lunes, 14 de octubre de 2013

EL PAIS DE LOS MONJES NEGROS


Queridos amigos:

Se atribuye el apelativo  de “monje negro” a Girolamo Savonarola, un monje italiano del siglo XV, famoso por incentivar la quema de objetos considerados símbolos de la riqueza y la corrupción de las costumbres en las denominadas “hogueras de las vanidades”. Finalmente sus diatribas, que sumaban críticas al poder  y a las jerarquías eclesiásticas,  ofendieron a tal punto al papa Alejandro VI, que luego de ordenar su excomunión terminó por hacerlo torturar y ejecutar haciendo arrojar sus cenizas al río Arno. Distante de la historia original del infortunado Savonarola, el término “monje negro” se ha impuesto para designar a personajes que sin ocupar cargos relevantes en el esquema de autoridades  de una nación tienen una influencia decisiva sobre los gobernantes, al punto de constituirse en los verdaderos poderes  que, desde las sombras, son   responsables  de las más importantes decisiones de Estado.

Girolamo Savonarola

En un gobierno tan personalizado como el ejercido por la señora Cristina Fernández de Kirchner, la existencia de personajes a quienes se les atribuye la función de “monje negro” es tan natural como ineludible, ya que la falta de ministros con formación profesional y prestigio, sumada a la inexistencia de reuniones de gabinete  o su equivalente, hace suponer que los órganos institucionales de asesoramiento son suplidos por individuos con influencia personal y directa sobre la señora presidente.  Los medios han sospechado que desde la muerte de Néstor Kirchner ese rol  es ejercido por  Carlos Zaninni, Secretario Legal y Técnico de la presidencia, pero también han mencionado al periodista Horacio Verbitski, al hijo de la señora presidente,  a diversos empresarios y a representantes de las organizaciones vinculadas a las bandas setentistas que actualmente se dedican a  reivindicar sus derechos humanos. Todas estas cuestiones que se comentaban íntimamente en los ambientes políticos y periodísticos han adquirido de pronto singular importancia con la internación y posterior operación que esta semana, apartó temporalmente a la señora presidente del ejercicio de sus funciones.



La falta de funcionamiento de las organizaciones e instituciones de la república se hizo evidente hasta la estridencia. La noticia de que la presidente había sufrido una caída y un golpe capaz de generar un derrame en su cráneo había sido ocultada. Cuando la gravedad de sus  síntomas hizo imprescindible hospitalizarla, el diagnóstico inicial fue acompañado por la noticia de que Cristina Fernández debía permanecer un mes en reposo pero apenas un día después, mientras el vicepresidente en ejercicio de la presidencia descartaba toda incertidumbre, la presidente tuvo que ser internada nuevamente y operada de urgencia ante la sorpresa de la opinión pública y el desconcierto periodístico.


Como en tantas otras áreas de la vida nacional, la acumulación de mentira sobre mentira hace presa de la confianza y resalta la imagen de un gobierno con un círculo oscuro, poblado de “monjes negros” que manejan  la información y a la misma presidente  según sus objetivos políticos y electorales, sin el menor respeto por la verdad ni por los ciudadanos que  tienen el derecho a acceder a ella, cuando de los asuntos públicos se trata.

Según el mandato constitucional (Artículo 88) “En caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del Presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación”. En  virtud de este mandato el señor Vicepresidente, Amado Boudou, asumió la presidencia con acta de traspaso pero también con algunos resquemores ineludibles. Amado Boudou tiene numerosas causas pendientes en la justicia y las encuestas muestran que tiene una imagen sumamente negativa en la opinión pública. Amparado en la presunción de inocencia, nada impide legalmente que reemplace a la presidente pero su situación no es cómoda, ni goza de un prestigio que le facilite el ejercicio de su  función.  Hay una tarea en particular que la señora presidente ha tomado como propia, aunque debería haber sido ajena a sus funciones habituales, que es la de llevar adelante la campaña electoral de sus candidatos a legisladores utilizando en forma indebida los actos públicos e inauguraciones, difundidos por televisión e incluso por cadena nacional. Esta faceta se ha transformado en todo un problema ya que si el señor Boudou la lleva a cabo, su mala imagen perjudica la causa que pretende defender y si la elude, hace evidente lo errónea que resultó su elección como vicepresidente decidida en forma personal e inconsulta por la señora Cristina Fernández.  De este modo, el gobierno se retuerce entre sus internas  y sus laberintos pero sin tener en cuenta que de la gestión, esa gestión imprescindible en  momentos en que hacen falta decisiones y acciones positivas, no hay quien  se ocupe con eficacia.


Concentrados en la recuperación de la salud presidencial nada hacen ministros, secretarios y monjes negros por atender, por ejemplo,  el crecimiento incontenible de la inflación que se ha ensañado en el área alimentaria. Es cierto que tampoco el tema es debidamente encarado cuando la señora presidente está en funciones y que ella es la primera en negar la existencia del fenómeno, pero ahora la pérdida de influencia del Secretario Guillermo Moreno parece haber borrado el último dique de contención. El otro gran tema que envenena diariamente nuestra vida es la cuestión de la inseguridad. A los brutales y consabidos crímenes en ocasión de robo, se han sumado las desapariciones cada vez más frecuentes de mujeres jóvenes vinculadas al auge de la trata de personas y la circulación impune de la droga. La osadía de los delincuentes que roban en proximidades de comisarías o escapan de ellas o de los penales con sorprendente frecuencia y facilidad, hemos agregado esta semana atentados a figuras políticas tales como el gobernador de Santa Fe, cuyo domicilio fue baleado, y el ataque al ex gobernador radical chaqueño Angel Rozas, que éste atribuye a un grupo afín al oficialismo de su provincia.


