lunes, 15 de febrero de 2016

LAS GRIETAS MÁS AGRIETADAS


No cabe duda de que la grieta más profunda desde la conformación de la república, a partir de la Revolución de Mayo en 1810, permanece abierta e intacta desde que los monto setentistas y el ERP de corte netamente trotzkista, la rama zurdelli elegida y preferida de Cristina Fernández de Kirchner.

Estos cánceres sociales con sus movimientos insurrectos, reaccionarios con destinos netamente totalitarios, sus más notables conductores se adiestraron casualmente en la Cuba del Che Guevara y los hermanos Fidel y Raúl Castro, para consumar su diabólica obra, accediendo al poder a través de una cruenta y criminal violencia que al principio descolocó a las Fuerzas Armadas Nacionales.

Las propuestas o las metas de estos para militares profanadores de la República, cuyos cabecillas principales se cansaron de secuestrar a ciudadanos de clase alta para surtirse de ingentes cifras económicas a través de la extorsión, entre otras cosas, fueron las de acceder al poder a través de la violencia.

Y las grietas se profundizan más cuando para una parte de la ciudadanía, Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, son heroínas nacionales, y lo contradictorio es que el hoy Presidente de la Nación, el Ing. Mauricio Macri, sabe la verdad de pe a pa, sin embargo, hasta el momento, hace mutis por el foro.

En esta guerra sucia, como son todas las guerras, cuyos inicios datan del tiempo en que una inútil y descolocada flor de cabaret, María Estela Martínez de Perón, presidía los destinos de la República, y el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, fue el general Jorge Rafael Videla, y los criminales actores de primera línea, fueron entre muchos otros: Mario Firmenich, Enrique Gorriarán Merlo, Fernando Abal Medina, Norma Arrostito, la Comandante Nilda Garré, Dardo Cabo, Marcos Osatinsky, Roberto Perdía, Fernando Vaca Narvaja, Rodolfo Galimberti, de los cuales desconozco sus destinos actuales, pero no están presos ni maltratados sin los derechos normales que le asiste a todo preso, muchos de ellos a pesar de los años transcurridos sin condena, pero que en esencia son a quienes les debemos que hoy Argentina no sea Cuba, aunque con Cristina llegamos a mimetizarnos en la Venezuela del zurdo estalinista Hugo Chávez, y esto también Macri lo sabe de pe a pa.

De manera que no ahondemos más; si Macri y cía. no toman al toro por sus astas y lisa y llanamente amnistían a todos los que están de una manera u otra encausados y meten presos a todos los que abusando del poder agrietaron la pobreza y condenaron a los jubilados a no poder disfrutar en los últimos años de su vida de una merecida tranquilidad largamente ganada.

Ésa sería de verdad una epopéyica victoria de los Derechos Humanos.

Manuel Lichtenstein