martes, 24 de septiembre de 2013

PRIMAVERA Y CAMPAÑA, ESPERANZAS EN FLOR

Queridos amigos:

Aunque el 21 de Septiembre, se festejó con mucha  alegría y poco sol “el día de la Primavera” recién el domingo 22 de Septiembre, se produce astronómicamente el equinoccio de primavera en el hemisferio Sur de la tierra regalándonos  un día teóricamente con igual cantidad de horas de sol  y de oscuridad (en la práctica los crepúsculos nos regalan unos minutos más de luz). Ese mismo día, domingo 22 de Septiembre, se inició en la Argentina la campaña electoral para las elecciones generales legislativas de Octubre, aunque casi todos los candidatos ya han encontrado la forma de burlar las prohibiciones y comenzado a hacer llegar sus mensajes a la ciudadanía.


Desde que la humanidad existe, los seres que habitamos este planeta renovamos cada año nuestra esperanza de que con la llegada de la primavera se cumpla un ciclo, se aleje el invierno y broten las potencialidades dormidas de la naturaleza simbolizadas en forma de flor. En la Argentina, sufridos ciudadanos sueñan que al término de la campaña electoral florezca una legión de nuevos legisladores capaces de terminar con el ciclo de decadencia y autoritarismo que ha envenenado nuestro pasado reciente. Ambas esperanzas de inicio de un nuevo ciclo signado por un tiempo con mejores frutos y mucha luz, están en el aire. La naturaleza seguro cumplirá. Siempre lo hace. Esperemos que nuestros ciudadanos y nuestros  hombres políticos también lo hagan.


Por de pronto, las pasadas elecciones primarias ya han logrado cosas maravillosas. La pérdida de seis millones de votos por parte del oficialismo consiguió que las autoridades nacionales y provinciales descubrieran problemas acuciantes que antes solo preocupaban a la ciudadanía, tales como la inseguridad y la inflación. Esta misma semana el gobernador Daniel Scioli convocó al olvidado Consejo Provincial de Seguridad (que  no se reunía desde el año 2010) y su flamante Ministro de Seguridad, Alejandro Granados, presentó  a una nueva cúpula policial. Con respecto a  la inflación, el despertar solo alcanzó para reconocer su existencia, porque las medidas para intentar ponerla bajo control son demasiado antipáticas  como para ponerlas en práctica en tiempo de campaña. Quizás si en Octubre el gobierno nacional perdiera algún otro millón de votos hasta se podría hablar de la corrupción, pero eso ya es mucho pedir.


Entretanto, la justicia que hasta ahora había permanecido a la defensiva, logrando apenas frenar la reforma judicial y mantener demorada  la aplicación de la ley de medios, ha dispuesto procesar al Secretario de Comercio Guillermo Moreno por “abuso de autoridad”, cometido en la sanción a una consultora por difundir  un índice de precios supuestamente falso, aunque coincidente con todas las mediciones privadas y las de los institutos de medición provinciales. La novedad fue que luego de tantos años de cometer impunemente abusos de autoridad, esta acción judicial contra el Secretario de Comercio parece evidenciar que los votos volcados a la oposición también serían reconocidos como una señal de cambio de ciclo por los estamentos judiciales.


Sin embargo, por ahora no podemos albergar grandes ilusiones porque la justicia continúa con su ritmo cansino y su enorme distancia con las expectativas ciudadanas. Acabamos de enterarnos de que el ex presidente Carlos Menem ha sido absuelto en una causa por corrupción, relacionada con cuentas en el extranjero sin declarar, por prescripción, o sea, por el paso del tiempo. Mientras, nuestros tribunales orales federales están desbordados y reconocen tener solo en la Capital Federal más de 2300 juicios pendientes, muchos de ellos referidos a los delitos vinculados a la lucha contra  la subversión acaecida hace más de treinta años o por causas tan ajenas como la represión del franquismo en España por la que la jueza Servini de  Cubría ha pedido ya cuatro extradiciones. Que el paso del tiempo permita a los corruptos medrar con bienes mal habidos o impida  a los familiares  de las víctimas de la tragedia ferroviaria del Once acceder a un juicio rápido y justo por tener a los tribunales anclados en el pasado o absorbidos por las batallas ideológicas y la avidez económica de determinados grupos de interés es una muestra de que la justicia todavía tiene por delante  un largo ciclo  invernal del que le costará mucho salir.


En la superficie, la nave en que navegan nuestros destinos es castigada por distintos frentes de tormenta que el gobierno intenta ocultar a los pasajeros. Esta semana nos quedamos sin gas como producto de nuestra crisis energética y se evitó el colapso domiciliario cortando el setenta por ciento del suministro destinado a la industria.  Sabemos que el costo de la energía que absorbe el Estado subsidiando la tarifa e importando combustible y gas con una erogación creciente en divisas, se torna insostenible en el mediano plazo. También apuntamos que el Banco Central pierde reservas y se descapitaliza transfiriendo fondos al gobierno y destinando sumas cada vez mayores para el pago de la deuda que el año que viene asciende a 9855 millones de dólares, mientras que el saldo  favorable de la balanza comercial se contrae por efecto de un dólar subvaluado. Los remedios para estos males son muy duros, se llaman disminución de subsidios,  aumento de tarifas de servicios y transportes, devaluación y ajuste. En tiempo de campaña el gobierno los oculta demorando los cambios de rumbo para no espantar al votante. Pero a partir de Octubre los frentes de tormenta nos alcanzarán y deberán ser atendidos.


