martes, 14 de julio de 2015

PRESOS POLÍTICOS


Quienes estoicamente nos encontramos desde hace muchos años viviendo privados de nuestra libertad leímos con sumo interés el discurso de despedida del teniente general César Milani. En él recordó con emoción a su familia, despreció a quienes lo denostaron y defraudó a quienes tenían alguna esperanza en su persona -yo no me encontraba entre ellos- al olvidar a sus camaradas de promoción, a su jefe de subunidad y a todos los cientos de detenidos políticos que no esperaban su rescate, pero por lo menos alguna expresión de dolor por la situación que viven. Al igual que le sucedió a Milani, nuestros fiscales y jueces fueron reemplazados, pero en sentido contrario al suyo: los sacaron para poder condenarnos; claro, no teníamos su poder. Deseo aclarar que, pudiendo estar en prisión domiciliaria, preferí quedarme a compartir la cárcel con mis subalternos. No soy ejemplo de nada, simplemente creo que es obligación de todo soldado.

Mis respetos al teniente general Milani, y que disfrute de su retiro. Y si la farsa jurídica lo trajera con nosotros, lo recibiremos como recibimos a todos los camaradas en desgracia.

Cnel. (R) Athos Gustavo Renés
DNI 4.866.862