jueves, 11 de junio de 2015

LA GUERRA DE 4ta. GENERACIÓN

Estimados Amigos:

Por favor noten las similitudes entre lo ocurrido en nuestro país y Guatemala - réplicado en varios países de Latinoamérica- en la ahora denominada “Guerra de 4ta. Generación”, prácticamente se cumplen las mismas fases del Foro de San Pablo y siempre el comienzo es la destrucción de las Fuerzas Armadas.


Una nación sin Fuerzas Armadas está inerme ante cualquier agresión exterior o interna, el objetivo de destruir el poder político que poseían nuestras FFAA durante el Siglo XX se convirtió en escarnio, desprestigio y desarme de ellas, sus consecuencias se reflejan en pleno Siglo XXI.

Llevará años y requerirá mucho esfuerzo la recuperación de las instituciones arrasadas por el kirchnerismo. Todo esto lo saben los ¿líderes? políticos, conocen este problema y saben que lo deben solucionar, especialmente la injusticia de los Presos Políticos, sin embargo ninguno habla de ellos… el relato oficial -guerra psicológica- ha sido tan fuerte que ellos tienen temor a expresar con firmeza esa necesidad. Creen que tocar este tema es un “tabú” políticamente incorrecto.
  
Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

  
GUERRA DE 4ª. GENERACIÓN Y EXPERIMENTACIÓN SOCIAL EN CENTROAMÉRICA. OBJETIVO: GUATEMALA
Por José Daniel Rodríguez

Mucho antes de la firma de la Paz en Guatemala, las organizaciones terroristas comprendieron que habían perdido la guerra militarmente, no lograron el respaldo popular, los intereses económicos y de protagonismo de sus dirigentes estaban desgastando aún más su “lucha”, anticiparon que la derrota era inminente. Fue entonces que concibieron la estrategia de pasar a un plano político/mediático/jurídico como mecanismo para lograr sus objetivos de tomar el poder e implantar un modelo fundamentado en el marxismo, mezclado con indigenismo, ecologismo radical y seguir alimentando el odio de clase, pero ahora con un factor racial más fuerte.

Manuel Freytas explica el concepto 4GW:

“En la definición conceptual actual, la columna vertebral de la Guerra de Cuarta Generación se enmarca dentro del concepto de “guerra psicológica”, o “guerra sin fusiles”, que fue acuñado, por primera vez, en los manuales de estrategia militar de la década del setenta.

En su definición técnica, “Guerra Psicológica”, o “Guerra sin Fusiles”, es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas.

Los ejércitos militares, son sustituidos por grupos operativos descentralizados especialistas en insurgencia y contrainsurgencia, y por expertos en comunicación y psicología de masas.

El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a las operaciones de acción psicológica mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW.

Como en la guerra militar, un plan de guerra psicológica está destinado a: aniquilar, controlar o asimilar al enemigo.”

La guerra militar y sus técnicas se revalorizan dentro de métodos científicos de control social, y se convierten en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas.”[1]

El primer paso fue manipular la historia, defenestrar al Ejército de Guatemala y adjudicarle responsabilidad casi total de los excesos de 36 años de guerra, escondiendo sus atrocidades para mostrarse al mundo como jóvenes “idealistas”, incluso como “víctimas”. El mecanismo era obvio: Crear una “Comisión de Esclarecimiento Histórico” -sesgada y copada por personajes vinculados a estas mismas organizaciones-, redactar un documento que validara su versión y presentarlo como “escrito en piedra”, incuestionable, para utilizarlo no sólo como factor de propaganda internacional y así obtener financiamiento, sino también como base de la venganza judicial contra sus enemigos que ya venían gestando.

Los guatemaltecos habíamos dado la vuelta a esta página y anhelábamos paz, seguridad y reconciliación. Esto cambió radicalmente con las primeras acusaciones y sentencias contra militares que defendieron nuestra Libertad y Soberanía. La sentencia contra los Lima por el caso Gerardi fue una de las más paradigmáticas, pero a la vez demostró que serían capaces de manipular evidencia, litigar de manera tramposa para obtener condenas “cueste lo que cueste”. Nunca pudo establecerse quién mató realmente a Gerardi, cómo, ni por qué. La juez Yassmín Barrios, en medio de abusos e ilegalidades en el proceso, les dio la sentencia que querían. Marcaron el precedente que necesitaban.

Vinieron más procesos penales, ignorando la Ley de Reconciliación Nacional, las amnistías y todos los acuerdos alcanzados para que se firmara la “Paz firme y duradera”. Otro caso que lo ejemplifica muy bien es la sentencia ridícula en el caso Dos Erres, nuevamente en un juicio plagado de arbitrariedades y violaciones al debido proceso, juzgado por la misma Lic. Yassmín Barrios, la pieza clave en el Sistema de Justicia hasta ese momento, la que cumplía la misión de VERDUGO.

Todo esto cambió con la llegada del magistrado César Barrientos Pellecer y la Fiscal General Claudia Paz y Paz, pero sin duda la imposición de CICIG es lo que en la opinión pública les proporciona el respaldo y “legitimidad” internacional que los fortalece. A partir de ese momento la persecución fue mucho más marcada y evidente, la farsa del genocidio era el ataque que tanto habían deseado. Según ellos sería el golpe final que lograría algo que les representaba prestigio -entre sus ad láteres, por supuesto-, posiciones de poder tanto en Guatemala como en el exterior, mucho dinero como intermediarios en demandas contra el Estado y lo más importante para la siguiente etapa: MARCARNOS A LOS GUATEMALTECOS COMO “genocidas”, UN ESTADO RACISTA.

Actualmente vemos a grupos radicales como el CUC, FRENA, CODECA, Fundación Guillermo Toriello, entre otros, impulsando el concepto de “territorios indígenas y propiedad ancestral de la tierra”. Esto no es una acción que se enfoque en reivindicar supuestos derechos u obtener “reconocimiento” hacia la población indígena, sino que busca implementar en nuestro país un modelo de AUTONOMÍAS INDÍGENAS SUBSIDIADAS POR EL ESTADO, con sus propias leyes, autoridades y territorio. La división de nuestra Patria por cuestiones raciales es el experimento que marxistas extranjeros pretenden desarrollar, Guatemala es su objetivo y no debemos bajar la guardia nunca más. Noruega por ejemplo, uno de los países que descaradamente financian el terrorismo en contra de la industria extractiva, obtiene casi la totalidad de su PIB gracias a la explotación mineral y petrolera, esa es la doble moral hipócrita de estos países que está generando conflictos cada vez más violentos.

Guatemala podrá ser relativamente pequeña en población y territorio, pero nos sobra a los guatemaltecos que la amamos dignidad, valor y orgullo. Para la izquierda radical internacional es un objetivo clave, la economía más poderosa de Centroamérica, es la pieza de dominó que nunca pudieron hacer caer para generar la reacción en cadena en la región. HOY LO INTENTAN NUEVAMENTE.

Es necesario comprender que estamos bajo asedio, somos sus conejillos de indias, ratas de laboratorio desechables para quienes cuentan con recursos ilimitados, objetivos perversos y un aparato de lobby internacional poderoso con muchas influencias incluso en la ONU.

¿CUÁNTOS ESTAMOS DISPUESTOS A DEFENDER A GUATEMALA EN ESTA GUERRA DE 4a. GENERACIÓN?