viernes, 2 de agosto de 2013

AGRADECIMIENTO AL HOSPITAL MILITAR CENTRAL

Texto enviado al diario La Nación para la carta de lectores pero no fue publicado.

Respecto de los 2 militares que se han fugado mientras eran trasladados al hospital militar como hija de un preso político que ve como día a día su padre tiene denegado el acceso a la justicia y que ve como, asimismo, se le avasallan constantemente sus derechos más básicos como el de la integridad psicofísica, no puedo dejar sino de agradecer el excelente desempeño profesional que han tenido los ahora mal echados directores de salud de nuestro ejército argentino, el director del HMC, el director médico del mencionado HMC y todo su equipo.

No veo sino una intencionalidad política por detrás de la decisión de apartar a estos excelentes profesionales toda vez que la custodia de los presos políticos está asignada al Servicio Penitenciario Federal.

El hospital no es más que eso y bajo ningún concepto tiene por qué tener que controlar la custodia de los presos políticos, pues allí, son pacientes.

En todo caso, el responsable directo de la fuga es el encargado del SPF, es decir, el Sr. Hortel que, hasta lo que yo sé, no ha sido echado como sí debiera suceder.

Es un escándalo lo que está sucediendo, pues el gobierno, con su decisión política de perseguir a militares y demás personas que lucharon contra la subversión, castiga no solo a los presos políticos sino también a sus familias con esta decisión de intentar alojar a los enfermos en el hospital carcelario de Ezeiza.

Debe recordar la presidente que los militares retirados son también militares, que aún continúan prestando sus servicios, toda vez que, pacientemente, soportan la inquisición de un estado opresor sobre sus espaldas. Como militares tienen derechos adquiridos, entre ellos, el derecho a su obra social, y a atenderse en los nosocomios correspondientes.

Mi padre, enfermo de asma hace 40 años y con 70 años a cuestas, ha sido depositado en el hospital carcelario de Ezeiza, pese a la opinión de los médicos de los centros de detención tanto de Devoto como de Marcos Paz por donde también peregrinó, que indicaban expresamente que por su delicado estado de salud no debía estar en centros de detención toda vez que no contaban ni con los medios, ni con los recursos necesarios para atenderlo.

La sociedad debe saber que el Hospital Carcelario de Ezeiza es un hospital para pacientes de baja complejidad, que ni siquiera tiene calefacción. Esta situación ha sido denunciada y acreditada por la defensoría general de la nación.

Mi padre, en una clara situación de desamparo provocada por el juez a cuya disposición está, y por los médicos de penal de Ezeiza, estando depositado allí tuvo varios y severos ataques asmáticos que provocaron una neumonía grave, que, irónicamente a lo que busca la calamitosa presidente y su ministros Rossi y Alak, fue llevado de urgencia al hospital militar central, pues se vieron imposibilitados de tratarlo en el Hospital de baja complejidad Carcelario.

Es así que mi padre sigue internado en el HMC y el no tiene por qué ser castigado por la ineficacia del Sr. Hortel y la institución a cuyo cargo tiene. El hospital de Ezeiza es una mera enfermería que ni siquiera satisface necesidades básicas como ser la sequedad en el ambiente y el calor, elementos básicos para preservar la salud de todo asmático. Por culpa de eso, mi padre enfermó.

Están en curso investigaciones penales para atribuir las responsabilidades pertinentes, tanto respecto de las autoridades del juzgado a cuya disposición está mi padre, como de las autoridades médicas del penal de Ezeiza.

La decisión de enviar a los presos políticos enfermos a Ezeiza, no solo es inviable por el colapso que ya atraviesa el penal dada la cantidad de presos políticos que alberga, sino que además manifiesta la intención de aniquilar los derechos adquiridos de mi padre, y de los miles de presos políticos que hay.

La sociedad debiera de empezar a separar la paja del trigo y replantearse si quiere un país que persiga y asesine lentamente a quienes pertenecen a espacios sociales distintos a los de los que lo gobiernan.

Por último, mis mayores agradecimientos a las autoridades del HMC que injustamente han sido desplazados, toda vez que a mi padre, le han salvado la vida en más de una oportunidad y porque mi padre para el HMC siempre ha sido un paciente.

Ruego a Dios que los proteja y sepan Uds. que así como las autoridades del ejército en el que me criado, me dan vergüenza por corruptos y falta de solidaridad para con los presos políticos, sí me siento profundamente orgullosa de la calidez humana y médica con la que se ha atiende a mi padre en el querido HMC.


Catalina de la Torre

NOTA: La imagen fue agregada al texto original