viernes, 21 de junio de 2013

UN HOMBRE DIGNO

Perdimos a un ejemplo de dignidad.


Con la muerte del Teniente General Jorge Rafael Videla se pierde un “caballero” en la total extensión del término.

Por una cuestión etaria y de jerarquía militar, nunca hubiese tenido la posibilidad de compartir una serie de vivencias muy cercanas con él; pero esta nefasta época de venganza me brindó esa posibilidad en el último año.

Durante ese período compartido en cautiverio, fueron incontables las charlas mantenidas; estructuradas –fundamentalmente- en mis preguntas, ya que había muchísimas incógnitas que deseaba resolver. Algunas se despejaron y otras no tanto. Pero siempre encontré en él la voluntad de aclararlas.

Hombre de una profunda fé religiosa. De comunión diaria, que podía satisfacer debido a la presencia, entre nosotros, de un Ministro de la Eucaristía, autorizado por la Iglesia a brindar el Sacramento.

Durante algún tiempo era el único que los días domingo a las 09:00 hs. se encontraba frente al televisor (varias veces me pidió que se lo encendiera y lo sintonizara) para participar de la Santa Misa que se transmite. Poco a poco fueron sumándose otros Presos Políticos que compartían esa celebración.

De costumbres espartanas, era sumamente regular en sus horarios, considerados los momentos para hacer algún tipo de actividad aeróbica (caminar alrededor del patio de “recreos”), de sentarse a escribir dentro de su celda, de almorzar y cenar, y de higienizarse.

Mantenía él solo la limpieza de su celda, siempre impecable; y lavaba sus utensilios de almuerzo, “enojándose” -ciertamente- si alguien pretendía hacerlo por él. Y cuando se le explicaba que no se debía a considerarlo incapaz, sino que se intentaba preservarlo de algún esfuerzo innecesario, aceptaba que su actitud era de “soberbia”… pero no la modificaba.

Nuestros pobres (de espíritu) enemigos y adversarios afirman la satisfacción que sienten de que se haya “muerto preso”. No comprenden que él quiso (es decir, eligió) morir en prisión.

Lo hizo saber a cuanto Tribunal lo hicieron comparecer. Jamás se le escuchó una queja o un pedido de clemencia. A pesar de que lo sometieron a las más graves iniquidades y vejámenes.

Humilló siempre a los que esperaban verlo quebrado o destruido. Concurrió impecablemente vestido y acicalado en cada oportunidad, que por capricho de algún magistrado, lo hicieron concurrir a comparecer a algún Tribunal.

Muchas veces, nosotros, que en muchos casos podríamos contar con la edad de sus hijos, lo aconsejábamos que se negase a concurrir a alguna citación, argumentando sus dolencias físicas, reales y ciertas; pero su respuesta era siempre la misma: “si puedo caminar, voy a ir”.

Reitero, fue un ejemplo de dignidad para todos nosotros. Aún para aquellos a los que -cuando llegó aquí, a Marcos Paz- se sintieron disgustados con su “presencia”. Su diaria actitud durante casi un año, les hizo tornar su disgusto en respeto.

Todo esto dicho en cuanto a su decisión y a su persona, no modifica el hecho de que lo dejaron morir, o lo que es aún peor, hicieron todo lo posible para que se muriera.

Luego de cumplir más de 20 (veinte) años en prisión, el simple capricho del Director Nacional del Servicio Penitenciario Federal, Dr. Víctor HORTEL, quien -a la vez- es el Presidente de la agrupación kirchnerista “Negros de Mierda”, armador de comparsas (a las que se suma disfrazado de Hombre Araña) y “sacador de presos” del “Batayón Militante” a partidos de fútbol en la cancha de Tristán Suarez y a “actividades culturales”; bastó para que fuera trasladado, sólo con los elementos básicos (esto es: una muda de ropa interior y los elementos de cama) de la Unidad 34 del Servicio Penitenciario Federal, que funciona en Campo de Mayo, al Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, un día, a las 21:00 hs., con la respectiva complicidad de los Tribunales de los cuales dependía, que aceptaron esa decisión ante los hechos consumados. Es decir resignaron su autoridad por -vaya novedad- presiones políticas.

