domingo, 15 de septiembre de 2013

PRESOS POR DEFENDER A LA PATRIA


Miles de uniformados que en su oportunidad cumplieron órdenes emanadas de las autoridades constituidas se encuentran detenidos por el sólo  hecho de haber defendido las instituciones de la república amenazadas de muerte por el Ejército Revolucionario del Pueblo y Montoneros; ambas organizaciones militares que, con apoyo de Cuba y para subordinarse a ese país pretendieron, a como diera lugar, apropiarse del poder para imponer un sistema de gobierno contrario al constitucionalmente establecido.


Muchos de ellos eran entonces jóvenes que, por amor a la Patria y vocación de servicio, se formaron dentro la estructura de la defensa organizada del Estado y se sometieron, voluntariamente, a una férrea disciplina y al duro entrenamiento en el manejo de hombres y de armas con la finalidad de salvaguardar los intereses de todos los argentinos, sus casas, sus bienes y su derecho a la autodeterminación.


Fue una guerra, pero una guerra de las más crueles, la de guerrillas, que captan adolescentes y aún niños y los preparan para acciones de sabotaje y terrorismo; que se infiltran y se camuflan en la población civil inocente haciendo muy difícil su identificación.


¿Hubo errores? ¡Por cierto que los hubo!, pero no ha existido en la historia de la humanidad guerras asépticas. En toda guerra lo importante ha sido siempre obtener la victoria. ¿Alguien podría, en un ejercicio de imaginación pensar qué hubiera pasado en nuestro país si esas facciones hubieran triunfado?


Se los juzga fuera de los jueces naturales y los códigos y procedimientos que estaban en vigor en la época en que se produjeron los hechos. Muchos permanecen detenidos sin causa por períodos que exceden los establecidos para su juzgamiento. Otros mayores, ya ancianos, privados de la posibilidad de ser detenidos en sus domicilios.


Tal vez, en mi opinión, ya fuera hora de considerar: que ciertamente los terroristas guerrilleros organizados militarmente nos llevaron a una guerra no querida ni deseada por el conjunto de la sociedad, y que esta, dentro de lo que establecían las leyes y roles para las estructuras que la componen, empleó el instrumento militar para su supervivencia; que es naturalmente injusto juzgar a una sola parte de los actores de esa guerra dejando libres y sin siquiera condena moral a la otra; que tal vez ya fuera hora de la concordia, y que esta podría comenzar con el cese de los juzgamientos de los hechos derivados de esa guerra.


Jorge Augusto Cardoso
DNI: 7.784.561


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.