domingo, 14 de diciembre de 2014

EL PLAN DE PRO EN DD.HH. APUESTA A LA RECONCILIACIÓN

Tras la polémica que generó Macri al hablar de "curros", sus equipos preparan una política específica

Por Jaime Rosemberg  | LA NACION
  

Trabajar por la "reconciliación" y el "diálogo" entre víctimas y victimarios. Correr del centro de la escena a los organismos de derechos humanos para sumar otros actores y voces autorizadas en ese ámbito. Incluir como prioridad los derechos de las minorías, el pluralismo cultural, el cuidado del medio ambiente y hasta el derecho a la educación.

Mauricio Macri pareció encender una fogata de proporciones cuando horas antes del 10 de diciembre (día de los derechos humanos) habló con la nacion de "terminar con los curros" en ese ámbito si llegara a la Casa Rosada.

Más allá de la dura respuesta de la presidenta Cristina Kirchner, que habilitó el "repudio" de los kirchneristas de paladar negro como Eduardo "Wado" de Pedro o Juan Cabandié hacia sus dichos, Macri (y Pro) prepara una política de derechos humanos bastante distinta de la actual. Los cambios que imaginan el líder de Pro y su equipo cambiarían, en buena medida, el lenguaje y la práctica de la relación entre el Gobierno y los organismos de derechos humanos, hoy en buena medida cercanos a las posiciones del kirchnerismo.


"Es importante recordar el pasado, aprender de los errores y proyectar hacia el futuro. Pero apostar a la convivencia y al pluralismo incluye apostar a la reconciliación de la sociedad", explicó a la nacion Claudio Avruj, subsecretario de Derechos Humanos porteño.

El término "reconciliación", que tanto ruido hace en los sectores progresistas, es uno de los pilares que el macrismo toma como base para su política en un área más que sensible. El ejemplo por seguir: el diálogo, convertido en video, entre Graciela Fernández Meijide y el fallecido ex montonero Héctor Leiss, autor de un libro con profunda autocrítica sobre el accionar de ese grupo guerrillero durante las décadas de los setenta y ochenta. "Es el reconocimiento de lo que nos pasó como país", afirma Avruj. Los diálogos, que ya comenzaron, también incluyen, según confirman en Pro, a organismos que reúnen a víctimas del terrorismo de Estado y a familiares de víctimas de la violencia de los distintos grupos guerrilleros.

¿Qué relación busca tener Pro con organismos clave, como Madres, Abuelas y el Serpaj de Adolfo Pérez Esquivel? Con Hebe de Bonafini, reconocen en el macrismo, no hay ni siquiera un mínimo diálogo. Sí habría algún puente con Abuelas, muchas de cuyas integrantes perciben un subsidio del gobierno porteño. Con Pérez Esquivel las relaciones quedaron en punto cero desde la decisión conjunta del kirchnerismo y Pro que disolvió por ley el Instituto Espacio para la Memoria junto a la cesión a la Nación de los cinco edificios que se erigen en la ex ESMA. "Vamos a preservar la independencia de los organismos. El Estado no puede intervenirlos", abunda Avruj. Otros dirigentes dejan en claro que "los organismos tendrán la misma importancia y atención que otras ONG que se dedican a los derechos humanos".

La tendencia de Macri, durante sus siete años en el poder, habla de esa "descentralización" que se proyecta. Sin cuestionar la política de alentar los juicios a represores que sostuvo el Gobierno, pero sin complejos, tanto Avruj como su antecesor, Daniel Lipovetzky, dieron prioridad a las actividades de las colectividades, a los pueblos originarios, a la diversidad sexual en sus distintas facetas.

Poco y nada de relación de la política de memoria y condena de las atrocidades de la dictadura de la que el kirchnerismo hizo su principal caballito de batalla. "Hemos luchado contra la discriminación, la trata de personas y la violencia de género; se creó una fuerza de seguridad no corrupta como la Metropolitana; se mantiene viva la esencia de Memoria, Verdad y Justicia destacando figuras de los derechos humanos, conservando el Parque de la Memoria, apoyando al Museo del Holocausto en Buenos Aires. Siempre sin olvidar que los derechos humanos no son cosa del pasado, sino que debemos respetarlos y defenderlos también en nuestro presente", resume Lipovetzky.

Las ideas, plasmadas por el momento en charlas y borradores no oficiales, quedarán incluidas en breve a los planes de gobierno de Pro que prepara la Fundación Pensar.