sábado, 14 de junio de 2014

PESADA HERENCIA DEL PRÓXIMO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

Con un poder de turno, con clara fecha de caducidad, que deja al país hundido por el ancla de su pesada herencia, al próximo presidente de los argentinos le tocará una ardua tarea para conducir a nuestro país a buen puerto.

No nos detendremos en los problemas de todos los días: inseguridad, imprescriptibilidad de los delitos de corrupción cometidos por funcionarios, flagelo de la inflación, mejorar la salud, le educación y la institucionalización, etc. Todos ellos son ampliamente sufridos por el pueblo, conocidos por los dirigentes políticos y muy difundidos por los medios de comunicación social.

Hay un tema del que solo se ocupa un minúsculo grupo social, nos referimos a los Soldados de la Patria que han sido perseguidos con saña, odio y sed de venganza… actualmente se encuentran detenidos como Presos Políticos más de 1.800 personas que solo cumplieron las órdenes de aniquilar al terrorismo y fueran emanadas desde los más altos niveles de conducción política del estado. De ellos ya han fallecido en prisión 241 de ellos, muchos de ellos sin sentencia, violándose sus derechos constitucionales, humanos y llegando al delito de abandono de persona por parte del estado.

Si el próximo presidente de la Nación desea llegar al BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL “UNIDOS Y RECONCILIADOS”, deberá instalar en la Agenda Política del país las bases para el entendimiento y la reconciliación entre los Argentinos, que desde los años 1930 fueron debilitándose a consecuencia de golpes de estados cívico-militares, que en el transcurso desalojaron a varios gobiernos democráticos.

De una vez por todas deberemos superar los desencuentros políticos-sociales que nos dividen como hermanos y que produzca el apaciguamiento de los ánimos que tiendan a “constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior”, como reza nuestro Preámbulo Constitucional.

Para el logro de tan alto objetivo nacional, dispondrá de varias herramientas:
  • Anular todo lo actuado por la justicia durante el desarrollo de los juicios por supuestos crímenes de lesa humanidad, plagados de irregularidades jurídicas que nos apartaron del debido proceso, aplicando las llamadas “aberraciones jurídicas”.

  • Remitir al Congreso Nacional un proyecto de ley de amnistía general, amplia y generosa. Y que fueran los representantes del pueblo quienes comprendieran también ésta altruista necesidad que enseña la historia y que deben adoptar las naciones para cicatrizar sus heridas producto de acciones y reacciones humanas motivadas quizás por imprevisiones políticas que no llegaron a plasmar oportunamente en la Constitución los artículos de resguardo destinadas a las Instituciones y al prójimo, cabalmente desde épocas pretéritas.

  • De no lograr éste loable propósito, que encomendará encarecidamente al Congreso Nacional para su pronta aprobación y con júbilo patriótico, deberá apelar a su facultad de Indultar… asegurándose de poner un inapelable PUNTO FINAL a este grave problema.

Sin duda alguna ese presidente será reconocido por la historia como un verdadero estadista que pacificó definitivamente al país, tomó al toro por las astas y utilizó toda su autoridad y liderazgo para el bien y mejor futuro de su pueblo.

Ya ensayamos todas las recetas: el conservadorismo, el populismo, el desarrollismo, las dictaduras y la aventura setentista… nos demostramos que a pesar de sus imperfecciones la democracia continúa siendo el mejor sistema de gobierno, ahora solo nos queda perfeccionarla, elegir a los mejores y honestos líderes políticos para alcanzar un mejor futuro y digno de ser heredado por las futuras generaciones.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre


PRESOS POLÍTICOS

En la inauguración del salón de los Derechos Humanos en el Palacio de Justicia, el doctor Lorenzetti expresó: "Todos somos iguales ante la ley, los juicios por violaciones a los derechos humanos son una política de Estado". En todos los casos de presos políticos, más de 1800 hasta hoy, ancianos que promedian más de 70 años de edad, son privados de su libertad desde el momento de su acusación, violando lo establecido en la Constitución nacional. A todos se les ha negado sistemáticamente el principio constitucional de presunción de inocencia. Ellos obligatoriamente comparecen ante tribunales,pese a su edad y salud, siendo trasladados en camiones penitenciarios no aptos para ancianos, esposados desde horas muy tempranas, con largas esperas en calabozos hasta el inicio de las sesiones.Se ha llegado al extremo de obligar a comparecer a ancianos con enfermedades terminales, llevados intubados en camillas, en inhumanas condiciones, imposibilitados de entender y responder preguntas del tribunal. Sin embargo, en el derecho que se aplica a los políticos acusados de corrupción, enriquecimiento ilícito o mal desempeño de sus funciones, se consideran todas las garantías, en especial el principio de presunción de inocencia y la libertad.

Para los presos políticos no hay igualdad ante la ley. Es evidente que este proceder responde a la política de la venganza y el odio, llamada hipócritamente política de Estado y de derechos humanos.

Lorena Domínguez
DNI 23.829.521