Es absurdo suponer que este clima de violencia e  impunidad se soluciona con el traslado de gendarmes de la frontera al conurbano, como planteó el oficialismo, o con la masiva creación de policías municipales con formación, interoperabilidad y presupuestos inciertos, que parece ser la propuesta de moda en la campaña electoral. Lo que se requiere son  soluciones de fondo que comienzan por ubicar a las autoridades priorizando los derechos del ciudadano que cumple la ley por sobre los que eligen violarla  y delinquir, devolviendo facultades de prevención a la policía, siendo implacables con los políticos y funcionarios que protegen a barras bravas, traficantes y demás organizaciones delictivas por acción u omisión y promoviendo en la sociedad  la cultura del orden, el trabajo y el respeto a las autoridades y las instituciones como condición ineludible para la vida comunitaria.


La enfermedad presidencial ha dado también una sensación de urgencia a los proyectos presidenciales del Gobernador Scioli y del Intendente Massa. Sin embargo, tanto ellos como otros postulantes ajenos al justicialismo como Macri, Cobos o Biner, tienen por delante todavía una dura elección el 27 de Octubre, un largo mes hasta la conformación de las nuevas bancadas en el Congreso y un extenso período de dos años en condiciones muy críticas para el país, tiempo en el que pueden modificarse todos los proyectos y los sueños. Esta semana el gobierno se apresuró a lograr la aprobación del presupuesto en el Senado, la ley de  emergencia económica por dos años y el control del impuesto al cheque, lo que demuestra su intención de dar batalla hasta el final, tratando de controlar todos los resortes del poder hasta el último día de su mandato. Pero atención, que aspectos como la crisis energética ya llevan a hablar de importar petróleo y que la Corte Suprema de EUA rechazó la segunda de las tres oportunidades en que podría tomar el caso de la deuda argentina con los tenedores de bonos, lo que sigue empujando hacia un final con riesgo de  un  nuevo "default" o al menos con pérdidas sustanciales de reservas. Es posible que finalmente, oficialismo y oposición tengan que convivir con una crisis que los pondrá a trabajar por la supervivencia antes que por las estructuras de poder.


Una de las cuestiones en que tenemos plena coincidencia en nuestra campaña electoral en Unión con Fe,  es que la Argentina tiene los recursos básicos para modificar su situación de crisis y decadencia y que el gran obstáculo son las equivocadas políticas públicas del oficialismo que perjudican a los factores de producción, aíslan al país y solo favorecen a quienes desde la corrupción o la conveniencia buscan el enriquecimiento personal y sectorial con la excusa de encarar una revolución que  solo existe en el discurso falaz y autoritario.


Basta haber observado el video que ha circulado en las redes sociales en donde se ve y escucha al candidato oficialista Juan Cabandié pretendiendo amedrentar a un agente de la ley, que le pedía ciertos papales necesarios para circular, con el argumento de ser hijo de desaparecidos, para materializar cuáles son los artilugios de que se valen estos funcionarios para tratar de  imponerse ante una sociedad que cada vez está menos propicia a dejarse engañar y atropellar. O podemos indignarnos con la torpe actitud de Hector Timerman, Ministro de Relaciones Exteriores, que con el alegado propósito de mejorar la tensa relación con Uruguay por el tema del aumento de producción de la pastera, no tuvo mejor idea que darle dos días al presidente del país vecino para cambiar su posición, so pena de llevar el caso a la Corte de la Haya, lo que sonó a un “ultimátum” que obviamente el gobierno uruguayo rechazó. Este ejercicio del autoritarismo, tanto en lo cotidiano como en lo institucional, es un pecado imperdonable que va destruyendo las relaciones internas e internacionales y cerrando el camino a los acuerdos y las coincidencias en los momentos en que más las necesitamos.


Mientras en el círculo oscuro del gobierno los “monjes negros” discuten cómo disimular el vacío de poder y seguir gobernando a nuestro país en forma autoritaria y monolítica, desde una institución doctrinariamente vertical como es la iglesia católica el Papa Francisco, nacido y criado en la Argentina, pero con valores muy ajenos a los de quienes nos gobiernan, proclama que “la uniformidad mata la vida de la iglesia, que es variedad”. Hermosa sentencia que nos permitimos extender a la vida de nuestra república y a la vida en comunidad en cualquier ámbito. Es con la confluencia de pensamientos diversos,  con respeto por todos los que tienen  honestidad y vocación de servicio como premisas básicas y con la transparencia para encarar la acción pública, con lo que podremos construir  un proyecto de futuro. No queremos  un país conducido por figuras mesiánicas y manejado desde las sombras por “monjes negros”. Queremos la luz de la verdad que es condición imprescindible para una verdadera democracia y que esperamos florezca después de que las elecciones de Octubre barran con los sueños de un poder absoluto y totalitario, provenga de quien provenga.

Un abrazo para todos,

Juan Carlos Neves, Nueva Unión Ciudadana
www.nuevaunionciudadana.org
Twitter   @NevesJuanCarlos



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