viernes, 5 de agosto de 2016

SIN DEFINICIÓN


El Presidente de la Nación convocó a las Fuerzas Armadas a cumplir "un rol preponderante en esta nueva etapa". Lo hizo en la cena anual de camaradería en el Edificio Libertador, y advirtió que "muchos argentinos esperan que trabajemos juntos en soluciones y llegar a la pobreza cero".

Según Macri "no hay más lugar para divisiones", pero lo hizo según su costumbre de asegurar cosas sin explicar por qué. Lo que debería ser un verbo en potencial es para él un presente del indicativo. Desgraciadamente la realidad nos muestra que no es así.

El desafío que su plan reserva a las Fuerzas Armadas estará relacionado a "participar" del control de frontera, actuar en la lucha contra el narcotráfico y colaborar en situaciones de emergencias climáticas, tragedias globales y el sin fin de apocalipsis probables que nos depara un mundo desquiciado en la conservación de los propios recursos.

En su discurso Macri se mostró de acuerdo con los militares en que durante "años ha habido un problema severo en el reconocimiento salarial al trabajo que ustedes realizan". Esto es cierto y quizá mucho más. El kirchnerismo no sólo actuó en función de demoler las fuerzas armadas sino de denigrar a quienes las componían. Al respecto dijo: "hemos empezado a hacer la recomposición, con toda la intención de lograr un reconocimiento a los retirados" pero, sin anuncios en materia salarial. Sólo el ministro de Defensa, Julio Martínez, anticipó una línea de créditos para vivienda a militares por 1.400 millones de pesos.

Quizá algunos esperanzados aguardaban algo más en esta primera cena de Camaradería con el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. El Presidente, volvió a referirse a las "tres líneas" fijadas al inicio de su mandato, y aseguró "creo que vamos bien en estos tres ejes de trabajo que son caminar hacia una Argentina con pobreza cero, derrotar el narcotráfico y unir a los argentinos y en todas ellas necesitamos de las Fuerzas Armadas". Pero el "cómo" sigue siendo una incógnita. Muchos militares se preguntan cuál será el respaldo oficial que tendrán en esos planes de control de fronteras, y en la lucha contra el narcotráfico. Y no se refieren a medios materiales sino a la seguridad de que sus acciones no vayan a ser judicializadas en un futuro, en caso de que llegara a aparecer otro que pretenda transformar a narcos e ilegales en jóvenes idealistas y soñadores, llevándolos a ellos a las cárceles.

"Unir a los argentinos es un desafío que tiene que ver con dejar la confrontación y buscar la coincidencia y el diálogo", dijo Macri sin explicar desde su posición de hombre "políticamente correcto" cuándo va a haber un sinceramiento para intentar esa unión. En siete meses no se ha desactivado el relato de la historia tergiversada que quiso imponer el anterior gobierno y ciertos medios oficiales, como el Canal Encuentro y la misma Tv pública, siguen repitiendo las consignas anteriores. Macri tira flores al río con cada visitante y los familiares de muertos por el terrorismo, sin indemnizaciones, siguen pidiendo que se hagan públicos los nombres de quienes los mataron. No hablemos de los militares presos, condenados o procesados, sometidos a la venganza de jueces réprobos que transformaron su detención en tortura, porque salvo el levantamiento de una inicua disposición de Agustín Rossi, lo demás sigue igual.

Comprometer a los militares a la acción, diciendo: "los argentinos necesitamos una participación activa de las fuerzas; para crecer, desarrollarnos y generar empleo tiene que haber paz y tranquilidad", no deja de ser integrador. Pero hace falta un sinceramiento, no solo de Macri sino de la sociedad, porque muchos son que se preguntan: ¿podrán los nuevos militares actuar contra los ilegales o los narcos sin que sean acusados de estar haciendo inteligencia interna? ¿Podrán estar seguros que en caso de enfrentamiento no los acusarán de fusilar civiles?

Alguno, en disenso, querrá recordarnos que estamos en democracia, sin observar que nuestra democracia es muy sui generis: lloramos por las víctimas del terrorismo en Europa, pero lanzamos flores al río reivindicando a los terroristas locales.