En este último tiempo, y observando su deterioro físico, fueron incontables la oportunidades en que concurrimos a ver a las autoridades del SPF a fin de que adoptaran recaudos para preservar su salud.

Ante ello, y en el mejor de los casos, concurría un médico al pabellón, conversaba con él (es decir, según nosotros, intentaba “curarlo de palabra”, porque ni siquiera contaba con un estetoscopio colgado del cuello, aunque más no fuera para disimular) y se retiraba diciéndonos que “era cuestión de edad, de su añeja escoliosis, de las condiciones de vida, etc., etc., etc.”, todos motivos que justificaban la imposibilidad de que recibiera una adecuada atención en este lugar y que -por el contrario- confirmaban que debía, cuanto menos, estar en su domicilio.

Su caída en la ducha el día domingo 12/05/2013, desmejoró sensiblemente su aspecto. Durante la semana anterior casi con seguridad, y de acuerdo a lo conversado con los médicos del servicio y con su hijo, también médico de profesión, había sufrido una ACV que debió ser muy suave. Nos preguntó en varias oportunidades que día era, tuvimos que marcarle el número telefónico para que pudiese comunicarse con su casa y nos manifestó que “se sentía perdido”.

Luego de su caída manifestaba un fuerte dolor en la zona pélvica, pese a ello, lo hicieron concurrir a juicio los días lunes 13 y martes 14, día en que dirigió al Tribunal sus últimas palabras.

El día miércoles 15 a la mañana, solicitamos hablar con el Director, Prefecto Flores y sólo logramos hacerlo con el Jefe de Seguridad Interna de módulo IV Oficial Rotela, a quien se le manifestó el estado de deterioro que observábamos en su salud. Nuevamente envió a un médico, que resultó ser el Dr. Domínguez, quien finalmente firma el parte médico de su defunción dos días después.

El jueves 16, como continuaba con sus dolores, a los que se sumó descompostura estomacal o intestinal, volvimos a solicitar la presencia de un médico. Es entonces que concurre la Dra. Mirta Juárez Nasso que lo traslada a la Unidad Médica Asistencial del Complejo. Al regresar el Teniente General comenta que le hicieron una serie de estudios, y dice: “para tranquilidad de ustedes, me dieron todos bien”. Pese a ello, nuevamente decidió no acompañarnos en la cena, pues su descompostura lo hacía sentirse incómodo.

Esa fue la última oportunidad que se comunicó con nosotros. El celador de la mañana, Suboficial  Altamiranda  al hacer el “recuento” cuando  iniciaba su turno, lo encuentra en su celda, ya fallecido.

Realmente nos produce una tristeza enorme que un ser íntegro en sus procederes; alguien que ocupó durante cinco años la Presidencia de la Nación y permaneció pobre, a quien jamás nadie pudo endilgarle un mínimo acto de corrupción; que fue fiel a sus ideales y a su conciencia; honesto en todas sus acciones, nos haya dejado antes de lograr la inevitable y cercana reivindicación.

Sólo nos reunimos en torno a la imagen de la Virgen de Luján y rezamos unas oraciones por su eterno descanso, y pusimos una bandera nacional enlutada con un crespón en la puerta de lo que fue su último alojamiento.

Pero sepa su Familia, que supo mantenerse siempre a su lado, apuntalándolo y acompañándolo en sus decisiones, que sus camaradas más jóvenes, los que fuimos sus subalternos, pudimos seguir recibiendo su ejemplo hasta el último día de su vida.

Oramos por su alma y porque Uds. logren cristiana resignación.

Así sea.

Víctor Alejandro Gallo
Capitán (R)
Preso Político  



NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.