sábado, 5 de octubre de 2013

OTRO ANIVERSARIO SIN JUSTICIA

Sábado 05 de octubre de 2013 | Publicado en edición impresa
Editorial II

Hoy se conmemora el Día Nacional de las Víctimas del Terrorismo, en recuerdo del ataque que la organización terrorista Montoneros cometió en Formosa contra el Regimiento de Infantería de Monte 29 y el aeropuerto internacional de El Pucú, y el secuestro de dos aeronaves durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, el 5 de octubre de 1975. Ese día, decenas de combatientes del autodenominado Ejército Montonero atacaron con alevosía varios puntos de la ciudad de Formosa.


Diez soldados conscriptos fueron asesinados junto con un suboficial, un subteniente y un policía. Los soldados y el subteniente, menores de 22 años; el sargento y el policía eran jóvenes esposos y padres. 



Sus nombres no figuran en los museos ni parques de la memoria, los libros escolares no hablan de ellos ni de las más de 18.000 víctimas del terrorismo que el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv) representa y ha investigado en el Proyecto Víctimas. Por ello, en recuerdo de esos 13 ciudadanos que fueron asesinados, de los heridos y secuestrados aquel día en el aeropuerto y en el avión de Aerolíneas Argentinas, es que se conmemora el Día Nacional de las Víctimas del Terrorismo, víctimas que han sido invisibles para buena parte de la sociedad, para las cuales no hay ninguna reparación. Para ellas no hay memoria, ni justicia, ni verdad, sólo orfandad de derechos humanos, en un país donde esos derechos parecen ser únicamente los de quienes integraron organizaciones terroristas.


Hipocresía e impunidad es lo que hay en la Argentina cuando se conoce que los agresores montoneros fueron incluidos en las indemnizaciones que el Estado otorgó bajo la figura de "víctimas de ejecución sumaria", frase con la que se denominaría en nuestro país a quienes en democracia atacaron al pueblo y murieron en combate.

Mientras los agresores son tratados como víctimas por el Estado, las verdaderas víctimas son desaparecidas de la memoria, sus viudas e hijos mueren o se enferman ante la acción subjetiva del Gobierno de rescatar a quienes dilapidaron terror, creando un relato romántico respecto de lo que, en cualquier país, sólo es terrorismo.


Pocos días atrás, la presidenta del Celtyv, Victoria Villarruel, compartió en Formosa las vivencias, el dolor de los familiares de las personas asesinadas ese 5 de octubre de 1975. Estar con ellos, conocer a verdaderos luchadores ante la indiferencia y la impunidad, documentar a través de sus testimonios quiénes eran sus familiares, ver a las madres octogenarias de esos soldados recopilando firmas en el centro formoseño para que se trate en el Senado de la Nación el proyecto de ley que les otorgue la debida indemnización sólo habla de la desidia y de la enorme deuda que tiene el Estado argentino para con todos aquellos cuyas vidas fueron arrancadas por los que creían que la Argentina podía germinar regada con sangre inocente.


Hoy plasmamos sus nombres en la memoria de los argentinos de bien. Antonio Arrieta, Heriberto Dávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torales, Alberto Villalba, Hermindo Luna, Víctor Sanabria, Ricardo Massaferro y Argentino Alegre representan a una Argentina oculta que merece justicia, verdad y reparación.

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.