lunes, 23 de febrero de 2015

LE CAMBIARON EL SOBRENOMBRE, AHORA ES EL BALA PERDIDA

Inagotables resultaron ser la década ganada, el modelo y el relato a la hora de sorprendernos. Uno cree que lo ha visto y oído todo, que ya no queda nada más por descubrir, ninguna otra miseria humana por emerger de los pliegues del poder; nada nuevo que nos pueda estremecer hoy más de lo que nos estremecimos ayer o el mes pasado o el año anterior…. Hombres de poca fe; siempre hay un poco más de espanto para todos y todas.

No vamos a transformar la columna en un tratado de seguridad militar; pero usted, querido amigo lector, podría razonablemente inferir que las bandas delictivas que se le animan a entidades bancarias prestigiosas dudarían mucho a la hora de ir a robar una base o cuartel militar. Hay un axioma fundamental en la actividad militar que se denomina “AFA” (no se me vaya para el lado del fútbol) este principio determina que toda operación militar para ser realizable debe ser fundamentalmente: Apta, Factible y Aceptable. Le diría, sin temor a equivocarme, que este precepto aplica a casi toda las cosas de nuestra vida. Lo invito a hacer pasar por este tamiz, desde el análisis de una compra futura para su hogar, hasta la posible solución a problemas cotidianos. Después le doy un ejemplo.

A esta altura de la recta final en la era K, no hace falta que sea yo quien le venga a explicar que dentro de la destrucción y degradación institucional generalizada que heredará quien asuma en el cada vez más cercano diciembre de 2015, las fuerzas armadas han quedado reducidas operativamente a la nada, lo que las ubica curiosamente en casi las más caras del mundo si hacemos la relación costo beneficio.


Se lo he dicho otras veces: más generales que tanques, más almirantes que barcos y muchísimos más brigadieres que aviones han terminado invirtiendo la pirámide jerárquica castrense, transformando a nuestras vapuleadas fuerzas armadas en patéticas estructuras burocráticas de valor estratégico escaso y aptitud operacional nula. Milagrosamente y con mucho esfuerzo, los hombres y mujeres de armas tratan de mantener su vocación de servicio tan alta como pueden y solo esperan que algún día antes de que pasen a retiro, dejen de purgar condena por hechos que les son ajenos.

Misil TOW2

Una vez más y van…, nos encontramos con un mega hurto de armamento militar desde las entrañas mismas de un cuartel. En este último caso nada menos que desde una fábrica militar de munición de guerra. Antes de eso una “pavadita”: un misildel cuartel de tanques de Arana (Pcia. de Bs As) antes fusiles y pistolas varias; aún no es oficial, pero se sospecha de la desaparición de 8 toneladas de explosivos de una base bonaerense. ¿Siente miedo?

No se equivoque: sienta terror.


Mire lo que son las cosas, la perversa corporación mediática nos taladra la cabeza día tras día con la virtual puesta en manos del jefe del Ejército de la Inteligencia nacional. Son rumores, claro; aunque me consta que los muchachos de verde se han reequipado a lo grande en lo que a material de espionaje se refiere. Sin ser mal pensados y creer que alguna estructura militar nos pincha el teléfono o nos saca fotos indiscretas, deberemos asumir que la inteligencia militar es una actividad que toda fuerza armada utiliza básicamente para el resguardo de la seguridad nacional frente a posibles factores de riesgo procedentes del exterior.


Ahora bien, si con tanta compra de scanners, de interceptores de comunicaciones, con salas de situación de última generación, software y hardware apto para penetrar casi cualquier barrera informática, nuestro ejército no puede detectar con la suficiente anterioridad el accionar de bandas internas o externas a la fuerza que hagan desaparecer 26.000 balas de pistola automática 9 mm estamos complicados. Menudo problema tendrán los destinatarios de la información producida por la inteligencia militar si los informes efectuados por sus analistas o el accionar de sus agentes de campo son tan efectivos como el control de los arsenales militares



Una constante en los recientes robos de material, es que los mismos son descubiertos durante arqueos de existencia o durante entregas de cargo (cuando un encargado o jefe responsable del material debe entregar su cargo a otra persona por irse de pase). O algo anda muy mal en la disciplina militar, o las guardias de servicio, los trozos candado, los retenes y contra retenes y todas esas cosas que aprende cualquier aspirante a cabo de la reserva, no sirven para nada o…. O estamos en presencia de otra cosa que realmente no me animo ni tan solo a esbozar; ¿no estaremos desvistiendo un santo para vestir a un demonio?


Más de una vez le comenté desde esta columna  el apodo que cariñosamente los hombres y mujeres de armas le pusieron al actual Ministro de Defensa: “Pinocho”. El hombre se ha ganado en parte el cariño de los oficiales superiores con los que trata, pero claro, de allí a que lo respeten como a un verdadero superior hay un trecho bastante grande. Cuando el Ingeniero Agustín Rossi habla del rompehielos ya casi listo para zarpar y todos saben que ese día está muy lejano o cuando intenta comprar chatarra naval rusa “multipropósito” y les dice a los marinos que esos trastos viejos servirán tanto para perseguir pesqueros como para navegar por la Antártida, la ponderación de su talento militar baja al infinito.

Por estos días el inefable ministro, se cansó de repetir que “no le preocupa el misil perdido, pues no se llevaron el lanzador”. ¿Pensará acaso el insigne Ingeniero que quien se llevó semejante arma, la usará para ponerla en el living de la casa? ¿Se le habrá ocurrido pensar que tal vez el destinatario final del artefacto robado pueda tener ya un lanzador en su poder?

También hoy nos informa el Ministro que ha tomado una decisión drástica. Acaba de determinar cerrar el cuartel flojo de seguridad y pasar a retiro a un coronel. Así como en 2004 culpamos al edificio de la ESMA por lo que en su interior hicieron los hombres, ahora cerramos un cuartel, en lugar de dotarlo de mejores hombres. La cabeza de un coronel ha de rodar como ofrenda al pueblo; ¿un coronel? ¿Y qué pasa con el General del que depende ese coronel y con un Jefe de Estado mayor al que le están vaciando los arsenales mientras él emplea a sus hombres y medios en tareas “sociales”? ¿Nadie da un paso al costado? ¿A un sargento al que le roban el arma reglamentaria se le termina la carrera, a un General al que le “afanan” 26000 balas, no?

Recuerde, amigo, lo que le expliqué antes: apto, factible y aceptable. Por lo visto fue factible que el Ingeniero Rossi pasara del trono en la cámara de diputados al destierro del poco valorado ministerio de defensa; seguramente no es apto para el cargo, y mucho menos es aceptable que siga en el mismo.


Mientras esperamos que por propia dignidad o por mandato superior haga lo que un hombre de bien haría en estas circunstancias, las malas lenguas dicen que ya no es más Pinocho, ahora es… “El Bala Perdida”.

Fernando Morales

FUENTE: http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/02/21/balas-perdidas/

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original