viernes, 5 de julio de 2013

¿NO TIENEN PAN?, ¡COMAN PASTELES!

Panera tradicional argentina
Con un poco de imaginación quizás sea esta la respuesta, frente al aumento del precio del pan, que podemos esperar en un futuro próximo de la presidente. Obviamente es imposible esperar de ella una autocrítica si alguna vez llegara a darse cuenta que lo que ella entiende por política agropecuaria no es otra cosa que una grosera payasada ideológica dictada por la ignorancia y el resentimiento.

"Pimpi" Colombo nos mandó a amasar pan en casa
Como siempre, ya que luego de diez años ellos nunca han sido culpables de nada, será causante del encarecimiento del pan en la mesa de los argentinos la “oligarquía agropecuaria”, esa entelequia que está siempre presente en la boca de incapaces o envidiosos para disculpar sus errores. Tratar de demostrar cual es la verdad de este problema en nada hará que pongan los pies en la tierra aquellos que manejan la Argentina. Es tan vasta la soberbia de estos aprendices de brujo que es imposible esperar de ellos algo de grandeza. No obstante hagamos un poco de historia porque es menester mostrar que el culpable de la escasez de harina y por ende del aumento del precio es el propio gobierno.


Quizás sea un espejismo pensar que la banda que gobierna pudiera razonar, pero al menos intentémoslo. En 2008 el precio FOB del trigo era 223 u$s/ton (707 $/ton), hoy es 310 u$s/ton (1.596,50 $/ton) Pese a esta diferencia el margen bruto de un productor para un rinde de 30 quintales- 730 $/ha.- es hoy sólo un 18,5% más de lo que hubiera sacado en 2008. El relato, sumado al atraso cambiario y la inflación, lo hicieron posible. 

Pero hay otro problema con el mismo origen -el gobierno- que atenta contra el productor de trigo y desincentiva su interés en producir. En la campaña 2007/8 la superficie sembrada de trigo era de 5,4 millones de has. y la producción fue de 16,6 millones de tons. Si tenemos en cuenta que el mercado interno requería alrededor de siete millones de toneladas quedaba como saldo exportable el 57% de lo cosechado, sin embargo con el pretexto de sostener este mercado y “cuidar la mesa de los argentinos” a partir de esta excelente cosecha el gobierno decidió cerrar por épocas y a capricho la exportación e ir abriéndola con cuentagotas. Al manejar de esta manera el comercio exterior y no haber compradores a precio FAS (precio FOB menos retenciones y gastos) se implementó una más de las tantas maniobras que con la complicidad del gobierno han posibilitado que la exacción al productor sea un hecho y que grupos de amigos o meramente “socios” hicieran millonarias diferencias al comprarle al productor el trigo a precio vil.


Este robo, que solo podía ser llevado a cabo con la cooperación o, si prefieren, la complicidad del gobierno se ha repetido a lo largo de estos años. El productor no ha podido manejar sus tiempos y en los momentos en que más necesitaba el producto de su trabajo se ha visto en la obligación de vender su trigo a valores que oscilaban entre un 50 o 60 por ciento del FAS teórico.

El gobierno puede ahora amenazar con confiscar un trigo que solo existe en su imaginación. Luego de cinco años de abusos por parte del señor Moreno, la única realidad es que en la última campaña triguera la superficie sembrada -3,6 millones de has.- sea menor que la superficie sembrada en 1908.


Cada vez habrá menos trigo porque el productor sabe que estos manejos son parte de la cultura del apriete que la secretaría de comercio interior implementa con la anuencia de la presidente. Ya sucedió con la carne bajo el repetido paradigma de “salvar la mesa de los argentinos” y solo dejó como saldo la pérdida de importantes mercados, si alguien no cree  que con la leche está sucediendo lo mismo es porque cree que el INDEC es la verdad revelada.

JOSE LUIS MILIA

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.