lunes, 8 de febrero de 2016

¡LOS MILITARES GUATEMALTECOS ESTAMOS SIENDO SACRIFICADOS!


Ingresé al instituto cívico militar Adolfo V. Hall Central a la edad de 12 años, siendo mi número de antigüedad 14-13, es decir, ocupe el treceavo lugar de la nómina de más de 200 adolescentes de la promoción número catorce que ingresamos a ese prestigioso centro de formación de oficiales de reserva del Ejército de Guatemala.

Dura fue la etapa de formación, luego de abandonar casi niño el cariño de mis padres y el calor de mi humilde pero muy digno hogar, pero me sometí al rigor de la vida militar con inmenso júbilo e ilusión. Luego de varios inolvidables años que marcaron para siempre mi vida mientras escuchaba con mucha atención las experiencias vividas por nuestros instructores en la lucha en contra de la primera oleada guerrillera que enfrento nuestro país en la zona nororiental, leía con aprensión los impactantes reportajes de la revista LIFE y crónicas diversas sobre las guerras de conquista que los marxistas estaban desarrollando en Malaya en contra del Ejército británico, y Vietnam, Laos, y Camboya, luchando en contra del Ejercito expedicionario norteamericano y sus aliados locales.

Para finales de los 60s parecía que todo el sudeste de Asia caería en manos de los marxistas. La amenaza se acrecentó cuando en esa misma época, Ernesto Guevara de la Serna (El Che), pronuncio en la Habana un fogoso discurso durante la reunión de los marxistas más connotados del mundo en la entente denominada Conferencia Tricontinental, en donde llamaba a crear “Dos, tres, muchos Vietnam” en Latinoamérica y el mundo.

La cobarde y sanguinaria emboscada de Sunzapote, departamento de Zacapa, en donde una patrulla militar atacada por sorpresa fue aniquilada por los terroristas y los cadáveres de nuestros soldados fueron mancillados y quemados; el asesinato cobarde en contra del embajador de los Estados Unidos el recordado demócrata John Gordon Mein cuando fue ametrallado por la espalda por un grupo terrorista dirigido por Percy Jacobs (s) Canción, célula dentro de la cual se encontraba Enrique Paz y Paz, padre de la ex Fiscal General de la republica Claudia Paz y Paz Bailey, cuyos integrantes anteriormente habían asesinado a varios militares norteamericanos héroes de Vietnam que se encontraban asignados al grupo militar de la embajada estadounidense; más el secuestro y posterior asesinato a sangre fría del embajador de la republica de Alemania el distinguido diplomático Conde Karl Von Spreti, a cuyo funeral asistí a efectuar valla de honor siendo alumno del Adolfo V. Hall y pude presenciar el dolor inconmensurable de sus familiares venidos desde Europa; me decidieron a ingresar a la gloriosa Escuela Politécnica para poder participar como Oficial del Ejército en la lucha en contra del terrorismo ateo.

Guatemala, luchando en soledad, derrota estratégicamente a las fuerzas terroristas.

Al final de la década de los setentas nuestro país había sido sometido al más feroz embargo de armas, equipos y municiones por la administración Carter, que dando un viraje a la política internacional de los Estados Unidos cerraba los ojos al pasado obviando sus guerras y el sacrificio de sus veteranos que eran vistos como un mal necesario que debían ocultar ante los ojos de la izquierda mundial, a la que pretendían aproximarse mediante una nueva bandera de lucha política, “los derechos humanos”, para restar fuerza a la influencia de la desaparecida Unión Soviética en los países tercer mundistas, sacrificando sin inmutarse, a quienes habían combatido a su lado la guerra fría. Nuestro pequeño Ejército se vio de esa manera abandonado a su suerte y solo pudo encontrar apoyo en nuestros tradicionales aliados Israel y Taiwán. Se iniciaba con fuerza la segunda oleada guerrillera en contra del Estado de Guatemala, esta vez, deberíamos enfrentar no a una, sino a cuatro organizaciones terroristas entrenadas y armadas por Cuba, Vietnam, y Libia, entre otras. Las formaciones guerrilleras aparecieron acompañadas por un vigoroso movimiento de masas, mucho mejor equipadas y con una imprevista logística.