Hay sin embargo para nuestra nave metafórica riesgos más serios aún que estos que nos acosan en la superficie. En las entrañas del barco hay elementos que nos corroen y corrompen nuestras bases. El avance de la droga de la mano de los narcotraficantes, narco productores y narco distribuidores, que medran con la connivencia o la  indiferencia política, la complicidad de sectores policiales y los capitales de dinero “lavado” que la Unidad de Información Financiera no persigue,  ya se torna inocultable. Nos llegan noticias de que en Rosario, Provincia de Santa Fe, las bandas de traficantes dirimen sus disputas baleándose por las calles de la ciudad. En Córdoba, esta semana asumió la nueva Ministra de Seguridad que releva a la anterior cúpula por la ineficacia y la connivencia con el narcotráfico. En la Provincia de Buenos Aires las cocinas del “paco” y sus desgraciados clientes se exponen a la vista y conocimiento de quienes se interesen por enterarse. El narcotráfico deviene en la más federal de las actividades mientras el gobierno lleva seis meses sin reemplazar al renunciante Jefe de la SEDRONAR. Como dato que se agrega a la falta de acción del Estado está  disponible la información de los 242 vuelos narcos detectados en los últimos 24 meses, con un promedio estimado de 500 kilogramos de drogas promedio por avioneta, que no pueden ser interceptados por carecer el país de una ley de derribo. Si no tomamos medidas rápidas y enérgicas contra este flagelo, que destruye la salud de  los jóvenes y aporta batallones de delincuentes a la inseguridad ciudadana, nuestro futuro está en gran peligro.


También sufrimos por debajo de la línea de flotación los efectos sociales de la intolerancia y la incapacidad para organizar la vida en comunidad. Tenemos grupos de jóvenes que “toman” los colegios secundarios por reclamos en los cambios de planes de estudio que dejan sin  clases a la gran mayoría de sus compañeros, gremios que paran los trenes en forma sorpresiva o los subtes para resolver sus disputas gremiales y hasta sufrimos un corte de horas en una de las autopistas más importantes de acceso a la ciudad porque un grupo de habitantes de una “villa” colindante decidieron que era la forma más apropiada para resolver cierto problema de servicios insatisfecho. Este desorden cívico forma parte de la herencia perversa del denominado “kirchnerismo”  y de la oratoria de sus conductores que ante el manifiesto fastidio de la ciudadanía se permite, como lo hizo la señora presidente en Chivilcoy, asumir que el problema está en los medios  que “les lavan la cabeza” a la gente y no en su incompetencia y su desidia.


Con este panorama, no resulta sorprendente que Sergio Massa siga en la provincia de Buenos Aires sacando ventajas sobre los candidatos del oficialismo y recibiendo el “pase” de quienes quieren posicionarse tempranamente ante un potencial “presidenciable”. Algunas  de esos apoyos, como el reciente de Carlos Reutemann, favorecen la imagen del candidato. Otros, por su manifiesta pertenencia y relación reciente con el Frente para la Victoria hacen fruncir el ceño a quienes dudan de la condición de opositor de Massa, recordando que él mismo proviene de ese entorno. De todos modos, la semana que viene, la votación en diputados del presupuesto, la continuidad de la ley de emergencia económica y el porcentaje  de coparticipación del impuesto al cheque, permitirá ver quienes adoptan posiciones de verdadera oposición y quienes son complacientes con los que detentan el poder y sus modalidades de control.

Por su parte, el frente que conduce Francisco de Narváez se desgaja con continuos abandonos mientras que la Confederación Federal de los Rodríguez  Saa ha colapsado tanto en la Provincia de Buenos Aires como en la Ciudad Autónoma.


Quedan en pie en la provincia, finalmente, los frentes que tienen un verdadero sustento ideológico como sucede con la unión de radicales y socialistas  y el Frente Unión con Fe que preside Gerónimo Venegas. En la cena con militantes que celebró Venegas en Necochea y en la que tuve la posibilidad de asistir y hablar, recordó una vez más la firmeza de sus convicciones (que lo enaltecen) y resaltó que no estaba solo, ya que los tres partidos que acompañamos al partido Fe desde el comienzo de las PASO,  a saber, Nueva Unión Ciudadana, PAIS y el Movimiento Vecinalista Provincial, seguíamos firmes  y consecuentes a pesar de las vicisitudes de la campaña, de los agoreros y de los cantos de sirena. Pude comprobar, una vez más, el beneplácito con que nuestra gente festeja mi condición de hombre de la Armada  y Veterano de Guerra y cuanto comparten la necesidad de fortalecer a nuestra fuerzas armadas como garantía de la soberanía y la protección de nuestros recursos. Cosas que a la mayoría de los hombres y mujeres de nuestra patria no se les escapan aunque pocos políticos y periodistas tengan el valor de exponerlo públicamente.


En cinco semanas estaremos votando nuevamente en las elecciones generales. Mucho tiempo para quienes tienen decidido ya su voto. Poco, para quienes tenemos tantos proyectos y sueños para compartir y trasmitir. Suficiente para que empiecen a florecer los jacarandás y para que las ilusiones de los argentinos que esperan contar con legisladores íntegros, capaces de soportar presiones  y preocuparse por construir un futuro mejor, empiecen a tomar forma y a pasar de la esperanza a la realidad.

Un abrazo para todos.

Juan Carlos Neves. Nueva Unión Ciudadana

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.