lunes, 8 de febrero de 2016

DOGMA PARA IGNORANTES Y AMNÉSICOS: DE ÁNGELES Y DEMONIOS


Un día ya lejano, el gobierno de entonces  decretó el "dogma nacional"  de que en los setenta hubo un sólo demonio, y fulminó maldición eterna para cualquier mortal que osara contradecirlo. -¿Y por qué?,- Porque lo digo yo, y se acabó!.

El actual Secretario de Derechos Humanos Señor Claudio Avruj en declaraciones muy recientes expresó: "No hay ninguna posibilidad de regreso a esa teoría porque para el Gobierno está perfectamente claro que el que violenta los derechos humanos es siempre el Estado, que es el encargado de protegerlos". Creemos que esta afirmación parece alinearse con el dogma inventado hace décadas por exguerrilleros  y simpatizantes, y no parece resistir un análisis imparcial y honesto.

¿Es que para el flamante Secretario, el Sindicalista Rucci, el Periodista  Mor Roig, los Profesores Genta y Saccheri, y todos los empresarios, diplomáticos, docentes, agentes del órden, conscriptos, niños como Paula Lambruschini o David Kraiserbuld, y público general (como los fallecidos por la bomba en la masacre del comedor policial), no tenían derechos humanos? ¿Quiénes sino los autodenominados "Ejércitos" del terrorismo argentino (ERP y MONTONEROS fundamentalmente), provocaron tanto dolor a las personas y familias y volvieron a encender el espiral de la violencia en pleno gobierno Constitucional del General Perón? ¿Para el Señor Secretario éstos vendrían a ser los "ángeles" a los que deben estar agradecidas todas las generaciones de argentinos, y "demonios" sólo los que se opusieron a sus propósitos (que por lo menos 1.000.000 de muertos hubieran costado según estimación del Comandante del ERP Mario Santucho en carta a su hermano Asdrúbal)?.

¿No son asimismo crímenes de lesa humanidad los que ejecuta, filma y difunde el extremismo islámico, por el hecho de que no configuran un "terrorismo de estado"?.

Creemos que no contribuye de ninguna manera a la  reconciliación nacional la repetición de un "relato" más que sesgado, y la instrumentación de la justicia al servicio del odio, la venganza, y el lucro de algunos -que obviamente no quieren de ninguna manera que se cierren sin desconocer las verdades y el horror-, las heridas que aún separan a los argentinos.

Santiago Floresa