lunes, 9 de septiembre de 2013

PAGANDO FACTURAS


Queridos amigos:

El ejercicio del poder, cuando escapa a las normas que lo regulan, otorga al ser humano que  lo ejerce una   sensación exacerbada de autoestima e impunidad. Lleva a olvidar lo efímeros que son los bienes  y las glorias temporales y hasta desprecia la sabiduría popular, esa que tan bien expone José Hernández en su Martín Fierro cuando expresa  “No hay plazo que no se cumpla ni tiento que no se corte”.


El gobierno del frente para la Victoria y muy especialmente la señora presidente, han comenzado a transitar el tiempo de rendir cuentas de los errores, los pecados y los exabruptos formulados en el pasado y ven como se acumulan sobre su presente las facturas que deben comenzar a pagar en forma implacable. La elecciones primarias sirvieron para evidenciar que el plazo que les concedió la sociedad para gobernar el país ya tiene fecha de vencimiento y el tiento que sostenía el andamiaje de poder, hecho de falsos relatos épicos, dinero fabricado masivamente para pagar subsidios y medios de comunicación controlados, ha comenzado irreversiblemente su proceso de corte.



Convengamos que en el orden internacional la señora presidente se dio muchísimos gustos. Si guardaba resentimiento contra ciertos símbolos odiosos de sus tiempos de juventud como pudieran ser el poder ciego de la justicia o el predominio del imperio y el capitalismo, lo liberó destratando al Juez Griesa, llamándolo embargador serial o diciéndole  a través de su micrófono que cualesquiera  fueran sus fallos no pagaríamos ni un dólar de nuestra deuda pendiente. Ni que decir del placer de detener una aeronave norteamericana en nuestro aeropuerto, firmar un tratado con Irán facilitando que descargara la presión judicial sobre su imagen de Estado terrorista  o refregarles a las “potencias capitalistas occidentales”,  en todos los foros,  el fracaso de sus políticas económicas en contraste con nuestro ciclo de ininterrumpido éxito merced al paradigma del Estado controlador.

La libertad que reina en el mundo y la inmunidad de que disfrutan los mandatarios le permitió todos esos placeres pero hay algo que no puede evitarse cuando se actúa con tales patrones de conducta; las consecuencias.                                               



El juez Griesa realmente se ensañó con sus fallos y no oculta que el menosprecio presidencial a la justicia que él representa fue un factor que influyó en sus decisiones. Ahora, luego de que la Cámara de apelaciones ratificara el fallo de Griesa, nuestra única esperanza es que la Corte Suprema de Estados Unidos emita  un “writ of certiorari” o sea que ordene a la Corte inferior remitirle el caso para su revisión lo que requiere la voluntad de al menos tres miembros de  dicha Corte Suprema. Para que tal extremo se consiga, sería un factor importante la influencia del gobierno de los Estados  Unidos pero no es sorprendente que esa buena voluntad no haya surgido dados los citados gestos inamistosos de nuestro  país hacia  esa nación  y sus prioridades políticas. En la reciente cumbre del G20,  realizada en Rusia, nuestra presidente expresó cierta irritación por la falta de ayuda del presidente Obama  lo que hace evidente su poca comprensión de las reglas de reciprocidad que imperan en las relaciones internacionales. Cristina Fernández solía menoscabar a empresarios, funcionarios y legisladores y a cambio recibía muestras de subordinación y halagos. Ahora ha comprobado que fuera de nuestras fronteras  las cosas no son tan fáciles y luego de las elecciones de Agosto esa comprobación ha comenzado a extenderse también  al ámbito interno.


La sociedad se ha cansado de llorar por las víctimas de la inseguridad y ha transformado sus inútiles reclamos en votos opositores. Este estímulo había obrado el milagro de que el Secretario de Seguridad  nacional reconociera que la inseguridad era algo palpable y esta semana dio lugar a que el gobernador Daniel Scioli le quitara el área de Seguridad al ministro Casal, a quien había sostenido contra múltiples presiones, para hacer de dicha área un nuevo ministerio y ponerlo a cargo del Intendente de Ezeiza, Alberto Granados. A Casal le  quedó el consuelo de mantener el área de Justicia.


Sin embargo, como mencionáramos en nuestro informe de la semana pasada, estos cambios llegan tarde y mal. Tarde, porque la ciudadanía ya ha dado su veredicto y comprende que lo que le ofrecen son meras medidas electorales. Mal, porque todo lo que se hace es fruto de la improvisación y la improvisación es mala consejera. No se necesita un estudio muy severo para concluir que el señor Granados no es un experto en seguridad, más allá que se haya liado a tiros con un par de delincuentes o haga patrullar su municipio con empeño, por lo cual poco es lo que puede esperarse en cuestiones de fondo. Ni de Granados, ni del remozado candidato Insaurralde que en pocos días ha descubierto que existe la inflación, que el INDEC debe ajustarse “a tiempos  y realidades” y que la edad de imputabilidad debe bajar a los 14  años. Nos sentimos reivindicados luego de haber sostenido estas cuestiones durante años y de haber soportado múltiples señalamientos negativos desde el oficialismo pero, por supuesto, no creemos en absoluto en la sinceridad de estas conversiones súbitas  que se contraponen con todos los credos oficiales. Se trata, sin dudas, de meros juegos electorales.


