lunes, 15 de agosto de 2016

HORA DE DEFINICIONES


Los marinos saben que aun cuando la mar se vea calma y sin presencia de vientos y olas, si el barómetro muestra un descenso brusco de presión, la tormenta es tan inminente como ineludible. Los signos que anticipan las borrascas sociales no son tan fáciles de identificar como los que presagian los cambios meteorológicos pero también existen y pueden ser percibidos si se observa la realidad con atención y objetividad. Y en este momento histórico del año del bicentenario esos signos se suceden y exponen para que todo aquel que esté dispuesto a ver, pueda hacerlo.

La tormenta perfecta

Repasemos. El gobierno de Cambiemos comenzó con algunos éxitos notables como la audaz salida del cepo cambiario y el inteligente acuerdo con los tenedores de bonos que permitió salir definitivamente del default. También hubo errores notables como pretender imponer dos miembros de la Corte Suprema por decreto. Todo eso ya fue amortizado y después comenzó el esfuerzo cotidiano de gobernar partiendo de un país terriblemente golpeado por años de desatención de la infraestructura, atraso en las tarifas de servicios y aceptación de una cultura estatista con la que se convenció a vastos sectores sociales de que podían vivir sin esfuerzo a costa de un estado repartidor.


En esta nueva etapa la forma en que se manejó el aumento de tarifas de los servicios, que la parte pensante de la sociedad entendía como una actualización imprescindible, fue ineficiente e ineficaz. Convencido de que no se podía repetir el error de aumentar en forma secuencial, como había hecho con los combustibles, el gobierno dispuso un único y gran incremento de tarifas, pero reiteró la equivocación de no respetar la normativa vigente. En este caso se trataba de audiencias públicas, inocuas por ser no vinculantes, pero obligatorias y aptas para dar argumentos a los jueces para frenar los aumentos. Tampoco se tuvo en cuenta la influencia de un invierno muy frío y las escalas tarifarias que crecían con el consumo, lo que derivó en que ahora no se cobran las nuevas tarifas, ni las tarifas corregidas, ni las anteriores, y todo está en manos de la Corte Suprema que poco tiene que ver con estas cuestiones.

Pues bien, en nuestra opinión, a pesar de que el caso de las tarifas de los servicios públicos sirvió para demostrar que el gobierno no tiene el mejor gabinete de la historia contemporánea (como ha dicho), que debe darse un baño de humildad y que la oposición, por más amigable que sea, no puede dejar pasar estas “gaffes” sin castigarlas, no es esta cuestión la que amenaza con poner en jaque al oficialismo. Tampoco es la inflación, que seguramente bajará de la mano de la incipiente recesión, ni la pérdida de empleos que probablemente se revertirá con la lenta pero previsible entrada de capitales dirigidos al sector productivo.

Ataque al presidente Macri en mar del plata

Lo que verdaderamente amenaza al gobierno es el desembozado ataque del kirchnerismo, los sectores afines al montonerismo que actúan disfrazados de defensores de los derechos humanos y las siempre desestabilizadoras minorías de izquierda, que se infiltran y mimetizan con los movimientos sociales que formulan sus eternos reclamos, acostumbrados a ser mantenidos por el Estado con sus planes y dádivas.


Estos grupos se han lanzado a cortar calles y manifestarse en forma agresiva y no trepidan en decir, con total impunidad, que pretenden echar a Mauricio Macri. Cristina Fernández, en su desesperada defensa para evitar que sus juicios por corrupción avancen, lanza flamígeras proclamas y habla sin pudor de “resistencia” como si estuviera enfrentando a  un gobierno de facto. Hebe de Bonafini ha desafiado a la justicia negándose con improperios a concurrir a una citación judicial por un caso de corrupción y ha resistido su arresto apelando a una movilización inédita de seguidores y legisladores del Frente para la Victoria. Por insólito que parezca, el juez se amilanó y aceptó retirar el pedido de captura, presentándose él mismo a tomar declaración en la sede de la Asociación que dirige esta mal llamada defensora de los derechos humanos.

 juez federal Marcelo Martínez de Giorgi

La escalada de hechos desestabilizantes ha tenido un pico con una agresión con piedras e insultos al mismísimo presidente, en Mar del Plata, realizada por sectores vinculados a las seudo asociaciones de derechos humanos de orientación filo montonera, con la excusa de que no había querido reconocer que los desaparecidos eran 30.000, según la mentira instalada por estas agrupaciones como un dogma indiscutible.


