martes, 6 de agosto de 2013

FATIGA MORAL Y REBELDÍA

Queridos amigos:

La Ley 26.571/2009, promulgada durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, a través de su Artículo 93 modifica el Artículo 64 quáter del  Código Electoral Nacional que quedó redactado  de la siguiente manera:

Artículo 64 quáter: Publicidad de los actos de gobierno. Durante la campaña electoral, la publicidad de los actos de gobierno no podrá contener elementos que promuevan; expresamente la captación del sufragio a favor de ninguno de los candidatos a cargos públicos electivos nacionales.
Queda prohibido durante los quince (15) días anteriores a la fecha fijada para la celebración de las primarias, abiertas simultáneas y obligatorias y la elección general, la realización de actos inaugurales de obras públicas, el lanzamiento o promoción de planes, proyectos o programas de alcance colectivo y, en general, la realización de todo acto de gobierno que pueda promover la captación del sufragio a favor de cualquiera de los candidatos a cargos públicos electivos nacionales”.

Es una disposición clara  y concreta que tiende a evitar, al menos parcialmente,  que las severas restricciones que se aplican en la campaña electoral a la contratación de avisos publicitarios en medios televisivos y radiales por afuera de los asignados por el Ministerio del Interior, establezca un desbalance con la posibilidad de promover candidatos gubernamentales aprovechando los actos de gestión de gobierno.

La señora presidente ha hecho caso omiso de esa disposición y ha continuado realizando inauguraciones acompañada de sus candidatos, sin dejar de en cada ocasión de hacer propaganda de sus actos de gobierno y de pedir el apoyo de los electores, después de la fecha límite.

Esta actitud ha sido denunciada formalmente por referentes de la oposición y ha motivado que el fiscal federal Jorge Di Lello impulsara una investigación para determinar si la presidente violó la veda electoral. La reacción presidencial ha sido burlesca, propia de quien desprecia los dictados de las leyes, aun de las que su gobierno ha promulgado. Y aquí estamos una vez más, esperando para comprobar si la justicia  es igual para todos, mientras sigue avanzando esta variante de las mil formas del fraude electoral que luego queda olvidada a la luz del “voto popular” que a nadie parece importar cómo fue obtenido.

Si esta ofensa jurídica perturba, la ofensa moral de ver el aprovechamiento espurio de una foto tomada a Martín Insaurralde, candidato del Frente para la Victoria en la Provincia de Buenos Aires, al saludar al Papa Francisco luego de su majestuosa misa en la playa de Copacabana adonde fue llevado sin derecho por la señora presidente, indigna y motiva desprecio. Transformada en afiche de campaña, esa foto habla de la falta de límites, de la noción de que el fin justifica cualquier medio y de la hipocresía de usar hasta a quien durante años fue atacado, como lo fuera Monseñor Bergoglio, ahora que se  ha transformado en un pastor amado y seguido por multitudes.

¿Hace falta más? Pues allí están los aumentos de haberes a los sueldos mínimos de los jubilados en plena campaña, la súbita conversión del gobernador Scioli de casi disidente a ferviente promotor de candidaturas oficialistas, la anulación de la citación a juicio oral y público del ex Secretario de Transporte Ricardo Jaime  en una de las causas por la recepción de dádivas, evitando el daño político de esa imagen, el retiro de la causa del juicio por los desvíos  de fondos que afectaba a  la Fundación  Madres de Plaza de Mayo de la jurisdicción del juez Oyarbide, volviendo el caso a su situación inicial y posponiendo por años el bochorno de ver a los aliados del gobierno enredados en las más burdas estafas, para seguir citando ejemplos de hechos que deprimen el espíritu.

Hemos visto también en esta semana a un candidato opositor, cabeza de lista en la Provincia de Buenos Aires, abandonar sus compromisos a menos de dos semanas de las elecciones para sumarse al equipo de campaña del candidato mejor posicionado en las encuestas y nos preguntamos si nuestros ciudadanos pueden absorber tanta relatividad.

En este punto me gustaría poner como ejemplo de cómo se hacen las cosas, al  espacio político en que estamos participando con Nueva Unión Ciudadana, pero lamentablemente no puedo hacerlo en plenitud. Una acción mezquina nos ha privado de participar con nuestra lista en el municipio de General Pueyrredón dañando las ilusiones y la confianza de un grupo de afiliados que habían trabajado fuerte y lealmente con el objetivo de transformarse en una opción para sus conciudadanos.

