miércoles, 23 de julio de 2014

DE COMBATIENTE REVOLUCIONARIO A HOSTIGADOR CIVIL


19/07/2014                                                             


Por Mauricio Ortín  

En la sangrienta década del ’70 en la Argentina se agudizó la guerra civil de la cual  los años ‘60 habían sido su etapa ideológica.  Que se trató de  una guerra lo certifican los cientos de publicaciones oficiales de esa época del ERP y de Montoneros. En dichos textos, los terroristas de entonces declararon formalmente la guerra revolucionaria clasista al sistema capitalista argentino; así también, reivindicaron las ejecuciones (asesinatos), expropiaciones (robos), asalto a cuarteles, secuestros extorsivos y confinaciones en “cárceles del pueblo” (pocilgas) que llevaron a cabo (en publicaciones posteriores ratificaron sus dichos). Al respecto, es ilustrativa la conducta bastarda y triste de los que hoy, por un lado (en libros y notas periodísticas) se muestran como intrépidos combatientes revolucionarios y, por el otro (en los juicios contra los militares), como inocentes  víctimas de la represión. Esto último, además, recibe la comprensión y protección de los jueces y fiscales, quienes, con el arbitrario  argumento de que ello implicaría “revictimizarlos”, les corresponden coartando las preguntas que denuncian su propia participación criminal. 

Juan Arnol Kremer

Este el caso de  Juan Arnol Kremer (Nombre de Guerra: Luis Mattini), el sucesor de Roberto Santucho en la jefatura del ERP, quien declaró el 8 de abril de 2014 frente al Tribunal Oral Federal de Córdoba. Allí, el susodicho borró con el codo todo lo que escribió con la mano y la ametralladora. Así, lo que en sus libros, artículos y reportajes aparece como “guerra revolucionaria” sería un malentendido de “hostigamiento civil” a las FFAA. De allí, que alegremente, diga: “Sí. Insisto, usábamos la palabra “guerra” con un sentido metafórico y una irresponsabilidad total”. Más propio que de combatientes sería hablar de “civiles armados” hostigadores. Respecto de  el ataque (del ERP) al cuartel de Azul fue, bueno, una operación de mucha resonancia periodística, pero fue una jugarreta militar (jugarreta con asesinatos). A la pregunta ¿Y fabricaron armas alguna vez? Contestó:  “Sí, en una oportunidad. No llegamos a hacer nada bueno, pero bueno, intentamosY bueno, hicimos un par de armas de esas y salió bastante regular…” Sobre la incursión en el monte tucumano, dijo: “Y, por supuesto, entonces hablábamos de la Compañía de Monte como si la Compañía de Monte fuera real. Nunca fue real, era un grupo de compañeros que estaba haciendo incursiones en ciertas regiones de Tucumán.” “…fue un paseo por los montes, para decirlo de alguna manera, lo digo metafóricamente”. 

Oberdan Sallustro
En relación al secuestro y asesinato  del empresario Oberdan Sallustro, respondió: “no recuerdo exactamente por qué se hizo lo de Salustro, realmente no lo recuerdo…” Ante la pregunta sobre si participó en operaciones militares y si el ERP fusilaba a los infiltrados de la contrainteligencia, el presidente del Tribunal, el Dr. Díaz Gavier, la consideró no pertinente y evitó que el testigo la contestara. (La declaración testimonial completa de Kremer está en: uniondepromociones.info/areajuridica/02.doc)


El “olvidadizo” Arnold Kremer (Luis Mattini) ha publicado los siguientes libros: “Hombres y mujeres del PRT-ERP”“Hombres y mujeres del PRT-ERP”(léase “Memorias de un hostigador civil”); "La política como subversión”; y en colaboración con otros autores: “Che, el argentino”


Actualmente, como corresponde a un “revolucionario de pura cepa”, vive de la teta del Estado. El núcleo de la declaración de Kremer es la negación de que aquí hubo una guerra. Entonces ¿porqué mataban? ¿Será que de puro sicópatas nomás? Kremer era un soldado o un sicópata pero, nunca una víctima. Y si soldado no uno cualquiera, pues tenía el grado equivalente al de un general de Ejército. El que, Kremer, no asuma su responsabilidad, declarando que cuando llamaban a la guerra era: “jugandito”, evidencia el grado en que este sujeto estima su honor. Pero, para los argentinos, lo verdaderamente grave debiera ser la alta estima que por su testimonio y por el de otros como él observan jueces y fiscales (el mamarracho jurídico que dice que “testigo necesario” no miente. Bueno, se me dirá: “son los jueces y la justicia que los argentinos en treinta años de democracia supimos conseguir” o, “es lo que hay” (que gente, por Dios… si dan ganas de balearse en un rincón).

NOTA: Los destacados e imágenes no corresponden a la nota original.