miércoles, 28 de enero de 2015

ASESINATO DEL FISCAL NISMAN. LAS BAJEZAS CONTINÚAN


Los loritos del gobierno ya no saben qué hacer para desprestigiar al Fiscal Nisman, asesinado horas antes de exponer ante legisladores sobre su denuncia. Ya tiraban pálidas por haber cancelado sus vacaciones y volver antes, como si esa decisión absolutamente personal fuera motivo para “dudar” de sus intenciones o del contenido y probanzas de su trabajo de más de una década. Se dijo que se había suicidado por el “papelón” que iba a pasar (Aníbal dixit), en fin, marchas y contramarchas forzadas ante la inconsistencia de los intentos. En ese frenesí de desautorizar la más grave denuncia de la historia argentina, iban todos los esbirros del brazo, desde Cristina hasta el impresentable Juez Canicoba Corral quien también entró desvergonzadamente en el carrusel de marchas y contramarchas, pasando por el incomprensible Randazzo quien, en lugar de un abogado defensor nos advertía que a Cristina la defenderían millones de argentinos. Inmunes al papelón todos atacaban al difunto funcionario, lo cual contrastaba con el “silencio de radio” desplegado sobre el fondo de la denuncia, es decir el delito de Traición a la Patria de todos los imputados, la gravedad de los hechos y la contundencia de las pruebas que hasta por radio recibíamos cotidianamente.

De eso no se habla.

Y ante el fracaso de esta perversa persecución nos encontramos a las puertas de una nueva y patética denuncia. Se habla de una “supuesta relación íntima” del Fiscal Nisman con un amigo de su entorno… Y repugna los sentidos esta bajeza. Nadie habla del delito o de las pruebas de inocencia, sólo se trata de un mediático fusilamiento del difunto, de alguien que no puede defenderse, costumbre tan cara a los sentimientos y métodos kirchneristas.

Una supuesta relación homosexual. Y con eso tapan todo. Cristina, Timerman, D’Elía, Yussuf Khalil, todos inocentes porque el fiscal tenía un novio.


Y aunque fuera cierto el rumor, no es del caso preguntarse cuál habría sido el pecado siendo que la Argentina se transformó en los últimos años en el paraíso de los homosexuales, lesbianas, gays y demás especies de preferencias, quienes han pasado a ser orgullosos y privilegiados receptores de graciosas dádivas. 

Nada de eso.


Lo más aberrante de esta actitud que, por ósmosis, nos alcanza a todos los argentinos por igual, es el cobarde ataque a quien no puede responder. Ese es el deporte favorito del Kirchnerismo, ataques infundados, denuncias inconsistentes al amparo de medios obsecuentes y la cadena nacional, mentiras contundentes pretenden ser verdades trascendentes en boca de los heraldos. No es la primera denuncia del poder hacia un ciudadano “molesto” que, con el paso del tiempo, cae por infundada dejando en el camino un daño irreparable que no se compensa con la tardía comprobación de su absoluta y cobarde falsedad.

Esperemos que sea la última.

Juan Manuel Otero