viernes, 6 de febrero de 2015

SIN PALABRAS

A continuación una sola fotografía que se constituye en imagen descriptiva y simbólica de la actual situación de nuestra república perdida en los laberintos de la podredumbre KK.



Mis conclusiones (solo mias) son;

1) Expresión genuina del éxito de la política social en la dékada ganada.

2) Resignación de pobres soldados quienes mecánicamente cumplen con una actividad mas de las diversas que les imponen  actualmente por determinación del ¿modelo?

3) Quien duerme plácidamente en la escalinata de un altar de la Patria; ¿entiende el significado de lo que está haciendo? ¿Le habrán enseñado alguna vez que en ese lugar se eleva la bandera de la Patria que debería ser el símbolo de la esencia de nuestra nacionalidad? ¿O quizás es uno de los pobres excluídos importados sin limitación al cual solo le interesa una dádiva por no trabajar?. Obviamente en todo caso, debe estar convencido que sus derechos humanos no serán vulnerados por alguien que le exija que se retire a otro lugar más apropiado.

4) En las actuales circunstancias, no deberíamos sorprendernos, más aún aceptarlo como algo casi normal. ¿o no hemos tolerado con displicencia sakrilegios horripilantes como el que protagonizó mamá Bostafini cuando defekó en el altar de nuestro templo máximo, o la acción de “chikos traviesos” que profanaron reliquias sagradas de nuestra iglesia de San Ignacio.

5) En cuanto a los pobres soldaditos vestidos con un uniforme que quizás no sienten ; ¿qué ideas pasarán por su cabeza?. Quizás terminemos rápido pues debemos. ir a barrer y o pintar cunetas para quedar bien con los chicos (as) de la “cámpola”. O a cumplir actividades de preparación para el combate y la defensa nacional con los jueguitos de la play station.

6) Para quienes observan este espectáculo ni emocionante, ni motivante; quizás puedan pensar;  ¡¡¡ cuánto dolor al contemplar una simple fotografía de un mundo real en un país derrumbado sobre sus valores más sagrados!!!! ¿Será bueno esto? Seguramente si para la kontrakultura que nos ha kolonizado. Nunca más atinada la frase del gran Minguito  en esta Argenzuela de última generación; “todo sé igual” y lo que nos anunciaba también  Discépolo sobre la biblia y el calefón y la igualdad entre el colchonero, rey de bastos o gran estafador.

Dios nos salve porque a nosotros nos falta agallas para ello.

Por lo menos, así, lo veo yo.

El Soldado Desconocido