miércoles, 20 de julio de 2016

¿FALTA OTRO MUERTO?


El miércoles 13 de julio, a las 12, inició una huelga de hambre el general de división (R) Eduardo Rodolfo Cabanillas, medida extrema que a través de una nota puso en conocimiento de las autoridades penitenciarias de la Unidad 31 de Ezeiza. Este hombre de 74 años, persona de bien y cabal profesional de las armas, lleva diez años privado de su libertad en cárceles comunes, lapso dentro del cual fue arbitraria, inconstitucional e ilegalmente condenado. El tribunal actuante en su causa le denegó en cuatro oportunidades la prisión domiciliaria. Su estado de salud es precario, no sólo por los inconvenientes propios de su edad, sino por las complicaciones adquiridas y agravadas dentro de los penales por donde transita. A la fecha, por circunstancias similares y con algunos matices diferentes, 2140 presos políticos, mujeres y hombres (incluidos los 269 muertos en cautiverio) han padecido un proceso persecutorio, teñido de venganza ideologizada; a la luz de las consecuencias de aquella guerra revolucionaria que más de 30 organizaciones terroristas desataron contra nuestra patria entre 1959 y 1989, sumados luego dos hechos terroristas más en 1992 y 1994. Pregunto si existe alguna autoridad de la actual administración que esté en capacidad -o tenga real interés- de asesorar convenientemente para que se adopte la solución político-jurídica con el objeto de poner fin a estos procesos viciados de nulidad absoluta, según lo reiteradamente expuesto por numerosos especialistas del derecho que trabajan en este tema. Así lo vienen denunciando ante los tribunales nacionales e internacionales. Desde el 10 de diciembre de 2015 han fallecido 27 personas. Ellos, pese a la esperanza de un real cambio, no pudieron acceder a una verdadera justicia, imparcial, objetiva e independiente.

¿Hará falta que el general Cabanillas o cualquier otra persona termine sumándose a esa lista?

Coronel (R) Guillermo César Viola
DNI 8.488.475