martes, 17 de febrero de 2015

#18F MÁS QUE UNA MARCHA, UN PACTO

Por Mauricio Ortín

Después del #18F, ya nada será igual y lo saben propios y extraños. El hecho de que la marcha haya sido convocada por una parte del poder judicial, y repudiada por la otra, es el mejor señal de la fractura irreparable que ha tenido lugar en el seno de la de la justicia federal. El evento, negro sobre blanco, exhibirá en la vidriera pública a los fiscales y jueces serviles al kirchnerismo frente a los jueces y fiscales que –por fin- han asumido el mandato constitucional de constituirse en un poder independiente. El #18F más que una marcha constituye, de hecho, la celebración de un nuevo y tácito pacto entre, por un lado, los argentinos que se movilizarán y, por el otro, los jueces y fiscales que se puedan recuperar del poder judicial de la Nación. Los primeros, con su presencia militante, legitimarán a los segundos y estos, a su vez, se comprometerán a servir exclusivamente a la Constitución Nacional y, por ende, a investigar, denunciar y juzgar a los funcionarios corruptos responsables de la peor decadencia de la historia de la República. Ello implicará, como es obvio, empezar por la propia casa separando la paja del trigo. La muerte del fiscal Nisman, si es que de verdad vamos a honrarlo como se merece, así lo reclama.

Ahora bien, hablemos claro, se trata de un acto estrictamente opositor ¡Qué duda cabe! ¡Desde cuando es mal visto oponerse a la “justicia” podrida a la que nos somete el kirchnerismo! o ¡en razón de qué causa debemos seguir tolerando que Eugenio Zaffaroni, el emblema de la “justicia” kirchnerista, desde ese pedestal erigido sobre prostíbulos y negaciones de habeas corpus a desaparecidos nos dé clases de Derecho por la televisión oficial! y, por otro lado, ¡qué tiene de malo protestar contra la “justicia” pestilente de Oyarbide y compañía! O, ¡por qué tengo que admitir como conformes a Derecho a esos mamarrachos impresentables conocidos como “juicios por crímenes de lesa humanidad”!

A la marcha del #18F yo voy porque quiero ser firmante de ese pacto.  A lo mejor no todo está perdido y los argentinos nos damos una nueva oportunidad para recuperarnos moralmente. Y, aunque así no fuera, yo voy porque es lo mínimo que puedo hacer por Alberto Nisman Mas, pase lo que pase el #18F, la deuda con el fiscal asesinado será por siempre, impagable.