domingo, 28 de agosto de 2016

EL OFENSIVO Y LACERANTE CAMINO A LA CORDURA

Parece cuento, pero no siempre es fácil reconocer a los integrantes de la raza humana. A veces nos encontramos frente a oleadas de puro salvajismo, que exceden ampliamente el territorio de lo que llamaríamos, lo humano.


Algo así sucede en este interminable tiempo K. Un tiempo con tan poco de humano, que termina siendo parecido al de aquellas invasiones bárbaras que cuenta la historia. En este sentido, todos recordamos, de qué manera mandaba Néstor. Lo suyo eran amenazas, venganzas y alaridos, dirigidos a propios y ajenos, en medio de la furibunda demasía que lo caracterizaba. Cristilinga  no sólo continuó, sino que agravó hasta el límite, esta manera desastrada de entender el poder.

Siguiendo su ejemplo, los que están por debajo, no quieren ser menos y de alguna rara manera, compiten a ver quién es más bestia que quién. El grotesco conjunto insiste en ser llamado con el curioso nombre del  “modelo”. Nunca supimos modelo de qué o de quién.

Hoy sucede en el país, como si el entramado de la convivencia social, ese espacio en el que debería tener lugar la concordia, de repente se hubiese desvanecido y otro mundo, enteramente ruin, lo ocupara en su totalidad. Quizá y como observamos en el teatro de Shakespeare, en apenas un instante, la vida común y corriente de una comunidad, se retrae hasta casi desaparecer, y en su lugar, en una especie de alianza diabólica, se aglutinan las menos dignas de las pasiones humanas. El resultado esperado de esa tempestad brutal, no podrá ser otro que la tragedia.

En estos días y a propósito de la cantidad de informes de KORRUPCIÓN entregados por el PERIODISMO hemos sido testigos de la sobreactuación de ese odio, llevada casi, hasta la repugnancia.


Los que por diversas razones, hemos sido críticos del desgobierno K  y lo señalamos cuanto pudimos y desde sus inicios, de todos modos no podemos convalidar este macabro festival, que no es otra cosa que la expresión del resentimiento, la mentira y de las fábulas con las que procuran nutrir a la sociedad.

No fueron pocos los medios enrolados en el coro de agravios a la sagrada REPÚBLICA que alcanzaron aún, a la FAMILIA. Si se quiere, era una operación sencilla, sin riesgos, y sobre todo “políticamente correcta”, pero que no  se contrapone dramáticamente, con las alabanzas que leíamos,  en esos mismos términos allá por los setenta.

Y aunque todos sabemos que la historia de la traición y de los saltimbanquis de las convicciones, no es nueva, el cinismo alcanzado por los pobladores del modelo y ciertos cómplices mediáticos verdaderamente asusta.

Circunstancia que tampoco es nueva y por lo cual, hace tiempo escribimos acerca del plan sistemático de exterminio de los presos políticos, implementado desde el kirchnerismo. Un plan sin derechos humanos, que involucra a hombres de más de ochenta años, que culpables o no, en su mayoría están enfermos y sin asistencia médica adecuada, que van siendo juzgados no sabemos ya cuántas veces, en tribunales que no pasan de parodias vergonzantes, valiéndose de leyes penales retroactivas, encerrados en condiciones subhumanas y como consecuencia del cual ya hay más de trescientos  fallecidos.


Hace más de cuarenta años, en el Vº congreso del PRT los participantes anunciaron la creación del ERP, con el propósito de: “desarrollar la guerra revolucionaria atentos al modelo vietnamita”. Pues bien, resulta que para los que en definitiva iniciaron esa guerra y la ejecutaron de acuerdo a las reglas del terrorismo, para esos culpables de muertes atroces, no hay juicios, ni castigos, solo puestos en el estado, honores y dólares y como hiriente refriega EYA se deja tomar la fotografía   vergonzosa  en una “cueva vietnamita”. Y es cierto, no deberíamos tolerar que continúe el hiriente escándalo K.


Aún en medio del enseñamiento y de las circunstancias oscuras que rodean esta y otros muchos  más casos de Korrupción espantoso, asociaciones ilícitas y desfalcos a la nación,  aún en este momento de tanto dolor, muchos somos a la vez, que pedimos la reconciliación de LA PATRIA.  El testimonio de caridad ofrecido, invita necesariamente a la reflexión, no solo debe aspirar a obtenerlo, SEÑOR PRESIDENTE MACRI, porque tiene Ud. la opción , UNA GRAN AMNISTÍA y AMPLIO RECONOCIMIENTO a nuestros SOLDADOS  encarcelados sin condenas  muchos de ellos  ó  continua en este decadente dejar hacer  a aquellos encadenados al odio. En sus manos está hacer una gran NACIÓN o nuestra Argentina, menos un país, que una tierra baldía.

Fernando Castro Pintos