domingo, 11 de septiembre de 2016

HAGAMOS EL PAÍS QUE SOÑÓ SARMIENTO

Carta de la semana


De la polifacética actividad de Sarmiento como estadista, político, escritor, periodista, militar, en el día de su muerte se lo recuerda en su papel de educador por la impronta que dejó. Luchó toda su vida por la educación y la cultura del pueblo, pues creía que ellas junto con el trabajo eran los tres pilares que sostendrían la Nación. Pensaba que no sólo la educación era el remedio más eficaz para combatir el atraso y la ignorancia, sino también que era necesaria para desarrollar en los jóvenes los hábitos del orden y la disciplina, además de ser un rol armonizador para un país que en ese entonces aparecía fragmentado. Mostrando su permanente preocupación por esa educación, hizo decisivos aportes para ampliar y mejorar el sistema público de enseñanza, aunque ese ciclópeo afán sólo tuvo gratificación recién cuatro años antes de su muerte, al aprobarse en 1884 su viejo proyecto: la ley de educación gratuita, laica y obligatoria.

El escritor y ensayista Martínez Estrada dijo: "Sarmiento soñó un gran país y nosotros le creímos". Lastimosamente, desde hace varias décadas -pero muy en especial en la última- se procuró con énfasis desvirtuar ese ensueño del prócer. Por ello es que ahora nos corresponde bregar, rescatando aquel deseo sarmientino, para que nuestra creencia de un gran país se haga realidad.

María Salomé Outes Aparicio
DNI 12.086.246