viernes, 28 de marzo de 2014

CÁRCEL SAN FELIPE (MENDOZA), el lugar que jamás pensé ingresar

Martes 25 de Marzo de 2014 | 16:00

Es lastimoso, triste, angustiante, no se puede definir con palabras exactas la sensación y el sentimiento de ingresar a ver a nuestros viejos ahí "alojados", la palabra justa sería "tirados", viéndolos morir segundo a segundo victimas del flagelo de los DDHH. Si, VÍCTIMAS DE ESTE FLAGELO inventado por una corporación denominada Derechos Humanos, que tiene nombre y apellido: Néstor; su esposa Cristina; Hebe; Pablo Salinas de los DDHH de Mendoza y otros tantos que no vale la pena nombrarlos. Tengo parte de mi sangre allí tirada, como si fuera un desecho de la sociedad, veo a mi madre con 87 años visitarlo a mi hermano cada fin de semana, la veo llorar, porque SABE QUE NO VERÁ A SU HIJO LIBRE, lo sabe porque conoce bien estos "juicios - cirkos", montados para defenestrarnos, para enloquecernos, para destruir nuestras familias. Y que hace el gran periodismo argentino?: NADA!. Solo repiten como loros el relato mentiroso montado durante "la década ganada". No somos oídos por nadie, jamás nos ponen un micrófono para decir nuestra verdad, es entendible, ESTO QUEMA!!!, es una llama silenciosa que quema los corazones de todos los que se ensañaron con las FFAA, hoy ya inexistentes o sometidas al poder corrupto que nos gobierna. Este silencio que mata y que a la vez tortura muchas mentes, se está acabando, ya sabemos el final de nuestros presos, y eso nos da las fuerzas para comenzar a hablar, aunque no nos oigan, haremos surcos en las calles, repartiendo folletos, mostrando y reeducando a la sociedad de toda esta mentira. Iremos a las escuelas, hablaremos también con los alumnos y maestros. Contaremos la historia, con las dos manos, la izquierda y la derecha, no esconderemos nada, pero SÍ diremos de la gran mentira de los 30 mil desaparecidos, cifra puesta por el ex montonero Labraña para conseguir subsidios de Holanda y otros países.

Pablo Salinas de los DDHH de Mendoza

Hoy se violan TODOS LOS DERECHOS en los juicios de "lesa humanidad (¿?); se cometen aberraciones en nombre de los DDHH, se dejan morir en las cárceles a los ancianos de más de 80 años, si, así como lo leen más de ochenta años y en prisión. ¿Qué peligro representan para la sociedad? ¿Qué fuerza o qué odio profundo los mueve para seguir con esto que no nos conduce a buen final?

Esta desviación de la justicia convertida en venganza, surgió, nos guste o no, de dos procesos ideológicos que encontraron en los Kirchner y en las organizaciones de Derechos Humanos el nido perfecto para empollar sus huevos.


Y así, en la empolladura nació el demonio, y hoy la confrontación de la sociedad es innegable e inocultable, una parte de la sociedad que reclama por sus "jóvenes idealistas e inocentes" y otra parte de la sociedad que reclama por el respeto a la Constitución Nacional y el cumplimiento de los Tratados internacionales.

Por estos días, donde tantos acuden a los "festejos" del día de la memoria, otros tantos nos recluimos en nuestro más profundo silencio para reflexionar sobre el estado de nuestra Patria, para tratar de entender qué nos pasó, para hacer un balance sincero de ésta política de Derechos Humanos que nos ha enredado a todos en una telaraña que sólo con un manto de verdadera justicia podremos desarmarla.

A muchos parece no importarles la verdadera justicia, pero es ella y solo ella quien nos va a conducir al camino de la reconciliación, para terminar de una vez con esta oscuridad y comenzar a ver la luz del nuevo día sin odios ni rencores. La justicia es la única defensa que tenemos, no nos apartemos de ella, hoy hay sectores que violan los Derechos de las FFAA y FFSS; no sembremos más espinas en el camino, ellas sólo nos harán más daño, busquemos la armonía entre todos y digamos BASTA!!! de una vez y para siempre.

MABEL GIOVARRUSCIO

FUENTE: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:IRFch3Q0DrkJ:tn.com.ar/tnylagente/ddhh_459351+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ar

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.