domingo, 9 de marzo de 2014

SOBRE EL PEDIDO DE PERDON

Desde la aparición del pseudoarrepentido Héctor Leis y su operadora política Graciela Fernández Meijide un grupo de personas habla insistentemente de “pedir perdón”.

En concreto de lo que se viene hablando (clandestinamente, en secreto,  como todo lo que está mal y no se puede decir) es que una persona confiese delitos de “lesa humanidad” y pida perdón a nombre de los militares y policías acusados. De esto se habla, de que una persona que se atribuiría la representación de los acusados por “crímenes contra la humanidad”, en parodias de juicios vergonzantes,  ilegales, instituidos para escarnecer ancianos desvalidos confiese públicamente los delitos de los que se los acusa y pida perdón. Confesión, entrega de información y pedido de perdón a cambio de promesas de  libertad. Y aclaro que lo que se propone a cambio son “promesas” de libertad y no la libertad misma.

En mi carácter de abogada de  presos políticos creo necesario sentar mi posición.

No estoy en contra del pedido de perdón individual. Si alguien entiende que ha realizado alguna acción abominable que violenta su moral y necesita pedir perdón a título personal no puedo estar en contra.

En lo que no estoy de acuerdo es en que una persona o grupo de personas,  apropiándose de una representatividad que no tienen, pidan perdón por la totalidad de los presos políticos.

En este momento un grupo de personas que se arrogan esa representación se ha empeñado en negociar con los operadores mencionados (Leis y Fernández Meijide) una confesión pública, pedido de perdón y entrega de información  a cambio de promesas de  libertad o conmutación de penas de presos políticos.

En primer lugar,¿quiénes son estos “negociadores” para representar a los presos  políticos? Todos los presos políticos que han sido consultados respecto de este proyecto están fervorosamente en contra. Aun sabiéndolo estos “negociadores” continúan con el proyecto.

Por otro lado, ¿quiénes son Leis y Fernández Meijide para prometer libertad y/o conmutación de penas? ¿Están avalados por los buitres que hacen negocios con los derechos humanos? Los buitres ¿estarán de acuerdo con abandonar su negocio a cambio de una confesión y pedido de perdón de los acusados? ¿O es esta una nueva trampa para que los soldados confiesen y los buitres se aseguren una nueva victoria, esta vez definitiva? ¿Cómo se vuelve de la confesión cuando  descubramos que fue un fiasco?

Los militares y policías ¿deben contribuir dócilmente a la fabricación de la última etapa del relato legitimando a los otrora terroristas como víctimas?,¿ UNA VEZ MAS? ¿No existió un Balza? ¿No existe un Milani? ¿No existió un Scilingo que por confesar para involucrar a otros, negoció mal su impunidad y hoy se encuentra cumpliendo mil años de cárcel en España? ¿No alcanzan todos los traidores que ya han negociado a sus camaradas a cambio de beneficios personales? Y del otro lado ¿cuándo los terroristas van a pedir perdón?

Estos “negociadores”, les han explicado a los presos políticos que si este proyecto ve la luz deberán resignarse a no volver a usar la expresión “preso político”  y admitirse lisa y llanamente como “genocidas”?

Termino estas líneas dirigiéndome a los que se arrogan una  representación que no tienen. Cuidado! Acuérdense siempre de hablar a título personal. No negocien impunidad personal y beneficios mezquinos sobre la vida y la libertad de los que siguen en prisión. No entreguen a sus camaradas. No traicionen lo que se consiguió a muy alto costo de sangre argentina por unas promesas, seguramente vanas, y sin lugar a duda indignas. Pero por sobre todo, NUNCA, NUNCA pidan perdón por haber luchado por la supervivencia de nuestro país. No importan los errores o los desaciertos, nunca pidan perdón por haber ganado.

No coloquen a sus camaradas en una trampa de la que nadie podrá rescatarlos. No los entreguen al enemigo. No le  entreguen al enemigo lo que éste nunca pudo conseguir que es el señorío sobre la conciencia de los que los vencieron.

La Patria y los que no los dejaremos en paz  se lo reclamaremos.

Andrea Palomas Alarcón

Abogada