martes, 15 de marzo de 2016

CIEN DÍAS DE UNA NUEVA ILUSIÓN


Los cien primeros días del gobierno de Mauricio Macri lejos estuvieron de gozar del período de gracia que la mitología política atribuye a cada nueva experiencia gubernamental. La ex presidente Cristina Fernández y sus acólitos comenzaron a atacarlo aun antes de que asumiera y obstruyeron cada iniciativa y cada propuesta con la confesa intención de hacer realidad lo que tantas veces fantasearon en su relato, el proceso destituyente. En su ciego rechazo, mezcla de frustración por la derrota en las urnas y de ansias de supervivencia ante la amenaza de que sus numerosos abusos y actos de corrupción salgan a la luz y sean punidos por la justicia, atacan sin sentido a las duras medidas que son consecuencia de los desaguisados que ellos mismos dejaron.

LOS QUE SE FUERON


Cada día que pasa los medios recogen nuevas denuncias que reflejan la discrecionalidad en el uso de recursos públicos, los fondos malgastados, los costos de años de incompetencia y los actos lisos y llanos de burda corrupción. Sin embargo, la escasa reacción que esas denuncias mediáticas producen en los estrados judiciales comienza a generar una sensación de desencanto en la ciudadanía independiente. ¿Será que al gobierno le falta valor para denunciar ante la justicia o son los jueces que aun tiemblan ante el temor de enfrentar al poder en retirada? Cerca, en Brasil, la justicia ha puesto en el banquillo a los que están en el poder sin dudar de llevar tras las rejas a empresarios, funcionarios y políticos. Desde la presidente en funciones hasta el otrora intocable Lula Da Silva deben rendir cuentas y responder a las acusaciones. Parece que en Argentina las cosas son distintas y mucho tiene que ver una suerte de espíritu corporativo que “la clase política” mantiene en su cultura tradicional. Si eso no cambia y no se ven acciones efectivas que lleven a los corruptos a juicio, a los culpables a la cárcel y a los bienes mal habidos a ser recuperados por el Estado, la nueva ilusión en marcha comenzará a opacarse.


Fuera del núcleo duro del “kirchnerismo” los justicialistas auténticos comienzan a rebelarse ante los últimos resabios de la “obediencia debida” del ala “cristinista”. Del resultado de esa confrontación y de la forma en que se reorganice el partido justicialista orgánico en sus próximas elecciones internas depende la continuidad del justicialismo como polo político y buena parte de la posibilidad de que la República empiece a funcionar como prevén la Constitución y las leyes. El empeño de los seguidores de la ex presidente de incrementar el daño que ellos mismos hicieron bloqueando las medidas para superar los males de la inflación, el default, el déficit fiscal y tantos otros, no escapan a la  ciudadanía medianamente informada y va hundiendo a su ejecutores en el descrédito, el desprecio y el rechazo que preanuncian su extinción. De la capacidad del justicialismo orgánico para desprenderse de ese sector, depende que no sea arrastrado por su caída.

LOS QUE LLEGARON



Antes del discurso de apertura de las sesiones del Congreso del presidente Mauricio Macri, se discutía la conveniencia de que expusiera crudamente el desastre que el gobierno anterior había dejado en el manejo de la cosa pública.  Los argumentos en contra de ciertos asesores y funcionarios se basaban en la irritación que ello produciría entre los legisladores del Frente para la Victoria, cuyos votos eran necesarios al gobierno para poder aprobar algunas leyes claves. Menos fundada aún era la opinión de los publicistas y comunicadores del PRO que querían evitar la pérdida del supuesto clima de alegría existente en la sociedad, olvidando que finalizada la campaña la ciudadanía ya no atiende a discursos floridos sino a actos de gobierno concretos y a sus resultados. Afortunadamente, Macri comprendió a tiempo que era su obligación no ocultar la verdad y que los sacrificios y momentos duros a los que debía someterse la ciudadanía requerían una fundamentación causal. Sin embargo, aunque fue un buen discurso, quedaron flotando los fantasmas del temor al poder residual de los que se fueron y la tendencia a privilegiar el relato sobre la realidad, en parte de los que llegaron.


El gobierno ha demostrado firmeza para enfrentar las aberraciones más urgentes que conducían la economía al abismo. Logró terminar con el cepo sin producir una hecatombe, levantó las retenciones que estaban hundiendo a sectores de productores agropecuarios y a las economías regionales y emprendió con convicción los acuerdos para salir definitivamente del default.  En este aspecto nuestra opinión es contundente. Pagar las deudas pendientes con los tenedores de bonos que no entraron al canje no es optativo ni entra en las categorías de bueno o malo. Es una  obligación ineludible, cuyo incumplimiento es inaceptable  y nos somete a los castigos financieros de la comunidad de naciones. Es vergonzoso que el FPV obstruya la solución de un problema que es consecuencia tanto de la irresponsabilidad y mal manejo con que fue conducido desde su comienzo como del rechazo a acatar los dictámenes de los jueces a quienes ellos mismos habían designado. Tampoco deberían los otros bloques condicionar su apoyo o negociar sus votos en un tema que hace al futuro de la nación. Solo deberían sumar opiniones para lograr el mejor acuerdo posible desde una posición claramente desventajosa para nuestro país.

