jueves, 13 de agosto de 2015

POR LA RECONCILIACIÓN


El 5 de agosto asistí al encuentro que por iniciativa de la Iglesia impulsa la reconciliación para que el país supere heridas provocadas por los enfrentamientos de los años 70. El evento organizado por la Cátedra Pontificia de la Universidad Católica Argentina permitió que monseñor Jorge Casaretto; la senadora Norma Morandini, quien sufrió la desaparición de dos hermanos, y el doctor Arturo Larrabure, hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, ultimado por el ERP en 1975, tuvieran un diálogo franco y abierto. Cuando finalizó, como esposa de un preso político me embargó una profunda emoción. Me hago eco de las palabras de monseñor Casaretto en el cierre del encuentro: "Con el deseo en el corazón de la sociedad, tengo una visión esperanzadora del futuro", que seguramente incluirá el encuentro y la reconciliación entre los argentinos, terminando con las divisiones, las visiones sesgadas, los actos de venganza e injusticia sobre los actuales 2050 presos políticos.

Mis felicitaciones a los organizadores y deseo fervientemente que este tipo de eventos se repitan en todo el país.

María Inés Lamolla
DNI 6.718.699




Señor Director:

Compartiendo conceptos de la carta de la lectora María Inés Lamolla, felicito a LA NACIÓN por hacernos conocer sobre la actividad de la Legisladora Norma Morandini a favor de la Reconciliación Nacional, en la jornada vivida en la UCA con participación de familiares de guerrilleros y militares muertos en las acciones de la guerra revolucionaria de los 70. Esta actitud de grandeza y de amor a la Patria de la Señora Morandini y de los participantes, alienta nuestra esperanza  de nuevos aires para nuestra querida Argentina; que vuelva a ser un país de hermanos, sin narcotraficantes florecientes, sin  extraños suicidios, sin humildes clientelizados, con la buena educación pública y cultura del trabajo que posibilitó una inédita -en el mundo- movilidad social: hijos y nietos de humildes jornaleros llegaron a ser famosos profesionales y profesores universitarios, dirigentes políticos, y dueños de empresas.

Era la Argentina en la que la escuela pública educaba y la "colimba" juntaba a jóvenes de distintas procedencias geográficas y sociales, y en la que la palabra Patria tenía para todos un clarísimo sentido.

Claro está que la historia demandará los cambios propios de cada época. Pero no el rumbo que con tanto acierto logró en algún momento hacernos una gran nación.

Santiago Floresa