viernes, 6 de septiembre de 2013

CONVENIENCIAS POLÍTICAS E IDEOLÓGICAS


Durante la sangrienta década del setenta, nuestro país atravesó por una situación de violencia y crimen. Organizaciones terroristas encontraron justificativo para el cumplimiento de sus objetivos, secuestrar y matar a inocentes ciudadanos de civil o de uniforme a los que por medio de “juicios revolucionarios” declaraban enemigos. La represión de aquel desbordado terrorismo, dio lugar a una verdadera guerra interna.


El retorno a la democracia dio paso al juzgamiento y a las leyes de obediencia debida y punto final que encauzaron el sentido y alcance de las condenas. Los indultos a los condenados de ambos lados de aquella violencia intentaron dejar atrás una etapa dolorosa y crítica de nuestra historia.



Sin embargo, aquel proceso de pacificación fue interrumpido por el gobierno K que hizo de los extremos ideológicos y de la confrontación un instrumento de creación de poder revirtió aquellas medidas. Para lograrlo, debió pasar por encima de principios básicos de la Justicia y del Estado de Derecho. Se anularon leyes sancionadas constitucionalmente por el Congreso, se violentaron los principios de cosa juzgada, irretroactividad de la ley penal y aplicación de la ley más benigna. Adicionalmente, todo esto, se hizo asimétricamente, contra sólo una de las partes, aduciendo la imprescriptibilidad de las causas por su carácter de crímenes de lesa humanidad, sin aplicar esta misma calificación -como lo dicta la jurisprudencia internacional- a los crímenes realizados por fuerzas terroristas apoyadas además, por otros Estados. El Estado de Derecho sigue siendo vulnerado por jueces federales que postrados ante el Poder Ejecutivo sirven a los sentimientos de odio y venganza de un grupo de cobardes y nostálgicos setentistas.


La vara para medir conductas pasadas no puede violentar el principio de igualdad ante la ley ni estar atada a conveniencias políticas o ideológicas.



NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.