En otros rubros las decisiones gubernamentales son más cuestionables. Quitar las retenciones a las empresas mineras que exportan bienes primarios no renovables, dejando pocos beneficios a la nación y un innegable daño ambiental solo puede entenderse a la luz de compromisos pre existentes que no son públicos. Tampoco se concilia la manifiesta preocupación por la inflación con los aumentos generalizados de todo lo que depende del Estado, tal como peajes, combustibles e impuestos, más allá de la comprensible necesidad de aumentar los servicios subsidiados. Aun cubre al gobierno el manto de protección de la herencia recibida pero no se vislumbran acciones que permitan crear expectativas de moderar la inflación que sigue sin medidores de magnitud confiables. Temas pendientes que requieren tratamiento urgente ya que van haciendo girar las miradas del pasado al presente con el transcurso inexorable del tiempo.

LOS GRANDES PENDIENTES



No caben dudas de que la política exterior argentina ha experimentado un vuelco positivo, en general, al alejarse de la retórica bolivariana y abrirse a la relación con Europa y Estados Unidos sin descuidar las relaciones regionales y la atención a otros actores con peso mundial. Las visitas presidenciales de potencias que preferían mantener la distancia con el gobierno anterior son una evidencia del cambio de tendencia.

Sin embargo, en lo particular, disentimos con preocupación ante las nuevas políticas anunciadas en la relación con Gran Bretaña, país con quien tenemos un litigio abierto y un conflicto manifiesto. El anuncio de que se va a avanzar en las relaciones dejando de lado el tema Malvinas, recuerda demasiado a la política del “paraguas” de Menem, Cavallo y Di Tella, que brinda beneficios claros al usurpador británico. Ellos suman tranquilidad para continuar la explotación de recursos no renovables como los hidrocarburos en la plataforma malvinera y la otorgación de permisos de pesca por miles de millones de dólares. Esta política también amenaza con hacernos perder el único logro del gobierno anterior en la materia que fue conseguir la solidaridad regional y el cierre de puertos a buques británicos que se dirigían a Malvinas ya que ningún país afectará sus relaciones con Gran Bretaña si nosotros mismos contemporizamos. Si sumamos a esto el descenso de categoría de la Secretaría del tema Malvinas al nivel de Sub Secretaría se hace evidente una tendencia que preocupa con fundamento a quienes nos declaramos defensores de la soberanía nacional bien entendida. La idea fuerza es que lo que se defendió con sangre en los campos de batalla de las islas no puede resignarse en los escritorios de la negociación financiera, por más peso que tenga Gran Bretaña en esta área.


Por último nos preocupa también lo poco que se ha avanzado en enmendar lo que el candidato Macri llamó en campaña “el curro de los derechos humanos” y que fue motivo del entusiasmo y la esperanza de muchos. La señora Carlotto logró entrevistarse con el presidente y le entregó un petitorio que excede largamente los objetivos de su organización para incursionar en todo el espectro de las políticas públicas. Parece que su influencia mediática ha conmovido al gobierno que según el Secretario de Derechos Humanos incluirá uno de sus pedidos en las conversaciones con el presidente de Estados Unidos y, además, el mencionado Secretario opina que el recorrido de la ex ESMA debería ser paseo obligado de los visitantes extranjeros. Nada se dice de la ferocidad de los terroristas que desencadenaron la represión, de sus crímenes ni de sus atentados. Como evidenció el presidente de Francia al hacer un homenaje en la ESMA, lo que es terrorismo en Francia fue heroica lucha por la libertad en Argentina. Mucho cinismo y relato mediático deforman hipócritamente la verdad histórica donde los villanos se convierten en héroes con el pasar del tiempo y las conveniencias políticas.


Mientras tanto, diariamente siguen siendo violados los derechos humanos de los detenidos acusados y condenados por delitos de lesa humanidad. Más de 200 detenidos en penales son mayores de 70 años, otros 125 presentan problemas graves de salud que no son atendidos convenientemente y más de 240 han superado el límite fijado por la ley de 3 años de prisión preventiva, llegando en casos a superar los 14 años de detención en esa condición. Los muertos entre los detenidos suman más de 330 y de ellos ya son 6 los que caen sobre la conciencia de esta administración. Es un problema que urge resolver porque mal se puede tratar de reparar las cuestiones de los derechos humanos acaecidas 40 años atrás violando los derechos humanos cada día.  Peor aún, en el mes de mayo estarían por comenzar los juicios a los acusados por delitos de lesa humanidad supuestamente cometidos en el operativo Independencia en Tucumán, ordenado por el gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón. Como según la absurda doctrina oficial solo puede haber lesa humanidad en delitos cometidos desde el Estado la aberración jurídica a consumarse con estos juicios debería comenzar por las autoridades democráticas que ordenaron las acciones, lo cual constituye un verdadero despropósito como casi todo lo que es alimentado para consumar el “curro de los derechos humanos”. La solución integral de este problema es un pendiente más urgente que los desaguisados económicos o financieros porque hay vidas y honra de seres humanos en juego.  

Nos preguntamos si todavía la ilusión que vino con el nuevo gobierno está en marcha y nos contestamos que sí, que hace poco que empezaron y que aún tienen crédito pero también manifestamos que deben escuchar todas las voces, especialmente las críticas, y comenzar a rectificar errores antes de que las ilusiones se desvanezcan.


Juan Carlos NevesPrimer Secretario General de Nueva Unión Ciudadana