un proyecto que nos miente popular, tocando puertas de anunciantes para que elijan poner publicidad en el pajarraco Semanario y no… en el portal de Nornan Robson, ponele. Al Modelo que se nos presenta con pompas y ornamentos “nacionales y populares”, uno lo rasca un poquito, no digo mucho, digo un poquito, y ya el hedor nos rompe la nariz. 


Fito Páez cobra dos millones de pesos para cantar “gratis” en los actos del gobierno, mientras medio país junta tapitas de plástico para ayudar al Hospital Garraham. Menos pan y más circo. El Modelo. ¿Cuánto cree que cobra un músico de la Orquesta Sinfónica Nacional? Le propongo un plan de premios y castigos a los mandamás del régimen que nos gobierna: Una nota de crédito a Fito Páez por cada vez que desafine o yerre una nota… nos ahorraríamos un vagón de plata. 

Un frío me corre por la espalda. Se ha colado por la ventana entreabierta un aire de hielo. Invierno. Porque sí…ha comenzado el invierno, al menos hasta que el kirchnerismo disponga lo contrario. Y la gente en la calle anda “emponchada”, como le gustaba decir a mi abuelita, que murió sin saber que el General Belgrano era peronista de Cristina. La gente anda abrigada y con manos en los bolsillos y asoma sus narices para lo estrictamente necesario. 


El invierno es para mí escarcha. Es humo en las chimeneas, aunque ahora y por suerte el gas natural ha hecho trizas aquella postal linda de los humos en las chimeneas. Es bufandas de mil colores y gorros y guantes de lana. El invierno es vidrios empañados anunciándonos vida en las entrañas de una casa cálida. Pero es también mal tiempo para los que no tienen nada. Es sufrimiento para los desposeídos, para los indigentes olvidados del modelo. En ese sentido, en el sentido social de la cosa, el invierno en verdad suele ser más cruel que el verano. El verano nos iguala en un chapuzón en el río. El invierno pone algunos puntos sobre ciertas íes incómodas de varias gestiones. Claro que uno escribe y describe desde su realidad. Pero nunca nuestra realidad debería hacernos perder la noción de la realidad de los otros. “Ponerse en los zapatos del otro” decía mi abuela, no… abuela peronista no, la otra, que murió sin imaginar que un 20 de junio una presidenta iba bailar el Himno Nacional al ritmo de una falta de respeto. 


La Patria es el otro… el otro cuento supongo. El que no cuentan. El que olvidan. El que tergiversan. El cuento que se esconde bajo un millonario esfuerzo propagandístico que pagamos todos. A mí la historia me la enseñaron distinta. Me enseñaron otro San Martín y un Belgrano diferente…. Ahora resulta que la bandera argentina la crearon Ella y El. Supongo que El miró la puerta de la bóveda y tomándola de la mano a Ella dijo... Crish, que te parece si creamos una bandera... celeste por el dólar blue y blanca por el blanqueo? Porque escuchando el relato, pareciera que la Patria nació con los Kirchner. ¿Con quién creen ustedes que estaría Belgrano hoy?, preguntó muy suelta de cuerpo desde su púlpito en el Monumento a la Bandera, en la ciudad de Rosario doña Cristina Fernández de Kirchner. Yo me dormí pensado en semejante pregunta… y en sueños se me apareció el General Belgrano… y sí, a lo mejor a Cristina se le apareció el Belgrano abogado y le pidió su título de abogada en la Universidad de La Plata. Y el General Belgrano en sueños me aseguró que él votaría a Daniel Scioli. Ah bue… no sé, sueños son sueños y cada uno tiene los suyos. Después de todo, es mi sueño contra el de la presidentA. Que me lo desmienta. 

Militantes agitan banderas de La Cámpora
Un coro de entusiastas militantes agita sus banderas, casi todas distintas a las que un febrero enarboló Belgrano en ese mismo lugar. Porque sí, Belgrano fue a Rosario e izó por primera vez nuestra Enseña Nacional un 27 de febrero de 1812… un 20 de junio Belgrano lo que hizo fue morirse en la más absoluta pobreza… hoy, los corruptos millonarios le piden a Belgrano el voto. No tienen vergüenza. “La historia debe contarse completa” gritó Cristina en Rosario. ¡Justo ella! Un día antes, Mario Aizama se presentó ante la justicia en Jujuy para contar la verdad sobre “La Noche del Apagón”. Dijo que la empresa Ledesma no tuvo nada que ver. Memoria Completa. Cristina sigue desde su púlpito contando su propia historia. Atrás, la bandera, ese pedacito de cielo que Belgrano nos legó. Ella sigue hablando y yo, recuerdo que antes ría cuando ella contaba su verso mejor. Ahora, caprichos del tiempo oyendo sus versos, lloramos los dos…


Horacio R. Palma
El Día de Gualeguay
Gualeguay
Entre Ríos


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.