domingo, 20 de abril de 2014

EL CINISMO Y EL TERROR

La Nueva  Opinión. OTRAS VOCES


12/04/2014   Escribe Julio C. Borda

Sembraron odio y resentimiento como jamás lo hizo gobierno alguno. Quebrantaron la ley desde que se asomaron a la política; protegen a estafadores, ladrones, homicidas y delincuentes de toda laya; persiguen a gente digna, a gente de honor; fueron sobreseídos escandalosamente por enriquecimiento ilícito por un juez que hace de la desfachatez una virtud.

Con su proceder mezquino y miserable, dividieron familias, distanciaron amigos, fomentaron la discordia, la desconfianza y la impunidad.

Del insulto hicieron una bandera de guerra; de la amenaza, un arma eficaz; de la persecución, una poderosa herramienta de trabajo. Se mofan, se burlan de la gente de bien.

Con sus sonrisas procaces y sus fortunas malhabidas, los secuaces de la viuda aplauden en forma obscena cada uno de sus dislates.

Son felpudos de tiempo completo, perritos falderos de obediencia debida. Y los hay de todas las edades, sexo y color. Es que pertenecer a la oligarquía K tiene sus privilegios.

Por ello, la sobreviviente del dúo del sur continúa con su prédica desvariada. Sin ponerse colorada, simuló estar sorprendida por la reacción de la gente ante el proceder de los delincuentes.

No se ha visto cinismo tan grande, ni conducta tan ruin. No recuerdo tanto apego a la hipocresía, a la miseria moral.

La violencia desplegada por la verborrea descontrolada de la Bonafini, de D’Elía, de Kunkel y otros jerarcas del K ha dado sus frutos.

La política del saqueo y tierra arrasada llevada a cabo en estos diez años ha cobrado muchas víctimas: ancianos, adultos, jóvenes, niños, padres, madres, hermanos, hijos, nietos.

Todos ellos, presas de un sistema de terror gigantesco siniestramente organizado por un conjunto de bandidos, amparados por un Estado dominado por los K.

Viene a mi memoria una reflexión del novelista Morris West, quien en una de sus novelas describe magistralmente lo que representa la política del terror, y que es aplicable a la política impuesta por los K desde hace ya más de una década.

He aquí sus palabras: “Como arma es casi irresistible. Infunde miedo y duda. Destruye la confianza en los procedimientos democráticos. Inmoviliza a las fuerzas policíacas. Polariza facciones: los jóvenes contra los viejos; los que no tienes contra los que tienen; los ignorantes contra los intelectuales.

“Como infección social es más mortífera que una plaga: justifica los remedios más viles, la suspensión de los derechos humanos,las detenciones preventivas, los castigos crueles e inusitados, el soborno, la tortura y el asesinato ilegal.

“La violencia engendra violencia; se paga a los chantajistas con el tesoro público; las represalias caen tanto sobre los inocentes como sobre los culpables”.
Más claro, agua.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.