Como comandante de pelotón y posteriormente de compañía recorrí operando todo el territorio de la Patria. Las fatigas y desgaste al desplazarnos sin medios aéreos y apoyados por una raquítica logística fueron acompañadas por el impacto de ver caer a nuestro lado a compañeros y subalternos cuando nuestras escasas unidades se movían de un lugar a otro de la geografía nacional, recomponiendo en base a nuestras experiencias adquiridas, nuestra doctrina, estrategia y tácticas, sin tregua ni descanso, mediante operaciones continuadas y extendidas para poder frenar la ofensiva terrorista, envalentonada por la caída del gobierno nicaragüense. Nuestra fuerza regular era igualada por la de las cuatro organizaciones y superada antes de 1982, diez veces, por la fuerza irregular del oponente, que ante el vacío de presencia del Estado en el Altiplano, obligaba a las poblaciones a involucrarse con ellos o ser aniquiladas. Más de 300 masacres cometidas por los terroristas bajo los conceptos y parámetros definidos por la Comisión de Esclarecimiento Histórico de la ONU –CEH-, han sido documentadas a la fecha fehacientemente (y el numero sigue creciendo) en los 3 tomos (de siete) de mi libro “Las Batallas por Guatemala” publicados a la fecha y en “La Farsa del genocidio en Guatemala”.

Tener que trasladar a cuestas por falta de helicópteros desde lo profundo de la selva o la montaña los cuerpos desmembrados de nuestros heridos y los cadáveres mutilados con saña por psicópatas como el Terrorista Juan Tuyuc, conocido en el EGP como Capitán Peter, hermano de Rosalina Tuyuc, hoy “defensora de los derechos humanos”, terrorista que al frente de un grupo de degenerados gozaba arrancando el rostro o el cuero cabelludo a nuestros soldados que heridos de gravedad eran capturados en combate al negarse a rendirse, fue la constante en la región en donde operaba este desquiciado. Sin embargo la finalidad de amedrentarnos no surtió efecto, jamás durante el Enfrentamiento Armado Interno un soldado guatemalteco se rindió en combate, pues con fe cristiana y amor a la Patria, nuestros oficiales, especialistas, sargentos mayores, galonistas profesionales, nuestros leales y abnegados soldados, los valientes patrulleros civiles, y comisionados militares; sufrieron con estoicismo el rigor de enfrentar con fe en la causa durante meses y luego largos años, a los chilenos, brasileños, cubanos, mexicanos, salvadoreños, españoles, irlandeses, y otros internacionalistas que asesoraban a las organizaciones terroristas.

Combatiendo siempre en desventaja debido a la topografía sumamente quebrada y el desconocimiento del terreno a donde debíamos incursionar hasta llegar a las profundidades de la selva o la sierra (montaña alta) en donde se encontraban al acecho grupos de facciosos protegidos por trampas construidas en fosos con estacas de bambú y extensos campos minados. Algunas veces uniformados, y otras de civil, acompañados frecuentemente por milicias de apoyo para multiplicar su fuerza, nos esperaban atrincherados para golpear por sorpresa y retirarse luego de cruentos combates. Sin embargo logramos derrotar estratégicamente al enemigo del Estado y de la sociedad, que muy a nuestro pesar, en las grandes ciudades escasamente comprendió la dimensión de la amenaza que en 1982 estuvo a un paso de tomar el poder y acabar con nuestro sistema de vida. Aunque en la actualidad, se desprecie por quienes no lo vivieron, nuestro esfuerzo y sacrificio realizado. Estas vivencias que paulatinamente absorbieron mi juventud, sumado a tres heridas recibidas, dos de ellas de gravedad, propiciaron al vivir en carne propia el drama de la guerra, el anhelo por poder vivir en un auténtico clima de paz entre los guatemaltecos.

Traición a la paz, “El dialogo y la negociación como forma de lucha y venganza política”.

En el mes de noviembre de 1992, fuerzas especiales del Ejército tomaron por asalto las instalaciones del campamento denominado “Monimbo” en donde se refugiaba en las inmediaciones a la frontera con México la Dirección Nacional –DN- del autodenominado Ejército Guerrillero de los Pobres –EGP-. (Revista Crónica, Enero de 1993). La sorpresa fue total y luego de un corto combate, en su precipitada fuga hacia territorio mexicano, los cabecillas de esta facción terrorista dejaron abandonado gran cantidad de armamento, talleres de reparación de armas, equipo quirúrgico, y lo más importante, preciosa información y documentos sobre la identidad de sus componentes, planes operativos, y estratégicos, que pusieron nuevamente en claro la conjura internacional que enfrentábamos.

