viernes, 20 de junio de 2014

MEMORIA DE LOS ‘70, CON DOLOR Y SIN ENGAÑOS

La imagen del cine permite formular en un tiempo limitado temas de compleja comprensión.

Trailer del documental "El Dialogo"

El documento fílmico del diálogo entre Graciela Fernández Meijide y Héctor Leis nos deja con la idea que si no dice todo al menos nos abre la puerta para pensarlo y debatirlo. Nos libera de los lugares impuestos como dogmas por el oficialismo imperante. Un diálogo de una madre que revive la historia de su hijo desaparecido y un ex militante que analiza su participación en el ayer. Y todo en libertad, con convicciones pero sin certezas, con dolor pero sin esquemas.

Es una muestra de cómo debería guardar la historia la visión de esos tiempos, con dudas y con el dolor de una sociedad que sueña la paz y la invaden vanguardias que se imaginan con derecho a conducirla.

Una memoria con dolor pero sin engaños, aceptando que fueron tiempos complejos y que todos nos equivocamos en mayor o menor grado. Si hubo guerra había dos bandos, que uno usurpara el estado no alcanza para que una absurda teoría de los dos demonios pretendiera otorgarle lucidez a la víctima y, en consecuencia, condicionara el futuro a la devoción de este heroísmo tan suicida como carente de lucidez. Hoy cuando algunos de esos mismos perseguidos usurpan el Estado con sueños de eternidades, desnudan que en el fondo eran lo más parecido al enemigo que condenan.


Los derechos humanos y sus organismos merecían respeto por su heroísmo, pero no supieron estar a la altura de su responsabilidad histórica, y han terminado siendo parte del sistema prebendario que impulsa el oficialismo.

Todo está en la mesa en este diálogo. Sin miedos, sin esquemas, sin limitaciones. Son muchos los libros que intentan explicar los setenta. Los primeros defendiendo a los desaparecidos, necesitaban darle una justificación al heroísmo. Pero toda memoria se degrada cuando se la convierte en dogma.

Hechos y personajes. El líder montonero daba la impresión, según Gabo, de “ser un hombre de guerra”. Signos de una época convulsionada que precedió al encuentro: Clarín y el crimen de Aramburu; Cámpora y Perón. | Foto: Cedoc

El heroísmo era tan digno de respeto como absurdo intentar insertarle una lucidez de la que carecieron. Y de eso se trata esta obra, de salir de la consigna para ingresar al debate, de poder superar ese pasado cuando algunos dejen de usurparlo. El reportaje de García Márquez a Firmenich desnuda una pobreza de pensamiento que apabulla. Termina diciendo que le resulta un personaje extraño, en rigor nos muestra un pensamiento de tanta pobreza como absurda soberbia.

En el centro, Vaca Narvaja y Cirilo Perdía

Algunos sobrevivientes y sus memorias intentaron deformar el presente como lo hicieron ayer con el pasado.

Enfrentaron la democracia en los setenta con el terrorismo y en su derrota intentaron asignarles sus errores a sus enemigos. El General Perón les había asignado una enorme cuota de poder que ellos fueron perdiendo en la medida en que imaginaban ampliarla con el uso del terror. A la mediocridad de su pretendido pensamiento revolucionario del ayer se corresponde la decadente reiteración en el hoy. Ayer confrontaron con Perón acusándolo de reformista varios que hoy ejercen el silencio como símbolo de complicidad.

La película “El Diálogo” es una herramienta esencial para salir de las explicaciones de la secta.

Solo resolviendo nuestro conflicto con el pasado y la violencia podremos ingresar al necesario debate del futuro.


NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.