He escuchado muchas veces que estas situaciones son propias de la política y no me canso de responder que son propias de la mala política, de la que tenemos que erradicar y cambiar si queremos progresar como ciudadanos y como sociedad.  A esta altura y luego de tantos sinsabores he comprendido el significado profundo del concepto de “fatiga moral” que se traduce en un deseo incontenible de abandonar la lucha y resignarse a vivir en la amargura  de la decepción.

Pero por suerte suceden también hechos que despiertan la rebeldía y que retemplan el ánimo al borde de la caída.  La palabra  de consuelo de un sacerdote,  el ejemplo de luchadores incansables, la fe en Dios y  en mi caso, también la grandeza de los mismos camaradas de Mar del Plata que aun golpeados y frustrados me pidieron que siguiera adelante pues dejar la cancha es abandonarla en manos de los que no merecen ocuparla.

Tenemos pues que rebelarnos ante la adversidad para no permitir que se nos sigan mostrando con desparpajo las fotos de gobernantes como los que conducen Tucumán, exponiendo el contraste del lujo de su viaje a Dubai  con la pobreza de su provincia. Contra la osadía de la señora de Carlotto de recordar que “no es la virgen María” cuando le señalan que su alineamiento político con el oficialismo desvirtúa su credibilidad como cabeza de la  causa que pretende defender. O contra la pasividad con que se leen las denuncias del desvío de fondos de la ANSES  a fines ajenos a sus objetivos mientras se publica la noticia de que la señora presidente comparte un terreno de casi nueve hectáreas en Calafate con el largamente denunciado empresario Lázaro  Báez.

La Argentina está mal. Nos relatan que crece pero no crece. Nos dibujan la inflación pero en cada supermercado y en cada surtidor nos desengañamos y le damos credibilidad al tres por ciento mensual de las mediciones informales. Escuchamos a la gente de campo, a los productores y al señor Etchebehere que nos exponen sin eufemismos la grave situación que producen la sucesión de políticas públicas equivocadas mientras el Ministro  del área disputa su campaña electoral.

De modo que por el bien de la Argentina hay que elevar la rebeldía por encima de la fatiga moral ineludible en que nos sume la visión de tantas mentiras e injusticias. La justicia del gobierno reserva todos sus fuerzas para perseguir a los militares que se fugaron de un hospital militar, priva a sus pares de poder asistir a esos nosocomios, los expulsa de allí a pesar de sus enfermedades y achaques, y en ese despliegue agota su compromiso público mientras en la calle millones de compatriotas viven atemorizados por la inseguridad irresuelta y los terroristas de las bandas montoneras tienen la osadía de brindar clases de derechos humanos. Evidentemente nada cambiará si no cambia la relación de poder en el Congreso y no se alejan para siempre quienes tanto daño hacen a nuestra nación en su mezcla  de soberbia, incapacidad y corrupción.

La próxima oportunidad de mostrar nuestra rebeldía ante el inaceptable modelo que nos quieren imponer será el 8 de Agosto, en que estamos convocados y convocando a realizar una jornada en que seremos capaces de expresar en las calles, en forma pacífica pero firme y sonora, todo el desencanto y el rechazo que sentimos por quienes conducen el gobierno nacional.

La siguiente  y la más importante ocasión será el domingo 11 de Agosto, en las elecciones Primarias  Abiertas Simultaneas y Obligatorias, en que todo argentino debe hacer el esfuerzo de expresar su rebeldía en las urnas votando por el rechazo al gobierno que nos engaña y nos aprieta. Allí deben estar los mayores de 70 años aunque la ley los exima de votar y los jóvenes de 16, que fueron incluidos para favorecer al gobierno sin tener en cuenta que esa franja etaria también sabe ver  y evaluar por sí misma por encima  de la abrumadora propaganda del Estado. Allí debemos estar todos  los hombres y  mujeres que  no se resignan a vivir en un país moral y materialmente carenciado para que unos pocos satisfagan sus ansias desbocadas de riqueza  y sus veleidades de poder.

Rebeldía compatriotas, venciendo la fatiga moral y sobreponiéndose a los errores y contradicciones de las fallas en nuestra propias filas, comencemos el largo pero prometedor camino de librar a la Argentina de sus males y de construir  un futuro mejor para nosotros, para nuestros hijos  y para todos los hombres de buena fe que quieran habitar este bendito suelo argentino.

Un abrazo para todos y voten bien.

Juan Carlos Neves, Nueva Unión Ciudadana


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.