El carácter internacionalista de nuestros oponentes develaba la intención de denominar al campamento principal de los terroristas con el nombre del barrio perteneciente a la ciudad de Masaya, ciudad nicaragüense, donde Camilo Ortega Saavedra, el hermano menor de los cabecillas de la corriente “Tercerista” del Frente Sandinista de Liberación Nacional –FSLN- Daniel y Humberto Ortega Saavedra, había dirigido en el mes de Febrero de 1978 la insurrección de un fuerte grupo de combatientes sandinistas que acompañados por las milicias locales se habían hecho temporalmente del control de esa ciudad. No fue por casualidad, que esa insurrección fuera dirigida también, por los curas marxistas de apellidos Vásquez y Pacheco, y estos a su vez, por el cura español Gaspar García Laviana (Comandante Martin), ni tampoco, que ambos, Ortega y García Laviana, fueran los “responsables”, o sea, quienes dirigían en ese país a los curas españoles Javier Gurriaran, Luis Gurriaran (Comandante Julio), y al cura guatemalteco Ricardo Falla Sánchez (Comandante Marcos), quienes dirigían desde Nicaragua el aparato de propaganda internacional del EGP denominado para los incautos, “Iglesia guatemalteca en el Exilio”- IGE-.

Ambos, Ortega y García Laviana, murieron en combate, por lo que años más tarde en homenaje a sus “responsables” y compañeros internacionalistas, Ricardo Falla, miembro e ideólogo de la Dirección Nacional del EGP quien se encontraba en el campamento Monimbo y logro huir cuando fue tomado por el Ejército, lo bautizo de esa manera. Siguiendo esa línea, la región en donde se ubicaba, fue denominada “Indochina” para congraciarse con los vietnamitas que entrenaron al EGP; y el frente guerrillero al que pertenecía, llevaba el nombre “Comandante Ernesto Guevara” para satisfacer a los cubanos. Se incautó en el campamento, el pasaporte de Ricardo Falla y pruebas irrefutables de su responsabilidad al retener en gran parte, en contra su voluntad, a grandes cantidades de campesinos indígenas en su mayoría, responsabilidad compartida con Luis Gurriaran al aglutinarlos en dos grandes grupos denominados como objeto de propaganda “Comunidades de Población en Resistencia” –CPR- , de “La selva” bajo el control de Ricardo Falla, y “de la Sierra”, bajo el control de Luis Gurriaran.

A la vez, se pudo constatar la manipulación demagógica y perversa realizada por Ricardo Falla al “fabricar” entrevistas y supuestas cifras, obtenidas mediante “testimonios” surgidos de sus propias fuerzas y bases de apoyo, para la elaboración por parte de la estructura de propaganda del EGP, del libro destinado a sus cooperantes internacionales y a los jóvenes guatemaltecos, denominado “Masacres en la selva”. Para quienes deseen profundizar en el tema, mis libros publicados a la fecha poseen vasta documentación sobre lo descrito anteriormente, y manifiesto en aras de la verdad histórica, que en forma repetitiva he invitado en mis columnas y entrevistas en los medios de comunicación nacionales e internacionales a Ricardo Falla para sostener un debate en los medios televisivos, en directo para que no pueda ser editado, y a someterse a un peritaje grafológico, si se atreviera a desmentir lo expuesto. Es muy importante dar a conocer que de su puño y letra quedaron expuestos los planes de venganza y lucha política orientada a la destrucción paulatina del Ejército de Guatemala, para posteriormente hacerse del poder mediante acciones de agitación y guerra psicológica.

Utilizar las negociaciones de paz como una estrategia orientada a fortalecer las organizaciones de masas luego del retorno “organizado” de sus bases de apoyo refugiadas en México, (facilitado por Álvaro Colom y su hermana Yolanda Colom (s) Comandante Lucia, en contubernio y bajo la dirección de Gustavo Adolfo Meoño Brenner (s) Comandante Manolo, quien hoy manipula antojadizamente el denominado archivo de la desparecida Policía Nacional y proporciona “las pruebas”, mediante las que se está persiguiendo penalmente a los militares guatemaltecos que lo derrotaron a él y sus huestes), a las que sumarian los grupos de CPR actuando como grupos de presión operando en las regiones en donde se encontraban los frentes guerrilleros, con el acompañamiento de la Iglesia Católica para lograr hacerse con el “poder local”, y realizar acciones psicológicas y de propaganda mediante prensa afín o propia, con el apoyo de grupos de “derechos humanos”, para utilizar los “Acuerdos de Paz” como instrumento de agitación político social, y penetrar, para luego manipular, las instituciones del sistema de justicia nacional (CC, MP, CSJ), fue la senda trazada para la venganza que estamos presenciando.

