martes, 27 de mayo de 2014

TUCUMAN-ARGENTINA - TIERRA DE PROMISIÓN

26 de mayo de 2014 a la(s) 23:13


OPINION

Debemos recordar las maravillas del nacimiento. Milagro cargado de premoniciones. Hace 448 años Don Diego de Villarroel, el 31 de Mayo de 1565, fundaba la ciudad de San Miguel de Tucumán, y al mismo tiempo la provincia, puesto que la ciudad tendría un ámbito sobre la que se extendería la actividad de sus ciudadanos, fue explícito, claro. Fundó en nombre de la Santísima Trinidad; de la Virgen María, Madre de Dios; de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, príncipes de la Iglesia, con una especial mención al Apóstol Santiago, "luz y espejo de los Españas", referencia que está imponiéndonos una vocación de Patria; y muy especialmente el fundador nos ofrece el patro­nazgo de "El Bien Aventurado Arcángel San Miguel", capitán de las milicias celestes cuya activa beligerancia con el Demonio debe servirnos de ejemplo y guía, máxime en tiempos aciagos como el presente. Villarroel la llama a su ciudad San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión. Nos pone ante una promesa, que es la promesa de nosotros nos promete a la tierra, fecundarla y fructificaría sin exigir la obligación de una compensación. Hago este homenaje porque la ciudad, síntesis visible y concreta de la comunidad, lo merece. Y porque nosotros necesitamos recordar, los orígenes para entender nuestros compromisos actuales. Conocemos este pasado gracias a los archivos; debemos pues tener en alta estima a esos archivos que permitirán que siga viva la memoria del nacimiento de nuestra comunidad. Lo primero que hace el fundador es crear el cabildo, para que la ciudad tuviera justicia, ya que es impensable una comunidad sin justas relaciones entre sus integrantes, Y les da a  los alcaldes ordinarios "Send Varas de Justicia con Cruz encima". Nos está diciendo que lo primero es la justicia, y que la justicia lo ha de tener por encima a Dios. Y a nadie más que Dios. Traza la plaza de la ciudad y en su centro hace plantar el poste de la justicia, palo y picota, la pena que se ha de aplicar a quienes transgredan las justas leyes. Puede pensarse que aludir a la historia es ocuparse de cosas perdida de épocas que nada tienen que ver con la actualidad, de vejeces olvidables. Y nos damos que no es así. A través de los archivos nos llega  la voz de don Diego, el fundador, para recordarnos que puso como prioridad y centro de nuestra comunidad a la justicia. Justicia que ha de ser libre que primacía sólo ha de reconocer a Dios Nuestro Señor, y a nosotros, los ciudadanos, nos da de patrón y guía al arcángel que es el campeón de la lucha por las causas Justas.

Dr. Jorge B. Lobo Aragon


NOTA: Los destacados no corresponden a la nota original.