El gobierno no reacciona ante estos desafíos. No señala las expresiones desestabilizadoras ni acusa a sus promotores. No actúa con energía en las calles dejando a la ciudadanía inerme ante las manifestaciones y los cortes. Pretende aplacar a los sectores filo montoneros que manejan un falso discurso de defensores de derechos humanos manteniendo la interminable saga de juicios a militares y policías que combatieron a la subversión y participando incluso como querellante en causas tan contrarias al derecho como los juicios a los soldados que combatieron contra la guerrilla rural en la selva Tucumana por orden de un gobierno constitucional. Quizás piensa que estas voluntades intemperantes se pueden morigerar recurriendo a las dádivas, como hace habitualmente con gobernadores y sindicalistas. Craso error. El kirchnerismo, la izquierda y los filo montoneros vienen por todo, pretenden que el gobierno no termine su mandato y se montan en cada signo de debilidad para seguir motivando a sus huestes y subiendo la apuesta.


Bueno o malo, con aciertos o con errores, el punto es que el gobierno de Cambiemos encabezado por Mauricio Macri es un legítimo gobierno constitucional que ganó el derecho a gobernar la Argentina por la voluntad de  una mayoría  de sus ciudadanos, expresada libremente por su voto y al que defenderemos contra toda forma de agresión, con todos los medios legales, para asegurar que termine su mandato. Esto viene al caso porque, como expresamos al comienzo, reconocemos por experiencia los signos de las tormentas y vemos que las fuerzas oscuras que enlutaron la nación vuelven con sus expresiones de odio e intemperancia buscando recuperar por la acción directa y la violencia lo que perdieron en las urnas por su incapacidad y su soberbia.

La exposición descarnada de la corrupción flagrante del kirchnerismo, que día a día se desnuda ante los ojos atónitos de la sociedad, es el principal argumento para que ningún argentino de bien quiera volver a tener a esos personajes manejando la impunidad del poder. Pero es necesario que el gobierno despierte y asuma que está bajo el riesgo de una agresión que nada tiene de democrática.

Que comprenda que no puede quedar bien con todos y pretender que otros libren sus batallas. Que si prometió acabar con el “curro de los derechos humanos” ganando así los votos de quienes fueron las víctimas de esos “curros”, no puede ignorar hoy sus compromisos y responsabilidades. Que no sirve enfrentar situaciones complejas, en un país empobrecido por la corrupción, fingiendo optimismo y aceptando las maniobras de los jueces que dilatan y desvían las investigaciones.  Que no se puede defender la soberanía de Malvinas mientras se negocia con Gran Bretaña el petróleo que enriquece nuestra zona económica exclusiva ocupada por la fuerza por los británicos. Que hace falta ser coherente y firme, y asumir los costos de las políticas públicas que la dignidad de la república requiere en todos los órdenes porque el apoyo ciudadano y los votos que los desvelan, llegarán de la mano de la integridad y no del marketing, la complacencia y las relaciones públicas.

Esta es una hora de definiciones. El problema central no pasa por el éxito del blanqueo o el precio del aceite. El problema central es la amenaza que representa el ataque al sistema, perpetrado por los verdaderos enemigos de la democracia, que quieren volver de cualquier modo, para recuperar el poder y preservar su impunidad. Los signos están presentes. Los advertimos y los denunciamos. Es el gobierno el que tiene el poder y la responsabilidad para frenar a los desestabilizadores. Por nuestra parte, siempre estaremos listos a sumarnos para defender el sistema democrático sin dejar de señalar los errores y sostener los grandes valores de nuestra querida patria.

Buenos Aires, 14 de Agosto de 2016

Junta Provincial de Gobierno de Nueva Unión Ciudadana

Juan Luis Ciancio                 Juan  Carlos Neves
            Presidente                 Primer Secretario General