Hoy, la conjura se fortalece mediante una alianza espuria entre grupos de “derechos humanos”, con algunos grupos de malos empresarios que se han enriquecido cooptando durante sucesivos gobiernos la cúpula de la Súper Intendencia de Administración Tributaria –SAT- y mediante esta conjura, originada desde dos direcciones, mediante el equipo ideológico incrustado por Claudia Paz y Paz en el Ministerio Publico, y bajo la presión de la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala –CICIG- y la aquiescencia de la Fiscal General Thelma Aldana, se dan las capturas de nuestros compañeros militares, que nuevamente han polarizado a la sociedad guatemalteca, y pareciera ser una cortina de humo según diferentes analistas, para desistir de la supuesta investigación de los grupos tradicionales denominados por la población como “La línea 2”, los que permanecerían en la impunidad ante las caricaturescas capturas de pequeños comerciantes, utilizados como chivos expiatorios para calmar el malestar social originado por la oprobiosa corrupción gubernamental; y estos poderes facticos nuevamente estarían a punto de llevar a su alfil, Lesbia Carolina Roca de Obiols, a dirigir la SAT para recuperar el poder perdido recientemente.

Es imperativo según diversos sectores, convocar a un gran dialogo nacional con la participación de los líderes de los grupos y organizaciones sociales nacionalistas, para que sumen fuerzas con los amplios sectores que representan a los militares de todos los tiempos, a los patrulleros civiles, ex comisionados militares, soldados y especialistas y sus familiares, minusválidos, y victimas del enfrentamiento armado interno, y, a los verdaderos combatientes de la insurgencia que fueron nuestros oponentes y seguramente repudian la posibilidad de un nuevo enfrentamiento al conocer en carne propia las secuelas y el drama que este generó a la familia guatemalteca; para que, acompañando y apoyando al nuevo gobierno, se sienten las bases para la auténtica y definitiva reconciliación nacional. Es inviable nuestra nación, si no existe distención, como consecuencia de la falta de un dialogo nacional en el que participen los verdaderos interlocutores de las fuerzas vivas del país, y no, quienes por sus intereses económicos se arrogan esta representatividad. Debemos sumar los esfuerzos de los mejores guatemaltecos, respetando nuestras diferentes formas de pensamiento en la búsqueda de puntos de convergencia, que nos permitan continuar la lucha contra la corrupción y las estructuras de crimen organizado, verdaderos enemigos actuales de nuestra polarizada sociedad. Los verdaderos líderes sociales, ¡tienen la palabra!

¡Por una Guatemala unida y con visión de futuro!

Oscar Platero Trabanino.

Post Escriptum.

Es necesario denunciar a la comunidad nacional e internacional que mediante fuentes dignas de todo crédito, pude enterarme de la supuesta intención del Fiscal Orlando Salvador López (sujeto a un proceso penal que no avanza por alguna sospechosa razón y en contra de toda lógica legal, continua en funciones) y algunos de sus acólitos de la Fiscalía de “Derechos Humanos”, de fabricar un caso como acostumbran, mediante testigos falsos y sindicaciones espurias, para acallar la verdad difundida por mi persona mediante mis libros sobre el Enfrentamiento Armado Interno publicados a la fecha, y mis columnas de opinión como periodista de medios nacionales e internacionales, además de representar a nuestro país en el prestigioso foro académico y de prensa “Foro de Buenos Aires”, que aglutina a más de 15 países de Europa y Latinoamérica en su seno, ámbito hasta donde he llevado mis denuncias sobre la manipulación de la ley que se está efectuando, y el retorcimiento perverso de la supuesta carga de la prueba, que se hace para judicializar procesos espurios con respecto a los militares guatemaltecos. Solicitar órdenes de captura en mi contra, de familiares cercanos y compañeros militares que me acompañan en esta cruzada, es supuestamente la intención; por lo que lo responsabilizo a él y sus subalternos, de la posible utilización parcializada e intencionada de la ley mediante los fines y métodos aviesos que hoy denuncio.

Guatemala, de la Asunción, 27 de Enero de 2016.