Ajena por completo a estos cambios la señora presidente siguió hablando esta semana de amenazas destituyentes  y protagonizó una singular disputa con  el presidente de Chile a quien  mortificó  a través de comentarios en la red social Twitter, lo que mereció respuestas de la cancillería chilena. El problema de la falta de tino y los exabruptos presidenciales  es que sus consecuencias las sufrimos todos los habitantes de nuestro querido país que, lamentablemente, no puede escapar a ser  juzgado y castigado por la conducta de sus dirigentes.


Pero las facturas siguen llegando para ser cobradas desde los más variados sectores. Legisladores cansados de ser humillados y sojuzgados han comenzado un éxodo cotidiano de las filas del oficialismo a los prometedores horizontes del espacio que conduce el Intendente Sergio Massa, quien fue  el candidato a diputado nacional que obtuvo más votos en las internas en la Provincia de Buenos Aires. Massa ya ha logrado constituir  un bloque propio en la Cámara de diputados de la provincia conformado por disidentes y anuncia una presentación similar en el Congreso nacional con diputados nacionales reconvertidos. Con los antecedentes de triunfalistas e inconsecuentes  que tienen muchos legisladores,  la tendencia al cambio amenaza con convertirse en alud, ya que nadie desea llegar tarde a las huestes de quien parece ser el futuro ganador.

No es ocioso mencionar que en el espacio político en  que participamos hemos sentido la presión para abandonar la lucha  y sumarnos a la nueva estrella política. Observamos con sorpresa que candidatos con historia como Alberto Rodriguez Saa o José María Vernet han renunciado a su candidatura en la Ciudad Autónoma porque no suman según sus expectativas y hay quienes nos aconsejan seguir el mismo camino. Personalmente considero un error que pasemos de un Congreso oficialista a un Congreso massista o a cualquier otra forma de hegemonía. El momento histórico pide pluralidad y búsqueda de consensos. El gobierno actual es quien deberá asumir los costos de sus errores y tomar las duras medidas necesarias para modificar un sistema de subsidios que ya  es insostenible y ajustar una economía devorada por la inflación. La pluralidad en un  Congreso con mayoría opositora será la garantía de que esas medidas se adopten con sensatez y criterio sin provocar un salto al vacío y sin empujar a desbordes sociales.


Afortunadamente, Gerónimo Venegas, que es quien conduce el espacio de Unión con Fe en que Nueva Unión Ciudadana participa, ha expresado claramente su voluntad de mantener su candidatura no solo por la lealtad que debe a quienes lo siguen y confían en su liderazgo sino también por la sincera convicción de que se pueden alcanzar bancas en el Congreso que serán muy valiosas para la causa de la democracia y la vigencia del orden republicano. Compartimos totalmente ese criterio y lo acompañamos sin hesitar en esta posición.


La llegada de nuevos diputados al Congreso debería permitir incorporar a la agenda legislativa varios temas largamente olvidados. Uno de ellos es el permanente deterioro que sufren las Fuerzas Armadas en su capacidad operativa por falta de un presupuesto acorde y de un tratamiento apropiado. Otro es la falta de interés que se asigna a las cuestiones vinculadas a los intereses marítimos, vitales para un país que exporta más el 70 por ciento de su comercio por vía marítima y que posee 2400 kilómetros de costa  y uno de los 19 grandes caladeros del mundo que aún no ha sido agotado. Por último no debemos dejar de lado  la interminable sucesión de juicios derivados de la  lucha antisubversiva de la década del setenta que se van extendiendo a oficiales y suboficiales que entonces eran jóvenes sin capacidad de decisión, a empresarios civiles y a jueces que tiene como común denominador que no son funcionales al actual gobierno. Asimismo,  la falta de atención médica, el mantenimiento  en prisión de enfermos mayores de 70 años y la prisión preventiva extendida por años y años, configurando auténticas condenas sin juicio exceden todo lo razonable, particularmente si consideramos la injusticia de  la total impunidad de que disfrutan quienes iniciaron la guerra subversiva desde organizaciones armadas con la finalidad de imponer una dictadura marxista, muchos de los cuales son, incluso,  funcionarios públicos.


Aunque tímidamente, vemos con esperanza que se van abriendo canales de debate de estos temas que son muchas veces inspirados por ex guerrilleros, que ven la situación con mayor objetividad y amplitud y que son capaces de reconocer sus culpas y sus crímenes. Sería conveniente para la etapa que se avecina, de una Argentina que pretende vivir en la armonía  y el consenso, que estos temas sean tratados y resueltos para que no se constituyan en futuros temas de discordia  y de  interminable persecución y revancha.


Sumergidos todavía en el tiempo del pago de facturas y cuando ya el ex Secretario Jaime ha tenido su primera condena en primera instancia seguimos confiando en que la ciudadanía tendrá la sabiduría de no dejarse engañar por los fingidos cambios de piel del oficialismo y que sabrá repartir sus votos entre los verdaderos opositores en quienes recaerá comenzar a encaminar a la Argentina hacia un mejor futuro.

Un abrazo para todos.

Juan Carlos Neves, Nueva Unión Ciudadana


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.