jueves, 2 de octubre de 2014

IGLESIA: ENTRE LA ESTUPIDEZ Y LA COBARDÍA

Estimados:
              
Es probable que algunos se sientan ofendidos, o al menos, dolidos por lo que he escrito. Escrito del cual me hago responsable en un todo.

No soy -esto sería un pecado de presunción- un católico perfecto. Soy, solo un pecador en el que se dan cita muchas veces, más de lo que me gustaría, la ira y la soberbia entre otros pecados. Pero digo lo que digo porque me siento una oveja sin guía. Porque siento que aquellos a quienes Dios Nuestro Señor pensó como pastores han aceptado ser simplemente asalariados que no responsables del rebaño.
              
Quien crea que lo escrito, a pesar de su dureza, puede ayudarle a quienes dirigen la Iglesia a que las palabras que son la esencia de lo que pedimos en la Oración por la Patria no sean solo palabras sino el ruego diario al Señor para que nos de fuerzas para construir una nación sin exclusión, sin hambre, con trabajo y que por sobre todo la lucha por el bien común sea lo que nos mueva para que todos sepamos que hay un futuro, le agradecería que lo divulgaran.
                
A quienes se sientan agraviados por lo escrito les pido con toda humildad, perdón

JOSE LUIS MILIA