lunes, 20 de abril de 2015

LA SUPERINTENDENCIA DE ADMINISTRACIÓN TRIBUTARIA- SAT- Y LAS MAFIAS



“Quien no conoce su historia está sentenciado a repetirla”


Columna de Óscar Platero

La noticia que se conoció en los medios de comunicación el día de ayer y se hizo inmediatamente viral en las redes sociales, relatando la captura de algunas de las máximas autoridades de la SAT, incluido el Superintendente Omar Franco, y quien le entregara éste delicadísimo cargo luego de ser destituido por supuestamente “no lograr las metas de recaudación”, –Carlos Muñoz-, conmocionó a la sociedad guatemalteca.

Para los analistas independientes conocedores del tema, los empleados de las SAT, y quienes viven de intermediar –gestores aduaneros, tramitadores, abogados y bufetes ligados a éstas operaciones delictivas, asesores tributarios,  etc.-; nada de lo que estaba sucediendo al interior de la institución, así como el modus operandi de las mafias incrustadas en ella, era desconocido. Sabedores de que la cobertura de dichas estructuras criminales “viene de arriba”, como se dice entre bastidores, callan y tratan -la mayoría- de congraciarse con los mandamases de turno.

La cantidad de recursos del Estado, que se derivan hacia las bolsas sin fondo de los más altos funcionarios en funciones,  son astronómicos. Por ello, en próximas columnas presentaré algunas proyecciones derivadas de datos concretos y documentos que obtuve, conocí a perfección y analicé, luego de un año de profundas investigaciones que dirigí hace 10 años a la cabeza de un muy eficiente equipo de analistas, conformado por  personal de la Coordinación de Seguridad Aduanera, la cual honrosamente dirigí durante ese periodo.

Cuando fue del conocimiento de los más altos funcionarios de la SAT de la época:  Carolina Roca de Obiols,  Emilio Francisco de Asís Pacheco Pilón, Carlos Muñoz –procesado el día de ayer-, etc., que la investigación apuntaba hacia las más altas autoridades institucionales, inmediatamente se urdió un plan para separarme del cargo y de paso descalificarme, para restar credibilidad a la investigación y a las denuncias que realice ante el PDH [1] de aquella época, cuando recibí al igual que mi personal subalterno, amenazas de muerte para acallarnos, fuimos perseguidos de todas las formas posibles, y se publicaron artículos y notas de prensa mediante la utilización de reporteros faferos [2] que recibían “extraños sobres” en el despacho de la superintendente, y en la Intendencia de Aduanas, para funcionar como su “Caja de Resonancia”;  publicando “sus notables esfuerzos para elevar la recaudación y cumplir con las metas trazadas”.  Metas que como debe saber el lector, es la misma superintendencia la que se las “autoimpone”, por supuesto, luego de apartar de las mismas, su parte de lo evadido y la correspondiente “Cuota para arriba”.

Un expediente de más de 3000 folios, conteniendo cientos de documentos cuya veracidad era irrefutable,  fue archivado por orden del Fiscal General del Ministerio Público de aquel entonces, Juan Luis Florido. La orden era: Proteger las instancias cercanas a la Presidencia de la República, y sus familiares y allegados, quienes mediante la “Secretaria de Obras Sociales de la Presidencia” -SOSEP- habían organizado una de las operaciones de “defraudación y evasión fiscal”, más grandes de la historia del país -“hasta entonces”-.

Si mal no recuerdo, 1178 contenedores que fueron  introducidos al país en forma anómala, formaban el cuerpo principal de la investigación, fruto de la cual, se intentó estigmatizarme;  pero como siempre sucede históricamente, “La mentira tarda, mientras la verdad no llega”, y ahora es la historia quien da la razón a quien esto escribe y al eficiente y esforzado equipo de trabajo que repito “honrosamente dirigí”.  Por supuesto los señalados en aquel entonces, saben que copia de los documentos que sirvieron de soporte para mis denuncias -en el MP [3], la PDH, y los medios de comunicación-, están debidamente resguardadas  -por supuesto no en mi residencia-, en apoyo de mis palabras y de los intereses del País.

Los investigadores actuales, deberían de enfocar sus pesquisas, hacia la Intendencia de Aduanas, los Departamentos de Valoración, y de Operaciones de ésa Intendencia, el departamento de Contribuyentes Espéciales -y sus “devoluciones de créditos fiscales”-,  y el Departamento Jurídico -que “negocia” reparos fiscales con grupos evasores-. De igual manera y con suma minuciosidad, a la Coordinación Regional Central de Aduanas, de la cual dependen todas las Almacenadoras y Zonas Francas ubicadas en el perímetro de la ciudad capital, en cuyas delegaciones de la SAT, muchas veces “Matan” o manipulan las Declaraciones Aduaneras que abalan mercadería que supuestamente va en tránsito hacia otros países, o los famosos “FLY”.  Y,  por supuesto, el Departamento de Informática, sin cuya manipulación, -efectuada  algunas veces desde el exterior de la institución-, no pudieran efectuarse éstos delitos. Además, investigar rápidamente -antes de que desaparezcan documentos y archivos electrónicos-, el resto de Aduanas fronterizas ubicadas en la geografía nacional.  Grandes sorpresas los esperan en las direcciones señaladas, pues nada es casual, todo forma parte de un esquema de grandes proporciones.

Por el bien de nuestro País, espero que ésta oportunidad se convierta en un parte aguas histórico, la Patria y nuestra sociedad lo merecen.

FUENTE: Diario Correo Informativo N° 267 “Por una Guatemala mejor” y http://lanoticiaenguatemala.com/la-superintendencia-de-administracion-tributaria-sat-y-las-mafias/


[1] Procurador de los Derechos Humanos
[2] A la corrupción en el periodismo le llamamos fafa, por si nadie lo sabía, pues en tiempos de la última Asamblea Nacional Constituyente así como había diputados que daban había periodistas que recibían.
[3] Ministerio Público de Guatemala